Arrendamientos rurales en la Pampa Húmeda

Existe un amplio consenso entre los diversos actores económicos, técnicos, y académicos de nuestro país, acerca de que el tipo de cambio competitivo necesario para la producción y comercialización de manufacturas no es el mismo que requieren los bienes agropecuarios, y dentro de éstos últimos, los que provienen, específicamente, de la Pampa Húmeda.

Esta situación ha generado una constante dicotómica (industria vs. campo), que es necesario resolver si deseamos implementar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

En este marco, y ante la necesaria implementación de los Derechos de Exportación (DE), una ley de arrendamientos sobre la pampa húmeda es indispensable, ya que permitirá que el productor mantenga inalterable su rentabilidad, y consiga, una equilibrada distribución de las Rentas Extraordinarias (RE), originadas en las tierras “elegidas por Dios”.

El “Grito de Alcorta” del año 1912, las movilizaciones y medidas de fuerza llevadas adelante por productores arrendatarios, en pos de una rebaja en los cánones de los alquileres, funge como antecedente de una profusa discusión sobre el precio de los arrendamientos en la Pampa Húmeda, determinando la sanción de diversas leyes a partir de 1921, y encontrando la mejor composición de derechos y obligaciones con la Ley 13.246, que luego de las reformas de 1980, dejó de ajustarse al espíritu del legislador originario.

Para remediar dicha situación, sólo una norma de orden público que propenda al bienestar general será la piedra angular sobre la que se edificará un ordenamiento jurídico consistente con las necesidades de la Patria.

Una ley con cuerpo y alma

La nueva ley de arrendamientos rurales se enmarca en los postulados constitucionales que instruyen a “mejorar los métodos de producción, conservación y distribución de alimentos mediante la plena utilización de los conocimientos técnicos y científicos, la divulgación de principios sobre nutrición y el perfeccionamiento o la reforma de los regímenes agrarios de modo que se logren la explotación y la utilización más eficaces de las riquezas naturales”, como indica el artículo 75 de la Constitución Nacional.

En esta línea, la nueva normativa creará las Cámaras Paritarias de Conciliación Obligatoria con jurisdicción territorial delimitada por región, y competencia exclusiva en materia agraria.

Además, contendrá parámetros para determinar la fijación del precio del alquiler de la tierra por lo cual, las Cámaras señaladas, a pedido de cualquiera de las partes interesadas y con relación al caso planteado, entenderán también en la posible variabilidad de los precios del arrendamiento.

Asimismo, se implementará un fuero especial para el avenimiento de las partes, donde se puedan dirimir los posibles conflictos entre las contratantes.

Determinación del precio del arrendamiento

La tierra, en tanto factor fijo de la producción, tiene las características de ser

  • inamovible,
  • no amortizable e,
  • ilíquida (o de más difícil realización).

En el mediano plazo, sus precios de alquiler tienden a incrementarse en la Pampa Húmeda, pari passu se amplía la frontera agrícola hacia terrenos de menor productividad relativa.

Su retribución es una renta pasiva, puesto que quien percibe el arrendamiento cede el uso y el goce, pero sin trabajar, con lo cual dicho pago debería asimilarse a lo percibido por colocaciones líquidas (plazos fijos) en los mercados internacionales.

En este contexto podemos colegir, que un estipendio justo y razonable debería ser el 0,75% del valor de una hectárea (ha), por cosecha. A su vez, se adicionará una Renta Plus (RP), por el movimiento positivo del precio del valor producto en el mercado internacional, respondiendo a la siguiente fórmula:

Alquiler por cosecha/Ha = 0,75% del valor de la tierra x (1+ corrector)

Donde el corrector se obtiene a partir de la evolución de los precios de los productos relevantes.

Los propietarios originales de la tierra pueden tomar dos decisiones sobre este patrimonio:

  • retirarse del negocio vendiéndola a precios de mercado, o
  • mantenerse como rentistas y recibir un bono soberano que recompense “cierto esfuerzo” realizado en aras del bien común.

Este es el espíritu de la ley, y se encuentra comprendida en los principios y valores que señala su Santidad el papa Francisco:

  • producir más, y
  • distribuir mejor sobre conjunto social,

motivado ello en la firme convicción de proteger los derechos esenciales de las personas humanas para su progreso material y espiritual, garantizando a su vez, la implementación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS)con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Oscar Carreras, Dra. María Belén Cionci y Dr. Gastón Bres

Un modelo de desarrollo económico (cuarta parte): cómo aumentar la competitividad

En la primera entrega de la corriente saga “Un Modelo de Desarrollo Económico”, expusimos el contexto mundial en el cual se insertará. Analizamos allí con precisión, las potencialidades que ofrece el Nuevo Orden Internacional (NOI), poniendo en valor los Vectores de Competitividad (VC) con que contamos para el modelo de desarrollo económico argentino. 

