Acuerdo de facilidades extendidas con el FMI: llegó el Fondo y el saldo de la balanza comercial toca fondo

En “La Economía en la Post Pandemia” le pasamos revista al “estado del arte” en lo referente a tres objetivos de imprescindible arribo para la resolución de la Supercrisis que, sin solución de continuidad, nos afecta:

  • resolver el Déficit Fiscal Total, el  resultante de la adición del de la Nación, las jurisdicciones subnacionales y el producido por el BCRA a partir de los intereses cobrados y los pagados
  • equilibrar la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos 
  • incrementar exponencialmente la Oferta Productiva 

Continuando el análisis, en “El FMI llegó, evitemos vernos en el espejo griego” profundizamos sobre el Déficit Fiscal Total y advertimos sobre la enseñanza que nos aportaba al respecto, la experiencia griega del 2015. Hoy deseamos hacerlo sobre el segundo de los ítems mencionados, la CC y dentro de ella en la Balanza Comercial  y su particular incidencia en el resto de la economía argentina.

Sobre el quantum de las importaciones y el nivel del PBI

Hay consenso en la disciplina económica que un crecimiento del PBI se correlaciona positivamente con el nivel de Importaciones. La expansión del primero implica necesariamente el incremento de estas.

Y esa es la causal de la “restricción externa”, referida a una economía que cuando crece no genera los dólares suficientes para garantizar la sustentabilidad de dicho proceso en el tiempo. La imposibilidad de incrementar las importaciones convertirá en efímero cualquier sendero de crecimiento y es allí donde esta insuficiencia opera como restricción.

En este sentido, los siguientes informes resultan ilustrativos para resaltar lo señalado:

  • el del Banco Mundial 20, “Importaciones de bienes y servicios (en % del PIB) Argentina”, donde se observa que la mayor ocurrencia en una serie que discurre del 2010 al 19 es del 1,08% de compras externas mensuales en relación con el PBI anual 
  • Intercambio Comercial Argentino (INDEC 24/11/20), que permite verificar (analizando sept-octubre 19 vs 20), la violenta contracción (66%) del superávit comercial, que disminuyó de U$S 3.512 M a unos escuálidos U$S 1.196M.

Si esta realidad se repite en el tiempo: ¿cómo se honrarán los compromisos externos?

Las necesidades del FMI

Recientemente el Gobierno ha iniciado la renegociación de la deuda de USD 44.000 M con el organismo multilateral de crédito. Se pretende un Acuerdo de Facilidades Extendidas (AFE), con el cual se busca obtener tres años de gracia y 14 cuotas semestrales, iguales y consecutivas, durante los 7 años restantes hasta agotar el saldo deudor. “El Acuerdo de Facilidades Extendidas” (SAF en inglés) “fue creado para ayudar a los países que experimentan graves problemas de balanza de pagos debido a deficiencias estructurales o a un lento crecimiento; respaldan programas integrales que contemplan las políticas necesarias para corregir desequilibrios estructurales durante un período prolongado” indica la página del FMI.

Un AFE según la visión del FMI, implica el reconocimiento mutuo de la necesidad de “reformas estructurales”, pues la economía no se encuentra en aptitud de afrontar las erogaciones que se devengarán a partir de la refinanciación.

Es por ello que para la institución resulta imprescindible:

  • disminuir contundentemente el DFT intentando plasmar las reformas impositiva y previsional, entre otros aspectos y,
  • garantizar la generación de un superávit de BC, de magnitud tal que permita la obtención de los dólares suficientes para saldar las acreencias comprometidas.

Importaciones y tipo de cambio: dólar blue CCL, solidario, bolsa… 

Tenemos certeza del PBI valuado en pesos pero no de su mensura en dólares ya que existen hoy, múltiples tipos de cambio. Se encuentran en la economía argentina diversos tipos de cambio: Dólar Oficial, Blue, Solidario, Mayorista, Bolsa, Contado con liquidación. Pero, sí sabemos cuántas divisas gastamos en importaciones.

