Política tributaria: con el aporte solidario… muchas dudas

El patrimonio libre de deudas de las personas humanas representa “la materialización” del ingreso corriente luego de haber tributado en favor de la hacienda pública. Esto involucra al ahorro en efectivo, en cuentas, o a la conversión en bienes durables, registrables o no. Con lo cual, gravar esos activos, redunda en una múltiple imposición exacerbando el impuesto a la renta recaído en la etapa de su obtención.

A pesar de ello, en el inicio de la actual gestión gubernamental, -y transitando la Supercrisis heredada de la gestión Cambiemos-, se sancionó la “Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva” modificándose el Impuesto Sobre los Bienes Personales (ISBP), al incrementar hasta en:

  • un 100% las alícuotas referidas a la escala de menor manifestación de riqueza y,
  • un 75% en la superior.

Asimismo, el Congreso Nacional, otorgó facultades al Poder Ejecutivo para duplicar las tasas de aplicación sobre los bienes situados en el exterior, cristalizándose incrementos diferenciales que llegan al 2.25% de la base incidida.Contrariando lo manifestado, se insiste con un nuevo gravamen sobre los mismos patrimonios.

El “impuesto a las grandes fortunas”… ¿de qué se trata?

Existe un amplio consenso, en la disciplina económica, respecto de la necesidad de tributar sobre el flujo de los ingresos generados a partir de la utilización del capital como factor de producción.

Pero de la misma manera, y dado el “estado del arte”, se comprende que gravar el stock acumulado (de capital) es inapropiado, ya que, podría acontecer que ante su falta de explotación se necesitaría el desapoderamiento de parte de él, para que con su realización (venta) se logre honrar el compromiso fiscal.  Por ejemplo, si un sujeto tuviere bienes registrables o sumas de dinero invertidas en activos de largo horizonte de inversión (inclusive con pérdidas), y quisiere honrar el compromiso fiscal, se vería en la obligación (en el caso extremo) de desinvertir o bien vender un activo fijo, para pagar el impuesto.

En este marcoel “Aporte Solidario…” es un tributo no coparticipable, e implica:

  • Una exacción de emergencia, con alícuota progresiva a los grandes patrimonios. El proyecto define como grandes fortunas a la acumulación patrimonial por encima de los $200 M
  • Un impacto sobre las personas humanas y sucesiones indivisas residentes, y no residentes por sus activos en el país y,
  • Una aplicación específica de los fondos a obtener.

De acuerdo con el dictamen de mayoría firmado por los integrantes de la comisión de “Presupuesto y Hacienda” del Congreso de la Nación, las escalas se detallan en el Cuadro.

Escala de imposición para los bienes ubicados en el país

Ahora bien, es dable destacar que la gabela que se intenta legislar posee un mínimo exento. Eesto implica que al sobrepasar en $ 0,10 dicho importe, el contribuyente debería tributar por la totalidad del patrimonio, mientras qué, quién no llegue a ese monto y le falte “diez centavos para el peso”, no tributa.  El mínimo excluido de tributar es de $ 200M. Llegado el caso de superarse ese mínimo, el impuesto recae sobre la totalidad del patrimonio, arribando a una situación de inequidad entre iguales, donde quién ostente un patrimonio de $ 199.999.999,90 no tributa, pero quién llegue a $ 200.000.000 debería ingresar un impuesto de $ 4.000.000.-

¡Notable inequidad entre iguales!

También, el “Aporte Solidario…” recae sobre los activos brutos de los individuos, sin mensurar los posibles pasivos necesarios para adquirirlos, cuestión inquietante y que merecería una revisión.

Mejor…  una correcta técnica tributaria

La múltiple imposición sobre el mismo patrimonio incidido por el ISBP deja el campo expedito para la judicialización de la ley, y el riesgo asociado al naufragio de ésta antes de comenzar su recaudación, ya qué, las personas han ingresado el impuesto recientemente por el mismo hecho imponible.

Ante ésta observación retomamos lo expresado en “Arrendamientos Rurales en la Pampa Húmeda” donde se sugiere gravar con Derechos de Exportación los bienes dedicados a mercados externos, elaborados en aquella zona, con el máximo posible que las rentabilidades implícitas permitan. Acompañados, con una ley de alquileres sobre dichas extensiones de tierra que le otorgue al productor mantenerse indiferente en su tasa de ganancia.

Complementándose ello con una retribución al propietario, equivalente a una colocación líquida (plazo fijo) en mercados internacionales, más una proporción incremental ceñida a los precios del bien obtenido en la comercialización en el mercado.