En la segunda nos abocamos a explicitar la importancia de conseguir como condición necesaria, para instaurar el modelo,los Equilibrios Macroeconómicos (EM), fiscal y externo, que permitan su permanencia y sustentabilidad. Y en la tercera, abordamos lo concerniente a los VC, entendiendo que estos abarcan a la distribución de las Rentas Extraordinarias (RE) que obtienen a partir de ejercer la exclusividad de explotación de algún recurso natural”generadas a partir dela producción de algunos alimentos en la pampa húmeda y la explotación de gas y petróleo.

En este cuarto artículo nos ocuparemos en desarrollar la metodología que permitirá “incrementar la competitividad” de nuestro aparato productivo como hecho sistémico; entendiendo que la“Piedra Angular” de la propuesta es la convocatoria al “Segundo Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social (CNP)” que logrará con sus conclusiones, sostener en el tiempo al nuevo modelo de desarrollo económico.

El Primer Congreso de la Productividad y su historia

 A partir de la década de los ´50 del siglo pasado, con la recuperación de la economía europea, se comienza a observar en el aparato productivo argentino una acelerada pérdida de competitividad.

La industria británica, francesa, italiana, e incluso alemana, pretende recuperar los mercados perdidos durante la segunda guerra mundial con una agresiva política de precios de exportación a la baja, financiados en el impulso inicial por los éxitos del “Plan Marshall”.

A su vez, condiciones climáticas adversas en nuestro país, habían determinado una considerable disminución de la producción agropecuaria, generando la licuación de los saldos exportables y comprometiendo elequilibrio de la Cuenta Corrientede laBalanza de Pagos.

En este marco y para resolver la restricción externa ut supra mencionada, el gobierno de entonces (presidía Juan D. Perón) decidió convocar al conjunto de los actores económicos a “un esfuerzo sistémico y permanente para la mejora de la competitividad”, a fin de que los bienes y servicios producidos localmente tuvieran estándares de calidad y precios de nivel internacional.  Para conseguir dicho objetivo se convocó, en octubre del ´54, al“Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social (CNP)”.

En el lapso que transcurre hasta su inauguración (marzo del ´55) el gobierno, las entidades empresarias y de trabajadores desplegaron una intensa actividad,tendiente a que los múltiples sectores de la economía, de manera concertada, encontraran las mejores propuestas que permitieran arribar al fin buscado.

Luego de profusas deliberaciones que se desarrollaron en el hemiciclo de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, se concluyó en un documento intitulado “Acuerdo Nacional de la Productividad”.  Su implementación se vio truncada, casi al nacer, por el golpe de estado de septiembre de 1955 y la subsiguiente implementación del “Plan Prebisch”.

Una segunda oportunidad

Como ya hemos señalado en “Un modelo de Desarrollo Económico (Primera Parte)”  la revolución energética norteamericana (2003/10) con la puesta en valor de la producción de energía fósil no convencional (shale gas y oil) generó una importante disminución de los costos primos en la industria a escala global.

Así las cosas, fue que para fin del año 2012 y ante un incipiente escenario de restricción externa, que se evidenciaba en nuestro país, se decidió convocar a empresarios y dirigentes sindicales -15 representantes del quehacer empresarial e igual número de dirigentes sindicales- para proponerles que en conjunto diseñaran los mejores planes, programas y proyectos para cada rama de actividad, que permitieran un salto de competitividad en la economía argentina.

Lo primero a definir en cada ámbito específico debían ser los mercados externos de referencia, que fungirían como tea votiva de los participantes involucrados. En el “sector calzado”, los representantes empresariales y sindicales consensuarían si la argentina se especializaría en productos de lujo, en masivos o una combinación de ambos, tomando como referencia internacional el mercado brasileño e italiano. Deberían concluir si estaríamos en condiciones, y de qué manera, de alcanzar los estándares de calidad y precio de esos complejos productivos.

Posteriormente, se crearían las estructuras de financiamiento ad hoc, como así también las modificaciones de los marcos normativos necesarios para el cumplimiento de las metas.  Naturalmente, bajo estas condiciones la ganancia de productividad obtenida debería ser apropiada totalmente por el factor trabajo, ya que en su defecto, se incrementaría el quantum de la plusvalía relativa atentando contra el equilibrado funcionamiento del entramado productivo.

Las circunstancias políticas de la época no permitieron avanzar en su implementación.

Ahora bien, dado el desenlace de la supercrisis vigente, que está en ciernes, la posibilidad de volver a realizar esta convocatoria se materializa como el ámbito propicio para inaugurar un nuevo ciclo económico, que tenga a la producción y el trabajo como sus vectores ordenadores.

Lo proponemos confiados en la afirmación que realiza Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium en cuanto nos señala que siempre “la unidad prevalece sobre el conflicto”. Solo la mancomunión entre los trabajadores, empresarios y gobiernos (nacionales y distritales) sentará las bases para la construcción del Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) orientado a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno, junto con el Lic. Pablo Challú, el Lic. Walter Romero y el Lic. Alejandro Alvarez (h.)

