Hora de balance (segunda parte)

En “Hora de Balance-Primera Parte”analizamos lo actuado por el Gobierno Nacional durante el corriente año y destacamos, como explicitamos en Respirar… y también comer”que la falsa contradicción entre salud y economía llevó a decisiones equivocadas. Y a su vez, también observamos que lejos de resolverse los desequilibrios macroeconómicos heredados fueron agudizados durante la actual gestión gubernamental.

Sirve como síntesis de lo destacado la Ley de Presupuesto para el 2021 enviada por el Poder Ejecutivo, donde con máxima resignación reconoce que recién al fin de su mandato, dentro de tres años, habrá recuperado los niveles de ingreso nacional existentes a la fecha de su asunción, indicando de esta manera que, en términos económicos, estaríamos ante otros cuatro años perdidos.

Pero, también afirmábamos que: “este sombrío destino no es inexorable, ni podemos ser presas de un fatalismo que nos paralice”. Y asimismo que: “estamos a tiempo de modificarlo, si las fuerzas de la producción y el trabajo se encuentran para implementar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS)con orientación a la producción.”

En el 2002/3 fue por “consumo” en el 2021 debe ser por “ inversión”.

Hay un debate no saldado en la disciplina económica, referido al orden de la causalidad entre demanda y oferta y su correlato entre consumo y producción. J. B. Say, Economista Francés del siglo XIX, sostuvo que “la Oferta crea la Demanda”, teoría conocida como “Ley de Say”

En este marco, según nos posicionemos en la controversia, las políticas económicas pueden tener un sesgo hacia uno u otro de los términos. Se suele asociar a los gobiernos populares, con la implementación de acciones tendientes a incentivar la demanda.

Ahora bien, esta última no está integrada solo por el consumo y el gasto público (en tanto excedente de la recaudación obtenida en el período en cuestión), sino también por dos componentes claves en la coyuntura:

  • las exportaciones y
  • la inversión.

Como mencionamos en “Un Modelo de Desarrollo Económico-segunda parte”el crecimiento de las exportaciones es la única forma de equilibrar el Sector Externo y obtener genuinamente: “dólares”, insumo clave para una economía en desarrollo y necesario al momento de honrar los compromisos de deuda.

Al tiempo que, propiciar la “ inversión completa el cuadro de sustentabilidad del esquema, ya que si bien al inicio de la “implementación delproyecto” se “demandan”, diversos insumos y factores, una vez finalizado se incrementó el quantum de la capacidad productiva de la unidad de negocios   y por lo tanto la “oferta”. 

Decididamente es con orientación a la producción

Un modelo de desarrollo económico con el sesgo señalado en nuestro país, amerita la búsqueda y obtención de los equilibrios “gemelos”.

Su concreción solo se dará si:

  • el Sector Fiscal implementa, entre otros, un sistema de Derechos de Exportación complementado con una nueva Ley de Arrendamiento en la pampa húmeda, para   gravar solo la renta extraordinaria de la propiedad de la tierra y no lo producido en ella y,
  • el Sector Externo obtiene un tipo de cambio competitivo, complementado necesariamente por una correcta Administración del Comercio Exterior.

       De esta manera se podrá, como se dijo en “Sobre Modelos, Planes, Programas y Proyectos en Economía” incrementar la oferta productiva a partir de:

  • alinear, dada una tasa de ganancia justa y razonable, los precios de la matriz energética con sus costos totales de exploración y explotación, en el caso de corresponder y,
  •  procurar que la tasa de interés doméstica se encuentre en un orden de magnitud similar al   internacional, como explicitamos en “Sobre la cuestión monetaria argentina” .

En suma, la obtención y persistencia de la “rentabilidad” en los “proyectos de inversión” incrementará pari passu la masa salarial por mayor ocupación del “factor trabajo”, impactando en el aumento delconsumo dinamizándose el mercado interno que, ahora sí, será abastecido por una mayor “oferta”.

Finalmente, dado que el incremento de la productividad debe ser sistémico, permanente y aprehendido por el conjunto de las fuerzas de la producción y el trabajo, se debe convocar al “Segundo Congreso de la Productividad y el Bienestar Social” tendiente a obtener un perdurable “Acuerdo Nacional de la Productividad”. 