En consecuencia, por lo ut supra señalado podemos inferir que para octubre 20, habiéndose adquirido bienes en el exterior por USD 4,004 M, el PBI se ubicaría en el orden de los USD 400.000 M.

Ahora bien, ese nivel de Ingreso Nacional  es a todas luces contradictorio con el actual nivel de pobreza (más del 50% de la población total) y determina un nivel de gasto en bienes (de consumo o inversión) extranjeros, incompatible con el saldo positivo necesario de la BC demandado para la firma del AFE.

Llegado a este punto y ante el evidente deterioro de las exportaciones las decisiones de política económica se orientarán hacia una disminución contundente de las importaciones de tal manera que permitan equilibrar el sector externo

Para conseguirlo es imprescindible una disminución aún mayor de la demanda interna, a partir de ajustar a la baja el poder adquisitivo de las jubilaciones, pensiones, sueldos y salarios; derivando esta situación en lo que técnicamente se denomina “depresión económica”.

Sin embargo, no necesariamente lo descripto debería ser así. Como hemos sostenido en múltiples oportunidades, se cuenta con todos los elementos para elaborar y ejecutar un plan integral que evite tamaña situación y que direccione al país en un sendero de fuerte crecimiento económico con estabilidad de ingresos.

Para lograrlo son necesarios los equilibrios macroeconómicos (tanto fiscal como externo) que permitan plasmar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Aún podemos hacerlo, aunque el tiempo apremia.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challu y Lic. Walter Romero publicado en BAE Negocios el 29-11-2020

Ajuste fiscal, jubilaciones, salarios: el FMI llegó, evitemos vernos en el espejo griego

Varios años de recesión con fuertes desequilibrios (fiscal y externo), el impacto de la pandemia y la carencia de un plan económico propio, son hoy la antesala de un ajuste fiscal dirigido directamente a los Ingresos Populares compusto por sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones contributivas y no contributivas , que impactará en el conjunto del aparato productivo.

La retracción del Producto Bruto Interno (PBI), desde marzo a junio del corriente año, es la mayor caída trimestral de toda nuestra historia. Tal como expresáramos en “La Economía en la Post Pandemia“, el actual oficialismo, al desentenderse de la Supercrisis(2) heredada “del mejor equipo de los últimos 50 años”, la agravó, ya que:

  • no dispuso de una hoja de ruta (el Plan) hacia el sector privado que coadyuvara al “buen funcionamiento” del giro de los negocios,
  • aumentó el gasto público por la asistencia a las personas (humanas y jurídicas) requerido por los efectos de forzar el cierre temporal de la mayoría de las empresas, y de haber retirado gran parte de la fuerza laboral del mercado y,
  • mermó significativamente la recaudación de los ingresos fiscales en términos reales.

Los efectos producidos por las causas señaladas previamente han desprovisto al sector público de los fondos propios necesarios para cumplimentar sus gastos operativos y no corrientes, debiendo recurrir a terceras fuentes y alcanzando así un Déficit Fiscal Total (DFT) (3) del 15% del PBI.

Los ingresos fiscales de octubre, un oxímoron: parecen que suben, pero bajan

La mayor proporción de los recursos percibidos por el Tesoro Nacional están en función del nivel de actividad del país.

En este marco, analizamos especialmente la recaudación de octubre20, ya que algunos analistas destacaron la “aparente recuperación” que se habría manifestado en la economía.

El Cuadro muestra de manera agregada, los recursos tributarios totales recaudados por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), permitiendo su comparación con el mismo período del año pasado.

Para su confección se presenta lo recaudado en Octubre19 ajustado por índices ad hoc; siendo este resultado comparado con lo efectivamente percibido en Octubre20.

cua

De resultas, los ingresos fiscales (A) según su especie, correspondientes a Octubre´19, se actualizaron por:

  • Índice de Precios al Consumidor,
  • Índice de Precios Mayoristas,
  • Fluctuación del tipo de cambio e,
  • Índice de variación salarial

El valor teórico de la recaudación (B), comparado con lo efectivamente ingresado (C) se aproxima a la performance de la economía (D).

Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales

Comparando vis à vis las variaciones anuales de algunos impuestos concluimos que:

  • en el Impuesto a las Ganancias (IG) existe una ilusoria recuperación debido a que la gestión Cambiemos, para mejorar su caudal electoral, subió el mínimo no imponible y lo acompañó con una devolución del exceso de lo recaudado en el transcurso del año, disminuyendo considerablemente la base del cálculo;
  • en Bienes Personales (BP) su incremento se debe a la suba de la alícuota junto a la instalación de tasas diferenciales crecientes para los bienes del exterior, según lo reglado por la ley de “Solidaridad Social y Reactivación Productiva”;

pero la más relevante, a pesar de lo manifestado ut supra, es que:

la recaudación mensual real es inferior al mismo periodo del año anterior.

La caja de Pandora: déficit fiscal y emisión

Como ya mencionamos, la asistencia a las personas (humanas y jurídicas) como consecuencia de la pandemia, implico el incremento del gasto público en un monto equivalente al 3,8% del PBI.

Ello aumentó el desequilibrio fiscal, que fue financiado, en parte, mediante el giro de Adelantos Transitorios y Utilidades del Banco Central de la República Argentina (BCRA), al Tesoro.

Esta emisión de dinero ha generado una oferta monetaria superior a la demandada por las personas, desajustando el sistema económico, gestándose una imagen negativa del Sector Público contraproducente para la armonía que debe reinar al interior de la comunidad, en un proceso de desarrollo económico.

Próximo ajuste fiscal hacia la depresión económica

El desplome de la actividad disminuyó el nivel de empleo de forma abrupta e incrementó el nivel de pobreza sustancialmente.

La tasa de desocupación correctamente medida, orilla el 30% de la Población Económicamente Activa (a pesar de la prohibición de despidos y de la indemnización agravada), y la pobreza excederá el 50% de los hogares.

Así las cosas, llegó el Fondo Monetario Internacional para esbozar “el Plan” que le permita cobrar lo oportunamente prestado.

El derecho del acreedor no está en discusión, pero: ¿cómo honrar el compromiso? está en el marco de las decisiones autónomas del deudor.

Y sobre esto último hay claramente dos opciones:

  • hacer un ajuste sobre “el hambre y la sed del pueblo”, que depresión económica mediante, nos llevará a reflejarnos en el espejo griego del 2015 o,
  • implementar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción, que nos permitirá con crecimiento e inclusión social, satisfacer los compromisos de la deuda pública.

En síntesis, tal como afirmamos en “Sobre Modelos, Planes, Programas y Proyectos en Economía” : “El imperativo de la hora sigue vigente, y por lo tanto corresponde al conjunto de la dirigencia: religiosa, política, empresarial, sindical y social, aprehender la gravedad de la situación económica y actuar en consecuencia”.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres publicado en BAE Negocios el 22-11-2020

FMI, déficit y ajuste: la economía en la post pandemia

Hace más de dos años en “Ay Patria Mia” expresábamos: “La Argentina de mayo de 2018 se enfrenta a un escenario en el que convergen los desequilibrios fiscales de 1989 (que terminaron con la gestión de Raúl Alfonsín) con los del sector externo de 2001(quesignificaron la conclusión del gobierno de Fernando de la Rúa), … ambos fenómenos se potencian generando las condiciones de una  Supercrisis…”.  Proceso que “Cambiemos” transfirió, cual “presente griego”, al actual oficialismo.

Asimismo, en “Sobre modelos, programas y proyectos en Economía”, desarrollamos los aspectos centrales de la planificación que, a nuestro entender, permitirían empezar a transitar el camino hacia la superación de dicha situación y que esta no escalara hacia una Hipercrisis anómica.