De esta forma, se distribuyen las Rentas Extraordinarias entre el conjunto social, aumentando la productividad sistémica y generando parte de los fondos públicos necesarios para honrar los compromisos externos. Renta Extraordinaria: son aquellos beneficios redundantes, que se generan en el mercado independientemente del trabajo humano, y se obtienen a partir de ejercer la exclusividad de explotación de algún recurso natural, originadas en la producción de algunos alimentos y en la exploración-explotación de los combustibles fósiles

A su vez, la consistencia legal y técnica de la propuesta expresada, inhibe su derrotero e indefinido final a manos del Poder Judicial, con la firme posibilidad de que se obture el incremento de los ingresos públicos.

Es hora de avanzar a paso firme hacia la implementación, con una correcta técnica impositiva, de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno y Dr. Gastón Bres Publicado en BAE Negocios el 25-10-2020

Trabajo y desarrollo: sobre las Izquierdas y Derechas en la Economía

“Ustedes los que piensan así se ubican de este lado y los que piensan asá del otro” parece haber sido, en la primera asamblea de la Revolución Francesa (1789) y también en los sucesos de la Comuna de Paris (1871) lo que determinó, a partir de un ordenamiento espacial, las ubicaciones “izquierda” y “derecha”.

Pero con el transcurso del tiempo esto dio origen a determinadas categorías que, hasta el presente, pretenden descifrar la “substancia” de las políticas a aplicar en cualquier gestión gubernamental.

Ahora bien, hoy, ser de izquierda o de derecha ¿explica algo?

En “La Social Democracia no es solución” nos aproximamos a una respuesta a dicho interrogante, ya que manifestamos: “existe, una profunda ligazón (al punto de constituir su núcleo instrumental), entre el pensamiento económico “Neoclásico”, “Marginalista”, o “Neoliberal”, supuestamente “de derecha” y aquella, la Socialdemocracia, considerada como “de izquierda”.

Dado este marco y la coyuntura económica nos parece pertinente abundar en desentrañar si son producto de una mera coincidencia o de una profunda identidad.

Socialdemocracia y Neoliberalismo ¿una identidad?

La disciplina económica, como muchas otras, también sufrió una ruptura epistemológica. Hay que considerar que Las “rupturas epistemológicas” son a menudo rupturas sociales, rupturas con las creencias fundamentales de un grupo, y a veces, con las creencias básicas del gremio de los profesionales, con el acervo de certidumbres compartidas. En algunas ocasiones se profundiza el conocimiento y en otras se toma una dirección equivocada.

Ella se produjo a fines del siglo XIX y comienzos del XX cuando la “Teoría Objetiva del Valor”  intenta ser reemplazada (con mucho éxito durante la globalización) por la “Teoría Subjetiva del Valor” (TSV).

Claramente, los “Clásicos”con la Teoría Objetiva del Valor habían dado sustento, desde el pensamiento económico, a las corrientes tanto Liberales y Marxistas, como a aquellas que reconocen que “hay una sola clase de hombres: los que trabajan”.

Mas allá de las evidentes discordias que entre ellas existían, ninguna ponía en duda la centralidad del trabajo humano como factor relevante en la producción de bienes y servicios.

Pero, cuando el concepto “cuestan lo que valen” se impuso en las décadas pasadas en la “intelligentzia” del pensamiento económico y en la implementación de las políticas públicas, el éxito de la TSV fue rotundo, quedando reducida la Teoría Objetiva del Valor a la “alta gerencia” (que continúa realizando los costos) de las empresas relevantes de cada sector, a fin de orientar los planes de negocios y simplificar las discusiones paritarias con la dirigencia sindical.

Para que este resultado finalmente se concretara fue necesario un “avance en forma de pinzas” sobre el marco teórico preexistente, tanto de los neoliberales como de los socialdemócratas.

¿Cómo lo consiguieron?

Un punto común en la historia

El socialismo en sus inicios postulaba como “tea votiva” la igualdad económica, siendo la libre empresa el impedimento para que ello ocurriera. Pero no pudieron, hasta el surgimiento del pensamiento marxista, hacerse de una teoría económica que lograra justificar sus postulados.