Un modelo de desarrollo económico (tercera parte)

Como ya señalamos, en la primera entrega de la corriente saga: “Un Modelo de Desarrollo Económico”, expusimos el contexto mundial en el cual se insertará.

Analizamos allí con precisión, las potencialidades que ofrece el Nuevo Orden Internacional (NOI), poniendo en valor los Vectores de Competitividad (VC) que, como nación, contamos para el modelo de desarrollo argentino.

En la segunda entrega nos abocamos a explicitar la importancia de contar, como condición necesaria para instaurar el modelo, con los Equilibrios Macroeconómicos (EM), fiscal y externo, que permitan su permanencia y sustentabilidad.

Con este marco, en los próximos acápites, abordaremos lo concerniente a los VC; entendiendo que estos abarcan a la distribución de las Rentas Extraordinarias (RE) generadas a partir de:

  • la producción de algunos alimentos en la pampa húmeda.
  • la explotación de los insumos fósiles (gas y petróleo).

El Vector Alimentos

En “Quien debe pagar la deuda”, tomando como fuente un informe del INTA y otro de la Bolsa de Comercio de Rosario, expusimos sobre magnitudes aproximadas de los Márgenes Brutos (MB) presentes en los complejos sojeros, maiceros y trigueros que, a su vez, servirían como referencia para la estimación de la dimensión de las RE en la Pampa Húmeda.

Para ello, nos abocamos en aquel momento, a definir el Costo Total (CT) de la producción de una tonelada (1tn) de soja de primera (U$S 120,19 tomando en consideración los cuatro grandes: insumos, labores y servicios, cosecha y generales) para la campaña 2019/20.

Si a su vez, al precio de venta FOB  (U$S 333 x tn) le descontamos U$S 12,9 x tn, de gastos portuarios más comercialización y los CT, nos da un MB de U$S 200 x tn.

Considerando, que al presente se espera una cosecha estimada (incluyendo otros cultivos: arroz, cebada, centeno, girasol, etc.) de alrededor de 130 millones de tn de cereales y oleaginosas y que, la mayor parte de ella, se obtendrá en la región de la Pampa Húmeda, el agregado de los MB alcanzados en la zona oscilará entre U$S 14 y 15 mil millones.

Ahora bien, el propietario por el alquiler de sus hectáreas exige un tercio de lo producido, que en este caso coincide con la mitad del MB.

Estas RE, a las cuales accede, se ubican en torno de los U$S 7/7.5 miles de millones.

Aplicando, adecuadamente, los Derechos de Exportación (DE) y sancionando la Ley de Arrendamientos Rurales se conseguirá:

  • desalinear el precio de los alimentos domésticos de los internacionales, incrementando el poder adquisitivo de los Ingresos Populares (IP).
  • aumentar la recaudación del Tesoro Nacional (TN) tendientes a obtener el equilibrio fiscal.
  • mantener incólume la rentabilidad empresarial del productor haciendo recaer “la carga” en los terratenientes.

En este contexto, para aquellos que decidan retirarse del “negocio del alquiler de las tierras” se generarán los mecanismos crediticios para que los productores puedan acceder, a precios de mercado, a su propiedad.

Complementariamente con ello, se deja abierta la posibilidad de reconocer “el esfuerzo de los propietarios de la tierra”, con la emisión y entrega de un bono soberano por parte de Poder Ejecutivo.

El Vector Energético

Con la misma metodología utilizada ut supra se pueden obtener las RE del Vector Energético.

Para ello es imprescindible calcular los CT asociados a la exploración y explotación (convencional, no convencional y offshore) del Barril Argentino de Petróleo promedio (BAPp), que se extrae en nuestro territorio y en el mar territorial.

Existe consenso en la disciplina que aquel se encuentra en el orden de los U$S 35 el BAPp. Si, por un lado, a este le agregamos los CT incurridos en la transformación, logística y comercialización, y por otro una ganancia justa y razonable para todos los eslabones intervinientes, se arriba a un precio homogéneo para todo el país de U$S 60 cent. litro x gasoil.

Por equivalencias, este precio de referencia determina el costo en el que incurrirán las empresas y las familias por el consumo y uso de todos los componentes de la matriz energética.

De esta manera las RE petroleras se derramarán, en forma armónica, sobre toda la sociedad ya que:

  • redundarán en una mejora ostensible de la rentabilidad empresaria y
  • coadyuvarán, también, a expandir el poder adquisitivo de los IP.

En síntesis, la baja de los costos primos de los bienes y servicios producidos (con el subsecuente impacto positivo en la rentabilidad por unidad vendida) genera los incentivos para la oferta “plus”, capaz de satisfacer el incremento de demanda derivada del crecimiento del poder de compra de los IP, consolidándose de esta manera un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú, Lic. Walter Romero y Lic. Alejandro Alvarez (h.)