Productividad y bienestar social

El “Primer Congreso de la Productividad y el Bienestar Social” fue convocado en octubre de 1954, por el Presidente J.D. Perón.  A partir de la década de los ´50 del siglo pasado, con la recuperación de la economía europea, se comienza a observar en el aparato productivo argentino una acelerada pérdida de competitividad.

La industria británica, francesa, italiana, e incluso alemana, pretende recuperar los mercados perdidos durante la segunda guerra mundial con una agresiva política de precios de exportación a la baja, financiados en el impulso inicial por los éxitos del “Plan Marshall”.

A su vez, condiciones climáticas adversas en nuestro país, habían determinado una considerable disminución de la producción agropecuaria, generando la licuación de los saldos exportables y comprometiendo el equilibrio de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos.

En este marco se convocó al conjunto de los actores económicos a “un esfuerzo sistémico y permanente para la mejora de la competitividad”, a fin de que los bienes y servicios producidos localmente tuvieran estándares de calidad y precios de nivel internacional.

En el lapso que transcurre desde su convocatoria hasta su inauguración (marzo del ´55) el gobierno, las entidades empresarias y de trabajadores desplegaron una intensa actividad, tendiente a que los múltiples sectores de la economía, de manera concertada, encontraran las mejores propuestas que permitieran arribar al fin buscado.

Luego de profusas deliberaciones que se desarrollaron en el hemiciclo de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, se concluyó en un documento intitulado “Acuerdo Nacional de la Productividad”. Lamentablemente el golpe cívico militar de 1955 impidió completar su implementación.

 Es por ello que elevamos al Altísimo nuestro ruego para que aquellos dirigentes con disposición a “arremangarse”, que expresen a los trabajadores, empresarios y a la política, se mancomunen para ponerle fin a este oprobioso presente que la patria y su pueblo atraviesan, implementando un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) orientado a la producción.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challu y Lic. Walter Romero publicado en BAE Negocios el 27-12-2020

Sobre la cuestión monetaria

El sistema financiero como parte integrante del aparato productivo, se ocupa de la creación y la circulación de:

  • el dinero primario (o de alta potencia) que es la moneda emitida por el imperio (Estado) utilizada para cancelar las obligaciones contraídas con un precio cierto, cuyo total se denomina Base Monetaria (BM), constituida por el circulante y los encajes del Sistema Financiero.
  • el dinero secundario (o fraccionario) generado a partir de los depósitos efectuados por las familias, las empresas y el sector público, descontados los encajes técnicos y legales, a través de la oferta del crédito a los agentes económicos. Ampliando la definición, se considera como Dinero Secundario a la “emisión” de circulante por parte los bancos comerciales utilizando el excedente de los requerimientos mínimos de liquidez que son volcados hacia los distintos libramientos comerciales. 

Un componente de la BM, el circulante, juntamente con los depósitos bancarios, determinan el quantum de la Oferta Monetaria (OM) (en sus diversas definiciones), que es administrada y regulada por el Poder Ejecutivo Nacional(PEN) mediante las siguientes instituciones:

  • la Casa de la Moneda, que posee el monopolio del diseño y la fabricación del dinero de curso legal y forzoso por cuestiones de seguridad o necesidad, los países pueden enviar a otras “Casas de la Moneda” sus requerimientos de impresión de billetes)
  • el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que regula la cantidad de billetes y monedas en circulación, los encajes legales, las reservas de oro y divisas, la oferta de crédito y, determina a su vez, los tipos de redescuentos, las operaciones de mercado abierto y las alteraciones, si fuesen necesarias, del signo monetario y,
  • el Banco de la Nación Argentina (BNA) que,junto alos Bancos Subnacionales, aportan el 42% del total de la oferta de préstamos y detentan 46% de los depósitos. En base a datos del BCRA, incorporamos a la definición de Banca Pública a otros nacionales (el BICE) y a los Bancos Subnacionales: Formosa, Entre Ríos, San Juan, Santa Cruz, Santa Fe y Santiago del Estero.

Entonces, queda inequívocamente reflejado que la administración gubernamental tiene bajo sí, los principales mecanismos para definir las mejores políticas que la economía demanda para maximizar la producción y el trabajo.