Sin embargo, hacia fines del siglo XIX y principios del XX, se produjo un fuerte movimiento para desprenderse de los imperativos que le habían dado sustento. El ataque de que fue objeto dicho pensamiento abarcó buena parte de sus fundamentos ya que:

  • se rechazó la teoría del valor trabajo y, por ende, la plusvalía.
  • se afirmó que era evitable el colapso de la sociedad capitalista y se adoptó el principio del “progreso indefinido” inherente a la misma.
  • se invirtió una de sus causalidades y ahora pasa a ser la superestructura la que determina el devenir económico y,
  • finalmente se sostuvo que, se humanizaría el capital y prohijando la “libertad de mercados” se alcanzaría el bienestar social.

De allí se explica que cuando llegó la hora del Neoliberalismo (con el fin de la guerra fría y la irrupción de la globalización, y su “decálogo del buen gobierno” redactado desde el “Consenso de Washington”) también estuviera en presencia la Socialdemocracia y, entre ambos, construyeran un mundo que:

  • desregulaba las economías domésticas impidiendo la acumulación de capital en una burguesía nacional y,
  • aceptaba de pleno agrado la producción y distribución del modo capitalista relegando la búsqueda del pleno empleo a un plano secundario.

Un hogar llamado Argentina

La génesis de un hogar está dada por la unidad de lo diverso. Y, a su vez, la conciencia de los límites impuestos fermenta la tolerancia. Nuestra atribulada Patria requiere para la resolución de esta Supercrisis la reconstrucción del “hogar común”.

Este es el momento para que todos aquellos que reivindicamos al trabajo como el ordenador por excelencia de una “comunidad libre con un gobierno esclavo”, provenientes del liberalismo, el marxismo o el nacionalismo de inclusión, mancomunemos los esfuerzos para implementar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challu y Lic. Walter Romero publicado en BAE Negocios el 16-10-2020

Impuestos, paritarias e ingresos: el salario no es ganancia

Las necesidades de financiamiento del estado para sus gastos corrientes, en tanto, no se generen los planes, programas, y proyectos para la inversión del Sector Privado, que permita el desarrollo (crecimiento con inclusión) de la economía, lamentablemente recaen en:

  • un fuerte incremento de la base imponible que impacta en los asalariados y,
  • en altos impuestos sobre el stock de capital o patrimonio de las personas humanas.

Por el contrario, un sistema tributario justo y equitativo debería implicar que:

  • los asalariados aporten una parte de su ingreso para sufragar una fracción de los gastos del sistema previsional y de salud, en tanto que,
  • los no asalariados ya sean propietarios del capitalii o profesionales y autónomosiii (que hayan superado el mínimo de renta no imponible), deberán soportar el resto de los gastos del Sector Público , con los flujos que devienen del factor de producción aportado, como de aquellos que derivan de los ingresos excedentes de sus actividades.

En este marco, y luego de cumplir con los aportes correspondientes, el salario como retribución al factor trabajo, debe ser, suficiente para vivir de manera digna satisfaciendo las Necesidades Básicas (NB)v y también, lo más holgado posible para alcanzar realizaciones materiales que, libre de múltiples imposiciones, coadyuven a un estado de bienestar permanente.

Esto implica una vida digna sin privaciones materiales elementales (vivienda, salud, educación, entre otros) que como resultante otorguen un grado de bienestar desprovisto de urgencias materiales, necesarias para vivir dignamente.

Para conseguir este estándar, el trabajador conforma una organización gremial que contiene en su seno a quienes desarrollan la misma actividad. En dichas instituciones se encuentra, entre otros, el mandato de negociar con las cámaras empresariales, y de manera conjunta definir los convenios colectivos de trabajo, el escalafón jerárquico y la remuneración correspondientev.

Te ganaras el pan… y algo más

Hay consenso en la disciplina económica que el Impuesto al Valor Agregado ( IVA) y a los Ingresos Brutos (IB) presentan un comportamiento regresivo respecto del salario, en tanto que los primeros decilesviii de ingresos están impactados por la misma tasa que los últimos de mayor renta disponible.

Esto determina que los salarios de mayor valor nominal aportan menos que proporcionalmente al financiamiento del sector público que aquellos sectores de menores ingresos, respecto del total de la renta del trabajo.  Hoy en día, un trabajador o trabajadora, que tiene un ingreso neto de $ 80.000 y las posibilidades, -puesto que la técnica de liquidación del impuesto a las ganancias tiene ciertas restricciones objetivas- de hacer la deducción de su cónyuge, y dos hijos (en el caso de una familia tipo), ya comenzaría a tributar impuesto a las ganancias a la alícuota del 5% de la escala.