Lo allí expresado se sintetiza en tres objetivos de imprescindible arribo:

  • resolver el Déficit Fiscal Total (DFT),  
  • equilibrar la Cuenta Corriente (CC) de la Balanza de Pagos (BP) e,
  • incrementar exponencialmente la Oferta Productiva (OP).
  • Pues bien, hoy cuando pareciera que empezamos a vivir los tiempos de la “post pandemia”: ¿cuál es el “estado del arte”?

Sobre la situación fiscal

A nadie escapa que es posible resolver el DFT por la mejora de los ingresos o por disminución del gasto (“ajuste”). Claro está, las consecuencias son diametralmente opuestas.

La semana pasada, arribó una misión del Fondo Monetario Internacional ( FMI), para iniciar una negociación tendiente a reprogramar el pago de la deuda con ellos contraída, por la anterior gestión gubernamental.

Por los estatutos constitutivos del FMI, la única posibilidad de repactar las acreencias de un país deudor con la institución, a mediano y largo plazo, es a través de un Acuerdo de Facilidades Extendidas (AFE). El AFE (SAF en inglés) fue creado para ayudar a los países que experimentan graves problemas de balanza de pagos debido a deficiencias estructurales o a un lento crecimiento y una situación de la balanza de pagos muy debilitada; respaldan programas integrales que contemplan las políticas necesarias para corregir desequilibrios estructurales durante un período prolongado”, según la Pagina del FMI

Dicho procedimiento, implica el reconocimiento mutuo que la asistencia brindada oportunamente no responde a un mero hecho circunstancial sino, que es producto de un desorden estructural de la economía que resulta necesario corregir.

En este marco, que se debatan temas como el índice de actualización de las jubilaciones y pensiones, la pertinencia de los subsidios al aparato productivo o, el poder adquisitivo de los sueldos y salarios, entre otros, corresponden a decisiones procedimentales elegidas por el Poder Ejecutivo.

 Ahora bien, el inicio de las conversaciones tiene como “punto cero” la situación fiscal descripta por la información brindada (Secretaría de Hacienda) donde se destaca que:

  • el Déficit Fiscal Primario (DFP) fue de $167.181 M, contemplando los ingresos por capital, pero aplicando una “correcta técnica” estos últimos se deben detraer con lo cual se alcanzaría un 7,2% del PBI correspondiente al mes y,
  • sí a su vez le adicionamos los intereses pagados, el déficit de las jurisdicciones subnacionales y el cuasi fiscal generado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), se arriba a un DFT de $333.982,1M representando un 13,5% del PBI septiembre’ 20.

Este de por si sombrío panorama, se complementa con el proyecto de presupuesto 2021 elevado a las cámaras para su tratamiento donde, con un sesgo optimista se manifiesta la intención de administrar la cosa pública con un DFT que rondaría entre el 10,1% y el 13,2% del PBI, a todas luces imposible de financiar.

Por lo tanto, solo quedan dos caminos:

  • incrementar los ingresos mediante “un sistema de Derechos de Exportación complementados con una nueva Ley de Arrendamiento en la pampa húmeda, de manera tal que impacte solo en la renta extraordinaria de la propiedad de la tierra y no en la producción” o,
  • por el contrario, disminuir el gasto público a partir de un brutal ajuste estructural.    

Sobre la situación externa

Ninguna economía es autárquica.Sí, se observan distintos grados de interrelación entre los países.

Dichos intercambios ya sean financieros o de bienes y servicios, entre residentes y no residentes de un país determinado, se reflejan en la Balanza de Pagos (BP).

Asimismo, las decisiones de política económica, vinculadas a la tasa de interés, al tipo de cambio, a la inflación esperada, a los derechos de exportación y aranceles, o a la administración del comercio entre otras, impactan directamente en la BP.

Para el “caso argentino” el saldo de la Balanza Comercial (BC), componente central de la BP, adquiere una relevancia inusitada dado que se ha transformado (producto del nivel de endeudamiento externo y de las evidentes restricciones a la circulación de las personas inter fronteras) en la única fuente de acceso a dólares genuinos que permitan el funcionamiento del “todo económico“.