Ni el Banco Central cumple, ni la Banca dignifica

Las funciones del BCRA estriban, primordialmente, en encauzar el ahorro de las personas humanas y jurídicas, hacia la inversión tanto para la producción de bienes y servicios como su distribución y comercialización, mediante las instituciones bancarias.

En este marco el Cuadro muestra, el volumen de ahorro y los requerimientos de créditos, diferenciados según su accionista controlante, entre banca pública, privada nacional y extranjera.

Cuadro

(M$)
Septiembre 2020

Depósitos 
Banca Pública2.991.99840,8%
Banca Privada Nacional2.232.73930,5%
Banca Privada Extranjera2.104.20428,7%
Préstamos 
Banca Pública1.212.43136,7%
Banca Privada Nacional1.044.01731,6%
Banca Privada Extranjera1.048.33431,7%

Fuente: Elaboración Propia con datos del BCRA

La relevancia de estas entidades públicas en el giro bancario ya sea en la captación de los depósitos como en la concesión de los préstamos, son lo suficientemente gravitante como para liderar el mercado.

Ahora bien, el desenvolvimiento empresarial necesita financiamiento:

  • endógeno o propio (capital aportado por los socios y/o utilidades no distribuidas) y,
  • exógeno o ajeno (préstamos bancarios, deudas con proveedores o capitalización bursátil).

Por ello, si las autoridades implementan una política crediticia de tasas de interés alineada con las internacionales,el sector productivo podrá acrecentar el capital físico (inversión), al tiempo que disminuirá el costo total de producción y su precio de comercialización.

En este estadío, los empresarios incrementarán su dotación de mano de obra, mermará el desempleo, aumentará la masa salarial y la demanda interna.

En este entorno, los trabajadores serán los principales beneficiarios ya que podrán expandir su capacidad de ahorro y patrimonial.

Contrario sensu, al presente, como afirmáramos en ”Hora de balance” (BAE Negocios, 13-12-2020), la Inversión Bruta Fija ni siquiera alcanza a reponer la amortización del capital utilizado en el período.

El motivo de ello, las inconsistencias macroeconómicas expresadas entre otras causas, por la:

  • distorsión múltiple del mercado cambiario. Las múltiples cotizaciones del dólar son, en orden alfabético: Cable (Contado con Liquidación), Exportador (Industria y Agrícola), Libre o Blue, Mayorista, MEP (Mercado Electrónico de Pagos), Minorista, Oficial, y Solidario (Minorista más Impuestos).
    ,
  • absorción de una cuantía cada vez mayor del ahorro nacional (vía  las Letras de Liquidez (Leliq), Letras del Tesoro de la Nación (Letes), Notas del Banco Central (Nobac), Bonos y Pases, entre otros instrumentos), para financiar el Déficit Fiscal Total (DFT, en perjuicio y desmedro del Sector Privadoe,
  • indeterminación a futuro del nivel de precios, que imposibilita la correcta administración y planificación de la actividad empresarial.

Este círculo vicioso atravesó los últimos años hasta el presente como una recidiva, y al estar agotado, debe dar paso a uno virtuoso.

Transmutemos el Sistema Financiero.

Para lograrlo, en principio, deberán mancomunarse tres voluntades: ahorristas, bancos comerciales y el sector productivo.

Asimismo, será fundamental que el Directorio del BCRA (intentando aprehender las especificidades de nuestra economía) esté integrado por representantes del mundo del trabajo, del ámbito empresarial y de las economías regionales, prohijando un definitivo cariz federal.

Consecuentemente, priorizará el otorgamiento de préstamos hacia las empresas que amplíen la base material de la Nación, con énfasis sobre aquellas cuyos bienes y servicios se destinen también a la exportación.

A su vez, con la acabada expresión del conjunto ut supra señalado, la novel orientación crediticia buscará impulsar préstamos hipotecarios de largo plazo (30 años) para la edificación y/o adquisición de viviendas .Esto incrementará el stock de viviendas y el patrimonio de las familias, pero sobre todo disminuirá el déficit habitacional de nuestra Patria. 

En tanto, el consumo de bienes (durables o no durables) de las familias será financiada mediante créditos específicos.

