Impuesto a las Ganancias: para la 4ta. categoría, un parche de cuarta

“El hombre debe someter la tierra y dominarla, porque como ´imagen de Dios´ es una persona, es decir, un ser subjetivo capaz de obrar de manera programada y racional, de decidir acerca de sí y que tiende a realizar. Como persona, el hombre es sujeto del trabajo “.  Esto escribió el papa Juan Pablo II en la Carta Encíclica Laborem Exercens.

En este marco, la reciente reforma de la Ley del Impuesto a las Ganancias recepta de manera insuficiente las críticas señaladas en “El salario no es ganancia”  referidas a la necesidad de atenuar la carga impositiva de los trabajadores. Allí, señalábamos que la imposición al trabajo personal, “debe adquirir vigor gradual desde un umbral de bienestar, el cuál podemos identificar en:

  • el escalafón más alto de todos los Convenio Colectivo de Trabajo que entran en la órbita paritaria a nivel nacional, constituyéndose en una suerte de “paraguas protector” sobre todos los asalariados, incluidos aquellos que se encuentran fuera de él, pero con ingresos inferiores al tope y,
  • que las deducciones permitidas se realicen sobre “bases reales”, para evitar gravar sus gastos esenciales y de esta forma propender de manera efectiva a la captación de las grandes rentas que están muy por encima de un nivel adecuado de bienestar. 

Por el contrario, la modificación aprobada (Ley 27.617, modificatoria de la Ley de Impuesto a las Ganancias 20.628) consistió en un incremento de la Deducción Especial, que anula el pago del impuesto para aquellos que obtuvieron un salario bruto de hasta $150.000, escondiendo una severa desigualdad entre los siguientes trabajadores:

  • dependientes que superen el límite propuesto, al no contar con un incremento de la Deducción Especial.La Ley 27617, artículo 6, faculta al Poder Ejecutivo con la potestad de: “definir la magnitud de la deducción adicional prevista en este párrafo en orden a promover que la carga tributaria del presente gravamen no neutralice los beneficios derivados de esta medida y de la correspondiente política salarial” cuando los haberes brutos superen el límite y se encuentren entre éste, y los $ 173.000. A la fecha, se desconoce el mecanismo de atenuación.
  • autónomos que, al haber sido excluidos, son absurdamente discriminados.

La notable inequidad entre iguales (producto de una técnica tributaria deficiente) ya constatada en el denominado “Aporte Solidario”, vuelve a hacerse presente en esta modificación del Impuesto a las Ganancias, con un silencio que aturde.

Igualar hacia abajo no es lo correcto

Un plan económico debe contener, en sincronía, un esquema tributario. Por el contrario, su inexistencia obliga a la implementación de simples “medidas paliativas”.

El Cuadro compara los ingresos brutos y netos (mensual y anual respectivamente) de trabajadores en relación de dependencia, entre ellos y con respecto a un autónomo.

Ahora bien, el umbral teórico del “ingreso protegido” respecto del IG, se logra con la interacción concurrente de dos conceptos fundamentales:

  • un mínimo no imponible que garantice el sustento personal y familiar de un asalariado, propendiendo a la mejora del bienestar material y,
  • una escala progresiva que grave con mayores alícuotas a las más altas categorías.

De lo mencionado, nada ha ocurrido. Se utilizó el “atajo” del incremento de la Deducción Especial, condicionándola solamente a un límite de sueldo bruto de $ 150.000 que funge como una barrera de exclusión, determinando asimetrías para los dependientes que lo sobrepasen.

Asimismo, se verifican peores condiciones para los trabajadores autónomos con igual nivel de ingreso, al no haber sido obtenido en la reforma.

Tal como mencionamos en “Respirar …y también comer. Parte II” se debe terminar con las “medias tintas” y “hacer lo que hay que hacer” que, en este caso, implica desistir de “parches sobre una rueda cuadrada”.

Impuestos justos para una “justa” distribución del ingreso

La carga fiscal que recae sobre los individuos debe estar en armonía con los principios básicos de la tributación: la capacidad contributiva y la equidad horizontal. Su inobservancia a través del uso de extrañas metodologías técnicas conlleva una situación manifiestamente injustas, ya que coloca debajo del “manto” a algunos, y desprotege a otros.

Por lo ut supra mencionado, una correcta normativa del Impuesto a las Ganancias  que contemple, entre otros aspectos, una tasa de imposición razonable, una escala progresiva y un mínimo no imponible plausible, permitir que los trabajadores dependientes y autónomos maximicen la utilización de sus recursos.

Por ello el diálogo, como “constructor” del plan económico entre el Sector Público y el Privado, implica la necesaria búsqueda del consenso en la política tributaria, que prohíja: la redistribución del ingreso y el estímulo de la actividad empresarial al interior del entramado productivo .