Lo manifestado implica, que gravar con impuestos a las ganancias el salario define una doble imposición sobre los trabajadores disminuyendo notablemente sus posibilidades de ahorro, ya qué, degrada el ingreso disponible y en algunos casos imposibilita la accesibilidad a bienes y servicios superiores a las NB.

El sostenimiento de la comunidad es una responsabilidad del conjunto, pero en función de una justicia contributiva donde el que “más tiene… más aporta”, siempre comprendiendo que el gobierno que la administra tiene que cumplir con el precepto de “ser esclavo de un pueblo libre” y por lo tanto extremadamente cuidadoso de la hacienda pública.

Al César lo que es del César a Dios…

Los conflictos, que se iniciaron a mediados del año 2012, entre el Movimiento Obrero Organizado y el Poder Ejecutivo, que recrudecieron en los años sucesivos hasta finalizado el 2015, tenían como base de justificación que el impuesto a las ganancias:

  • recaía en los salarios de los escalafones altos, medios, y bajos del Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) y que,
  • tiraba por la borda los frutos de las negociaciones paritarias, logrando incrementos salariales netosx inferiores a los pactados.
  • La renta del trabajo personal, identificada en nuestra legislación, como la cuarta categoría, debe adquirir vigor gradual desde un umbral de bienestar el cual podemos identificar en:
  • el escalafón más alto de todos los CCT que entran en la órbita paritaria a nivel nacional, constituyéndose en una suerte de “paraguas protector” sobre todos los trabajadores, incluidos aquellos que se encuentran fuera del convenio, pero con salarios inferiores a ese tope,
  • la posibilidad de deducciones sobre bases realesxi, respecto del ingreso neto, para evitar gravar los gastos esenciales del trabajador y de esta forma propender de manera efectiva a la captación de las grandes rentas que están por encima de un nivel adecuado de bienestar.

En síntesis, como nos ilumina la encíclica “Rerum Novarum”, “…la razón misma del trabajo y el fin primordial que busca el obrero es procurarse algo para sí y poseer con propio derecho una cosa como suya…” de esta forma, el trabajador, “…adquiere un verdadero y perfecto derecho no sólo a exigir el salario, sino también para emplearlo a su gusto. Luego si ahorra algo e invierte el fruto de sus ahorros en una finca, esta finca no es otra cosa que el mismo salario revestido de otra apariencia, y de ahí que la finca adquirida por el obrero de esta forma debe ser tan de su dominio como el salario ganado con su trabajo”.

Por lo tanto, queda palmariamente demostrado que ¡el salario no es ganancia!

La justa retribución al trabajo, libre de mayores impuestos, sólo será posible en tanto medie una ampliación de la base material de la Patria, precedida de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno y Dr. Gastón Bres, publicado el 11-10-2020 en BAE Negocios (https://www.baenegocios.com/podcast/Impuestos-paritarias-e-ingresos-el-salario-no-es-ganancia-en-Un-plan-economico-el-podcast-de-Guillermo-Moreno-20201011-0029.html)

Dólar, reservas, BCRA y PBI: ay, Patria mía

El titulo viene al caso pues, hace más de dos años en “Ay Patria Mia” caracterizábamos así la situación por entonces imperante: “La Argentina de mayo de 2018 se enfrenta a un escenario en el que convergen los desequilibrios fiscales de 1989, que terminaron con la gestión de Raúl Alfonsín, con los del sector externo de 2001(que significaron la conclusión del gobierno de Fernando de la Rúa), por lo que ambos fenómenos se potencian mutuamente generando las condiciones de supercrisis”

Pocos días después, en “La Supercrisis se ha materializado”, verificábamos y agregábamos al diagnóstico que el desequilibrio del sector externo generaba, a partir de la caída de la demanda de la moneda doméstica, los incentivos para la agresiva dolarización de las carteras de inversión.

De como se había llegado a ese punto dimos cuenta en “Llegó la Supercrisis evitemos la Hipercrisis”  donde señalábamos:

  • Que, al inicio del gobierno de Cambiemos, “la duplicación del precio de la canasta alimenticia (mediante la devaluación del 60% de la moneda y la eliminación o disminución de las retenciones a ciertas exportaciones), licuó el poder adquisitivo de los ingresos populares, disminuyendo la demanda en el mercado interno y desplomando la economía”.
  • “…ello pretendió ser subsanado a través del aumento del gasto público, por lo que, recaudando menos y gastando más, comenzó el sendero de duplicación del déficit fiscal, recurriendo al crédito externo para su financiamiento” y,
  • “… la utilización de Letras Bancarias (para esterilizar los pesos sobrantes en el mercado, generados a partir de las compras que realiza el BCRA de los dólares obtenidos por el endeudamiento externo del tesoro) por las que se pagan onerosas tasas de interés, espiralizó el déficit cuasifiscal, que sumado al rojo de Nación, Provincias y Municipios determinó un Déficit Fiscal Total (DFT), para el 2017 de 11 puntos porcentuales del PBI”.
  • El pésimo manejo de la economía que caracterizó al “mejor equipo de los últimos 50 años” hizo que la caótica situación se trasladara sin solución de continuidad, a la nueva gestión en diciembre de 2019.