Si bien los “hombres de negocios” tienen internalizado que “la venta se termina cuando efectivamente se cobra” en Argentina el INDEC registra un ingreso potencial de divisas a partir del saldo de la BC que está en los U$S 11.562 M para los 9 meses del corriente año.

 Pero en el último bimestre, esto se ha revertido dramáticamente, generando un interrogante mayúsculo sobre el aprovisionamiento a futuro de divisas al mercado.

Así las cosas, septiembre’ 20 arrojó una reducción del saldo de la BC a escasos U$S 584 M, evaluándose para octubre’ 20 guarismos similares o peores. Bajo estas circunstancias, el stress al que está sometido el sector externo se refleja en la permanente perdida de reservas por parte del BCRA, a pesar del sinnúmero de restricciones para el acceso al Mercado Único de Cambios (MUC) hoy vigentes

En síntesis

 Los extraordinarios desequilibrios del sector público y externo heredados se han profundizado, e interactúan con múltiples inconsistencias macroeconómicas.

 Los trabajadores y empresarios del sector privado asisten impávidos a:

  • una pérdida de competitividad sistémica (que se verifica en la persistente caída de las exportaciones),
  •  un deterioro de los ingresos populares (sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones) y,
  • un descomunal incremento del “costo de oportunidad” del capital.

Sin un mercado externo accesible o un interno pujante, y con tasas de interés expropiatorias, el futuro “plan de ajuste” coordinado con el FMI, conducirá a la economía argentina hacia la depresión.

Solo un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS)orientado a la producción asumido como propio por la dirigencia política, sindical, religiosa, empresarial y social consensuado con el FMI podrá evitarla.

*  Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Pablo Challu y  Lic. Walter Romero Publicado en BAE Negocios el 15-11-2020

Dólar en manos privada, campo y reservas: Dolarizar no; argendólares, sí

Denominamos “argendólares” a la dotación física de la moneda estadounidense que poseen en su patrimonio todas las personas (humanas o jurídicas) residentes en el país. Ahora bien, ¿cuándo comenzó este proceso?

Hay consenso en la disciplina económica que, desde los años 1960, como una incipiente reacción a las tasas de inflación crecientes (que divergían de la internacional), producto de los continuos desequilibrios macroeconómicos (sector fiscal y externo), los trabajadores y los empresarios comienzan a preservar el valor del ahorro a través de la adquisición de divisas, iniciando una economía bimonetaria que perdura hasta nuestros días.

Es recurrente en las últimas décadas, pero especialmente a partir de la instalación, en nuestro país, de la actual Supercrisis, que ciertas corrientes económicas minoritarias comienzan a expresarse en torno a la “imperiosa necesidad” de dolarizar la economía.Caracterizamos como Supercrisis a la convergencia del desequilibrio fiscal de 1989 juntamente con el del sector externo de 2001, que le costó el gobierno al Dr. Alfonsín y al Dr. de la Rúa, respectivamente.

Ello implica entre otros fenómenos, el abandono del peso, como moneda de curso forzoso legal y, su reemplazo por el dólar.

La adopción de la unidad monetaria de otro país acarrea la transferencia de renta hacia el emisor ya que se pierde localmente “el principio de señoreaje”, es decir: la utilidad de imprimir papel moneda cuyo costo incurrido (papel, tinta, etc.) es inferior al poder de compra y,a su vez, se generaría un préstamo sin interés a la potencia emisora de la divisa, a partir de que el Banco Central de la República Argentina ( BCRA) troque su posición activa en dólares por la pasiva en pesos. El valor nominal del billete fiduciario permite, al margen de su característica de reserva de valor (ahorro), el intercambio de la riqueza y del trabajo, ya sea en concepto de precio, salario, o como interés del capital

En este marco, es hasta obvio, que una condición de éxito necesaria para nuestro país es minimizar la transferencia de rentas a terceros Estados.