Así, ¡el Banco Central cumplirá y la Banca dignificará!:

Coadyuvando a conseguir los equilibrios macroeconómicos, a partir de la obtención de volúmenes crecientes de: inversión, producción, ingresos populares (sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones) y consumo, en el marco de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres publicado en BAE Negocios el 20-12-2020

Déficit, brecha cambiaria, indicadores sociales y crisis: hora de balance

Concluye un año signado por lo impredecible hecho realidad:una pandemia que de una u otra manera impactó sobre el conjunto de la humanidad. Cada vez se aprecia con mayor nitidez, que más que causante fue la precipitante que dejó visualizables ciertos procesos que ya venían gestándose, y permitió observar la pericia (o impericia) de aquellos que debían minimizar su impacto en las condiciones políticas, económicas y sociales de los pueblos de la ecúmene.

Desde esta columna a lo largo del año sugerimos diagnósticos y prognosis que intentaron apalancarse en la historia como “entrenamiento en el pasado para poder pensar y actuar en la coyuntura”. Es en este marco que queremos pasar revista a la gestión económica del actual oficialismo.

Por ello y dado lo extenso de la temática, serán necesarias dos publicaciones:

  • la presente, donde relacionaremos la herencia “Cambiemos”, su evolución en el tiempo y el cuadro de situación imperante a   la fecha y,
  • una segunda entrega constituida por una recopilación y puesta en valor de las propuestas hechas, con su demostrada viabilidad, en la búsqueda de una salida superadora.

Quien mal razona…. mal acciona

El prisma instrumental que permite ver la realidad no puede estar constituido por paradigmas agotados y obsoletos al momento de buscar soluciones a un presente que nada tiene que ver con el momento histórico en que fueron concebidos.   Esto pretendimos dejar en claro con los artículos:

•   La Socialdemocracia no es la solución” (BAE Negocios, 24/7/2020),

•   “El Modelo Brasileño tampoco es solución” (BAE Negocios 09/08/2020), y

•   “Teoría Monetaria Moderna: ni Teoría ni Moderna” (BAE Negocios 16/08/2020)

En contraposición, rescatamos la “Teoría del Valor Clásica” – que integran entre otros tre otros, Adam Smith, David Ricardo y Karl Marx- ya que la economía requiere perentoriamente volver a poner en su centro el empleo, bajo la concepción de que “existe una sola clase de hombres los que trabajan”.

Ingresando ahora sí al diagnóstico, tras aclarar los paradigmas (y los no paradigmas) constituyentes del instrumental utilizado para hacerlo, apreciamos tanto hoy como lo hicimos en “La Supercrisisse materializó” (BAE Negocios 21/05/2018)-que esta continua y se agrava. Definimos como Supercrisis a la situación generada por el anterior gobierno a partir de la convergencia de los desequilibrios macroeconómicos que, en términos fiscales provocaron el colapso del gobierno de Raúl Alfonsín, y el del sector externo con el de Fernando De la Rúa

El porqué de su permanencia         

Es indudable que la situación heredada generaba necesidades acuciantes en la población.  Ante ello el gobierno entrante, en la búsqueda de paliativos, elevó a las cámaras y promulgó la ley: “De Solidaridad Social y Reactivación Productiva”. 

 Pero a poco de andar el Covid 19 se hizo presente, y bajo una inexistente contradicción entre salud y economía se tomaron decisiones equivocadas, tal cual quedó palmariamente demostrado en “Respirar y… también comer” (BAE Negocios 23/03/2020).

Ese falso antagonismo llevó a que nuestro país se encuentre hoy en “el top ten” de fallecidos por millón de habitantes producto de la pandemia y, al mismo tiempo, se halla entre los de mayor caída de su Producto Bruto Interno (PBI).

Y allí vamos… errando

Desde “tenemos un plan, pero es secreto”, hasta “no creemos en los planes” el Poder Eejecutivo transitó sin un rumbo cierto. Creyó inicialmente que la panacea era la emisión monetaria hasta que la ampliación de la brecha entre los distintos tipos de cambio mostro los límites de esa visión.

En el mientras tanto negociaba fundamentalmente con los fondos de inversión, tenedores de bonos soberanos nominados en moneda extranjera, con la pretendida esperanza que la economía se encauzaría una vez alcanzado el acuerdo.