La Supercrisis continúa

Pues bien, aquellas lluvias trajeron estos lodos y el nuevo gobierno se encontró con:

  • agudos desequilibrios macroeconómicos, de los cuales la hoja de balance del Banco Central, con sus escasas reservas, es tan solo una consecuencia,
  • una deuda externa con vencimientos acumulados en el corto plazo que resultaban impagables
  • la economía en recesión
  • inflación espiralizada
  • deterioros patrimoniales en las personas jurídicas y humanas e
  • índices inadmisibles de pobreza e indigencia.

Con este marco la gestión entrante decide la promulgación, en diciembre de 2019, de la “Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el Marco de la Emergencia Pública” en un intento de remediar el contexto encontrado.

Pero ya al poco de andar, en febrero de 2020, la insuficiencia de los instrumentos diseñados comenzaba a manifestarse. Y “sobre llovido mojado” irrumpió la pandemia del Covid 19 en estas tierras.

Ante las decisiones tomadas por el actual oficialismo plasmadas con el “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio”, en “Respirar y también comer”, señalamos:

  • “…que, así como hay poblaciones expuestas a mayor riesgo en términos epidemiológicos, también existen las que padecen vulnerabilidades extremas ante cualquier trastorno de la vida económica” y,
  • “… que la protección simultánea de todos los segmentos poblacionales amenazados requiere de procesos decisionales multidisciplinarios, pero, esencialmente, del adecuado balance en la intersección entre las ciencias de la salud y las económicas”.

Intentando, con estas recomendaciones, que no se perseverara en una falsa dicotomía entre salud y economía. Pero ello no fue así y las consecuencias están a la vista:

  • récord de caída en la producción,
  • pobreza e indigencia en acelerado crecimiento sobre las heredadas y,
  • una tasa de desocupación que, correctamente calculada, manteniendo razonablemente constante la Población Económicamente Activa (PEA), estaría en el orden del 30%.
  • Y para “completar el paisaje” un proyecto de ley de presupuesto 2021 absolutamente inconsistente con la coyuntura económica social, panorama que no es modificado por las medidas, reconocidas como coyunturales, anunciadas el pasado 1 de octubre.

Esto se visualiza palmariamente en el gráfico que compara los Déficits Fiscales Totales (DFT) del Sector Público Argentino (SPA) para el periodo 2015-2021.

Estimación del déficit fiscal total del sector público argentino en % del PBI 

En él destacamos la permanencia de un déficit fiscal total del sector público argentino del orden de los 10,1 puntos porcentuales del PBI que impondrá serias restricciones pues, la actual economía devastada imposibilita su financiamiento, transformando en imprevisible el devenir. Asimismo la reducción de 10,19 puntos porcentuales a 6,13 p.p. del déficit primario Consolidado (DPC) se explica, en buena parte, por una reducción de 3,8 p.p. de los asociados a la atención de la pandemia del Covid 19

Evitemos la Hipercrisis

La responsabilidad primaria y mayor de que esta opción no se materialice le cabe al Poder Ejecutivo y solo lo conseguirá si cambia decididamente el rumbo, enfrenta la supercrisis y busca, con empeño, los equilibrios fiscal y externo.

Pero, al mismo tiempo, es responsabilidad del conjunto dirigencial intensificar los esfuerzos para que la modificación ut supra señalada se materialice, indicando los errores y proponiendo planes superadores.

Ahora bien, también le corresponde a la representación política, económica y social buscar los consensos necesarios para evitar que la Supercrisis derive, por su irresolución, en un proceso anómico o de Hipercrisis.

Aun “la suerte no está echada” pero los tiempos para que la voluntad política se imponga a “la realidad de los hechos” se estrechan, por lo tanto, hoy como ayer volvemos a desear que el suspiro de “Ay patria mía”, se transforme en un grito de esperanza.

Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Pablo Challu,Lic. Oscar Carreras y Lic. Walter Romero