Al dolarizar, un solo ganador y no es la Argentina

Según sus defensores, la adopción del dólar como única moneda acarrearía una serie de beneficios, tales como:

  • la disminución de la prima de riesgo por devaluación;
  • la baja de la tasa de inflación promedio en el “largo plazo” tendiéndose a alinear con la mundial, por la imposibilidad de emisión monetaria y,
  • un aparente efecto positivo sobre el comercio y los flujos financieros internacionales.

Como contrapartida, las consecuencias adversas (entre otros) serían:

  • que los bancos comerciales oficiales, o aquellos privados con accionistas mayoritarios nacionales, no podrían garantizar ni respaldar los depósitos recibidos puesto que desaparece el prestamista ( BCRA) de última instancia
  • la necesidad de sostener pari passu, el aumento de la productividad del sistema económico argentino vis à vis el norteamericano, con una tasa de interés, que por el riesgo soberano será sensiblemente mayor  y,
  • la cesión del señoreaje ut supra señalado.

La sustitución del peso por el dólar forzaría a la economía argentina a incrementar constantemente la productividad total del trabajador en una proporción -como mínimo- similar al del norteamericano, caso contrario, en el mediano plazo, la producción nacional se encarecerá.

Dos monedas nuestra fortaleza

Mientras el sector público es deudor del resto del mundo, el privado es acreedor.Se puede calcular de manera confiable que el sector privado posee activos de distintos tipos por aproximadamente USD 400.000 millones. 

Si consolidáramos ambas cuentas, da un saldo positivo para el país.

Por eso, es una obligación “de la política” mancomunar ambos intereses dado que, de esta manera, la República Argentina recuperaría “grados de libertad” garantizando su autonomía decisional.

En la primera década del presente siglo resultó indistinto realizar consumos corrientes o gastos de inversión en pesos o en dólares; debido a una política económica que permitió una retribución del dinero similar entre ambas monedas. [Para generar una curva de indiferencia en la retribución al dinero “dólar o peso” es necesario que la tasa de interés real (la diferencia entre la nominal y la inflación) sean iguales.

Para que ello suceda es imperioso arribar, como condición indispensable, al equilibrio macroeconómico que brinde certeza al conjunto social.

Ese horizonte de certidumbre, combinado con el ahorro privado nacional en moneda extranjera, son la potencia latente de la economía argentina.Cuanto mayor sea la expansión de la base material de la Patria, tanto más valdrá nuestra moneda.

¡La garantía del valor del peso es la producción nacional!

De esta forma, bajo un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción, el aparente problema de nuestra economía, “ser bimonetaria” es en gran parte la solución.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres publicado en BAE Negocios el 08-11-2020

Acuerdo social, político y productivo: sobre modelos, planes, programas y proyectos en Economía

Hace años que, en esta columna, venimos predicando sobre la necesidad de plasmar en Argentina un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), orientado a la producción.

La imperiosa necesidad de construirlo, nos hace retomar el tema desde la óptica de la creación del ámbito de planificación donde se lo diseñe y en el cuál, lo público y lo privado deben construir en mancomunión conocimiento, y poner en marcha la acción que permita hacerlo realidad.

Esto implica además, tener una clara visión de los respectivos niveles operacionales:

  • el Plan de alcance global que hace referencia a decisiones de carácter general, constituyendo el espacio de ordenamiento superior.
  • los Programas como conjunto coordinado de Proyectos orientados a realizar los objetivos del Plan, y suponen una integración armónica de estos y,
  • los Proyectos que tratan de la articulación de un conjunto de actividades que, combinando los recursos, se realizan con el propósito de obtener resultados tangibles.

Todo ello tiene como punto de partida un diagnóstico, que permite realizar la adecuada prognosis para arribar al Fin deseado.

Sobre el Diagnóstico

En “Ay Patria Mia” expresamos:”La Argentina de mayo de 2018 se enfrenta a un escenario en el que convergen los desequilibrios fiscales de 1989 (que terminaron con la gestión de Raúl Alfonsín) con los del sector externo de 2001(que significaron la conclusión del gobierno de Fernando de la Rúa), por lo que ambos fenómenos se potencian mutuamente generando las condiciones de Supercrisis”

Esta condición es la que recibió, cual “presente griego”, el Gobierno que asumió en diciembre de 2019.