Pasados 8 meses efectivamente ¡lo logró!, pero el “riesgo país” – que mide ide el diferencial de rendimiento de los bonos soberanos de un determinado país versus el obtenido por un bono similar emitido por el Tesoro de los Estados Unidos –permanece inamovible en la zona de los 1450 puntos, impidiendo no solo cualquier atisbo de inversión en el sector privado, sino que ello pone en peligro la continuidad de las empresas por los elevados costos de financiamiento que implica.

El Déficit Fiscal Total (DFT), que contiene no solo el exceso de gastos sobre los ingresos del tesoro nacional, sino también el de las jurisdicciones subnacionales y el cuasi fiscal generado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), correctamente medido, alcanza en “orden de magnitud” el 15% del PBI.

Asimismo, el déficitdevengadodel Sector Externo en conjunción con el incremento de los saldos monetarios en divisas de las personas físicas y jurídicas, han minimizado las reservas de libre disponibilidad del BCRA, impidiendo a su directorio cumplir con el sano criterio prudencial de mantener al menos en sus arcas, el monto de dos meses de importación.

Los indicadores sociales son igual de dramáticos; la desocupación, si para su cálculo se hubiese mantenido relativamente constante la Población Económicamente Activa (Pea) se acercaría al 30%.

Este nivel, superior al de la crisis 2001/2002 haría presuponer que los guarismos correspondientes a indigencia y pobreza medidos a partir de la accesibilidad a los bienes y servicios disponibles serían, como mínimo, similares a aquel periodo.

Y si no alcanzara con estos pésimos indicadores económicos y sociales, aún nos falta refinanciar las deudas con los organismos multilaterales de crédito donde se destaca la del Fondo Monetario Internacional ( FMI) por U$S 44.000 M.

Como colofón basta mencionar que en la Ley de Presupuesto para el 2021, el Poder Ejecutivo con máxima resignación reconoce, que al fin de su mandato dentro de tres años, recién habrá recuperado los niveles de ingreso nacional existentes a la fecha de su asunción.  Pero este sombrío destino no es inexorable, ni podemos ser presas de un fatalismo que nos paralice.

 Estamos a tiempo de modificarlo, si las fuerzas de la producción y el trabajo se encuentran mancomunadamente para implementar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

        Pero de eso hablaremos en la segunda entrega.

        Continuará…

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challu y Lic. Walter Romero  Publicada en BAE negocios el 13-12-2020

Gobernar ¿es crear impuestos?

Desde antes del inicio de la actual gestión de gobierno, hicimos hincapié sobre la imperiosa necesidad de establecer un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción. El objetivo es, entre otros,  recuperar la capacidad ociosa y a su vez, instrumentar los incentivos necesarios para la ampliación de la base material de la Nación (inversión), tendientes a incrementar los ingresos fiscales y el nivel de empleo.

Contrario sensu, el modelo brilló por su ausencia, y se explicitó una activa renuencia a concretarlo bajo la afirmación: “Francamente, no creo en los planes económicos” como señaló el Presidente al Financial Times.

Ello trajo aparejado que no hubiera un punto de inflexión en lo económico, generándose semana a semana, una sensación de persistencia de lo heredado.

Cambiemos: “el preludio de Renovación y Cambio bis”.

El inicio de la gestión Cambiemos se nutrió de eufemismos, tales como la

  • “Reparación Histórica” para implementar acuerdos de reajuste de haberes jubilatorios, a un universo acotado del sector pasivo, con juicios pendientes o sin sentencia firme, y que reunieran ciertos requisitos y no tuvieran incoadas acciones judiciales contra el Estado. Dichos convenios no importaban “reparar” la totalidad de lo reclamado, sino, “despoblar” de expedientes a la ANSES. Los resultados fueron magros, los juicios continuaron su curso y,
  • el “Sinceramiento fiscal” que importaba una exteriorización o blanqueo de capitales no declarados, los cuales aportarían para financiar la “reparación” mencionada.

Pero, en diciembre de 2017, y sin ánimo de seguir “aportando a la buena salud” de los jubilados, la administración macrista giró a las cámaras la modificación de la fórmula de movilidad de los haberes, retirando de la ecuación la recaudación tributaria, y reemplazándola por una ponderación del 70% de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), y un 30% de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE).

Esta modificación suscitó un conflicto que llevó a la violencia en las calles, entendiendo que la administración de ese entonces acertaría en su intención de bajar la inflación y por lo tanto los ingresos de los jubilados disminuirían.