En este marco, correctamente, priorizó su accionar hacia los sectores de menores recursos, pero los elementos claves, generadores de la situación heredada (ahora en un entorno pandémico) permanecieron sin ser resueltos, por lo cual el cuadro empeoró de modo extremo.

Así las cosas trascurridos prácticamente 11 meses de gestión, las medidas que se adoptan, se ven continuamente superadas por la magnitud de las inconsistencias macroeconómicas, provocando el raudo ingreso a una creciente dinámica destructiva de la “ecuación patrimonial” de las: familias, empresas y hasta del propio Estado.

El país no debe resignarse a tamaña situación por lo tanto, la Comunidad debe diseñar y el Gobierno aplicar las políticas necesarias para “el ahora”, poniendo en valor el famoso adagio: “un gobierno esclavo para un pueblo libre”.

Sobre la prognosis

La armonía en las decisiones se da a partir de cumplir como mínimo dos requisitos:

  • el que sean de impacto sistémico de carácter global, pues habrá que dar respuesta a todos los problemas que presenta nuestra economía, porque privilegiar solo algunos hará que los otros reciclen la crisis tornando efímeros los resultados, y
  • la simultaneidad, porque dada la magnitud de la problemática a enfrentar, proceder “paso a paso” no asegura su efectividad ya que, al implementarse en tramos sucesivos se perderá el efecto de las adoptadas previamente.

Ello es así dado que se debe:

  • resolver el Déficit Fiscal Total (DFT) (1),
  • equilibrar la Cuenta Corriente (CC) de la Balanza de Pagos (BP) e,
  • incrementar exponencialmente, la Oferta Productiva (OP).

La rápida disminución del DFT derivará de:

  • la normalización de todas las actividades productivas que inducirá un incremento en la recaudación y de la implementación de un Acuerdo Social (AS) en donde se pactará la evolución de los precios (incluidos los de la energía), los salarios, el tipo de cambio, las tasas de interés, las tarifas de los servicios públicos y los impuestos tasas y contribuciones y,
  • de un sistema de Derechos de Exportación complementados con una nueva ley de arrendamiento, en la pampa húmeda, para que se grave solo la renta extraordinaria de la propiedad de la tierra y no la producción.

El equilibrio de la Cuenta Corriente (Sector Externo), se logrará a partir de la búsqueda de un tipo de cambio competitivo complementado con una sana administración del comercio exterior e interior.

A su vez, para incrementar la Oferta Productiva (OP) es imprescindible:

  • que los precios de la matriz energética estén calculados en función de sus costos totales de exploración y explotación(2), en el caso de corresponder y,
  • que se procure que la tasa de interés doméstica este alineada con la internacional, a partir de sanear la hoja de balance del BCRA y de integrar a su directorio representantes de los trabajadores organizados, de los empresarios y de las distintas regiones económicas.

Finalmente se convocará al “Segundo Congreso de la Productividad y el Bienestar Social”(3), que tendrá por objeto el incremento de la productividad sistémica de la economía argentina, coronándose a la postre el esfuerzo realizado con una distribución funcional del ingreso nacional del orden del 60% para los trabajadores.

“O lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”

Oportunamente en “Llegó la Supercrisis evitemos la Hipercrisis” advertimos sobre las consecuencias de arribar a un estadío anómico para el conjunto social.

El imperativo sigue vigente, y por lo tanto corresponde al conjunto de la dirigencia: religiosa, política, empresarial, sindical y social aprehender la gravedad de la hora.

El pueblo argentino, a lo largo de su historia, ha hecho méritos más que suficientes para merecerlo y no hay que olvidar que “en su sentir profundo” está presente aquel apotegma señalado por el Papa Francisco: “la unidad prevalece sobre el conflicto”.

* Lic. Guillermo Moreno junto con el Lic. Pablo Challu y el Lic. Walter Romero publicado en BAE Negocios el 01-11-2020