Aconteció… todo lo contrario, y la actual gestión persevera obstinadamente en el error.

“Ley de Solidaridad” y “Aporte Solidario”: ¿habrá dos sin tres?

La asunción de la actual gestión de gobierno, en “simetría eufemística” al despliegue de la política de Cambiemos, promulga la “Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva” donde, en el mismo plexo legal:

  • se crea el impuesto “Para una Argentina Inclusiva y Solidaria” (PAIS), que grava en un 30% la compra de moneda extranjera para el ahorro,
  • se incrementan las alícuotas del Impuesto Sobre los Bienes Personales (ISBP), en hasta un 100% para las escalas de menor manifestación de riqueza, y adicionando tasas diferenciales para los bienes situados en el exterior,
  • se suspende la disminución de 5 puntos porcentuales del Impuesto a las Ganancias (IG) sobre la renta societaria por un año, planificada por ley anterior para el corriente período fiscal,
  • se duplica el tiempo durante el cual, las empresas pueden restar de sus resultados (de tener beneficios), el ajuste por inflación impositivo, pasando de un tercio a un sexto por período fiscal generando una licuación del ajuste, en tanto coexistan estos niveles inflacionarios
  • se incrementaron al 100% el impuesto a las extracciones (débitos) bancarias en efectivo, para empresas medianas y grandes y,
  • se suspendió la fórmula aprobada por ley en diciembre de 2017 que ajustaba los haberes jubilatorios, de acuerdo con el mecanismo mencionado ut supra, pasando así, a un régimen de aumentos discrecionales del Poder Ejecutivo que, a un año vista, nos encuentra con mínimos que no han superado el umbral inflacionario acaecido en el período

Sin hoja de ruta que forje el sendero de la producción, nos encontramos en los albores de la creación, a nivel federal, de un nuevo gravamen sobre el mismo patrimonio que alcanza el ISBP. Es decir, se intenta crear una gabela sobre la totalidad de los activos de las personas humanas.

Tal como afirmamos en “Con el Aporte Solidario… muchas dudas” (BAE Negocios 25/10/2020) “…gravar el stock acumulado (de capital) es inapropiado, ya que, podría acontecer que ante su falta de explotación se necesitaría el desapoderamiento de parte de él, para que con su realización (venta) se logre honrar el compromiso fiscal.”

El poder de imperio de un Estado, en la creación y percepción de tributos es indiscutible, pero no es menos cierto, que nada bueno puede ocurrir si no se modela la economía en pos de su desarrollo, esto significa, crecimiento con inclusión social.

La Solidaridad, como elemento basal de una comunidad, surge de la voluntad de quienes la componen y desde su célula principal: la familia.  Nunca es coactiva: es dar sin exigir y recibir sin preguntar.

La respuesta… ¡crear trabajo!

Hay consenso en la disciplina económica que los niveles del ahorro interno deberían permitir la acumulación de capital en el sector privado.

Los elementos analíticos que permiten orientarlo hacia la inversión (estos son entre otros: rendimiento esperado, riesgo tolerado y horizonte temporal), están condicionados por los bonos (en pesos ajustados por la variación del tipo de cambio o directamente en dólares) emitidos por el Tesoro Nacional (con un rendimiento aproximado del 15% anual) utilizados para financiar el Déficit Fiscal Total (DFT).

Esto fuerza a los empresarios a destinar parte de su escasa rentabilidad al pago de esa tasa de interés más una prima de riesgo adicional, inviabilizando de esta manera sus negociosiv.

A su vez, las actuales decisiones económicas determinan una caída real de los Ingresos Populares (IP) (ya que se incrementan menos que la tasa de inflación) deprimiendo la demanda interna. En este contexto económico se destruye el círculo virtuoso de: inversión, producción, empleo y consumo.

En este marco, y antes de que sea demasiado tarde, sólo la implementación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción, permitirá la armonía del capital y el trabajo dentro de una comunidad que se organiza de manera justa.

Porque finalmente, “gobernar es crear trabajo”.

¡Si lo sabrán y lo desean, los empresarios y los dirigentes sindicales!

Por Lic. Guillermo Moreno, Dr. Gastón Bres y Lic. Leandro Cárcamo Manna publicado en BAE Negocios el 06-12-2020