De esta forma, las familias incrementarán su patrimonio a partir del ahorro, y las empresas evolucionarán en su envergadura, de micro a pequeñas y si lo desean, a medianas, en un entorno próspero que sustente la ampliación de la base material de la Nación, articuladas sistémicamente, en un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno,  Dr. Gastón Bres y Lic. Leandro Cárcamo Manna

Pacto de precios, salarios y tarifas: respirar…. y También Comer (Parte II)

Hace justo un año en “Respirar… y también comer ” expresamos la necesidad de que, la “aparente dicotomía entre salud y economía no se resolviera por la eliminación de una de las partes” y afirmábamos también: “La adaptación de las soluciones generales a las especificidades de cada sociedad, se erige así en una de las claves para la resolución exitosa de esta crisis o, al menos, para la mitigación de los daños que inexorablemente provocará.”

Es que, así como hay poblaciones expuestas a mayor riesgo en términos epidemiológicos, también existen las que padecen vulnerabilidades extremas ante cualquier trastorno de la vida económica. De allí que, la protección simultánea de todos los segmentos poblacionales amenazados requiera de procesos decisionales multidisciplinarios, pero actuar, del adecuado balance en la intersección entre las ciencias de la salud y las económicas. ”

 El transcurso del tiempo nos dio la razón: jamás las antinomias que enfrenta el ser humano, en el curso de la historia, han podido ser resueltas satisfactoriamente por la apuesta a uno de los polos en cuestión.  Viene al caso, como elemento para el discernimiento, la recomendación dada por el Papa Francisco a sus viejos Compañeros Jesuitas en la última Congregación General, donde refiriéndose a su misión, expresó: “Este esquema mental de unir tensiones , la salvación y perfección propia y la salvación y perfección del prójimo, desde el ámbito superior de la Gracia, es propio de la Compañía ”.

Lamentablemente, las decisiones tomadas desde el inicio de la pandemia por parte del Poder Ejecutivo tuvieron mucho más que ver con la elección de uno de los extremos, de la aparente contradicción, que con “unir tensiones”.

Los errores de “tipo uno” que no se deben repetir

El Gobierno enfrentó la crisis sanitaria con una única estrategia: Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), suponiendo que de esa manera evitaría los peores rasgos de la pandemia.  El DNU 297 del 19/03/2020 estableció el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) . En su artículo segundo expresa: “durante su vigencia… las personas deberán permanecer en sus residencias habituales o en la residencia en que se encuentren a las 00:00 horas del día 20 de marzo de 2020, momento de inicio de la medida dispuesta. Deberán abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo y no podrán desplazarse por rutas, vías y espacios públicos, todo ello con el fin de prevenir la circulación y el contagio del virus COVID-19 y la consecuencia afectación a la salud pública y los demás derechos subjetivos derivados, tales como la vida y la integridad física de las personas ”. Luego , en el sexto lista las excepciones: “… las personas afectadas a las actividades y servicios declarados esenciales en la emergencia, según se detalla a continuación, y sus desplazamientos deberán limitarse al estricto cumplimiento de esas actividades y servicios:…”.

Para que fuera exitoso, recluyó en sus casas a una porción exagerada de la fuerza productiva, infringiéndole un daño muy profundo a la economía. Mas allá de los avances de la tecnología, el trabajador sigue siendo la pieza clave en el esquema productivo, y su ausencia obligada del puesto de trabajo determinó como resultado la recesión.


 Los errores de “tipo dos” que tampoco se pueden repetir

El Poder Ejecutivo, bajo una aparente vocación dialoguista, convocó a “ciertos” expertos para que lo asesoraran, pero desconoció que el impacto de la pandemia era generalizado y sistémico al interior de la comunidad. Pero también se podría afirmar que, por razones ideológicas la interacción con el “Sector Privado” estuvo teñida de una desconfianza tal, que impidió aprovechar aquellas sapiencias que hubiesen evitado importantes pérdidas (familiares o empresariales) patrimoniales.

Ello es así, ya que en su transcurso innumerables agentes económicos debieron tomar decisiones sobre sus planteles y operaciones sin un “norte que los guiara”. Buena parte del empresariado sabe, por haberlo experimentado, que para salir fortalecidos de una situación singular deben continuar (incluso con la “piedra de Sísifo del quebranto latente) invirtiendo para mejorar su posición relativa.

 Al negar un Plan Económico, el oficialismo “clausuró” la posibilidad de orientar la toma de decisiones y, en consecuencia, potenció el riesgo productivo. De modo que, el resultado está a la vista: una crisis en lo sanitario y un agravamiento de la “Supercrisis” que ya transitábamos.

Ahora, ¿medidas de fondo o paliativas?

El Gobierno se enfrenta a semanas decisivas y ver si hace lo que hay que hacer, que entre otras cuestiones demanda:

  • La búsqueda del Superávit Fiscal Primario que se obtendrá que se obtendrá, entre otros elementos, a partir de: un sistema de Derechos de Exportación complementados con una nueva ley de arrendamiento, en la pampa húmeda, que grave solo la renta extraordinaria de la tierra y no la producción.
  • concretar un robusto saldo positivo de la Balanza Comercial,
  • un acuerdo asequible con el Fondo Monetario Internacional y finalmente,
  • un pacto de precios, salarios, tasa de interés y tarifas que aliente la rentabilidad empresarial y mejore el ingreso familiar.

O transita con medidas paliativas hacia el ocaso, donde una de sus “estaciones mediatas” serán las próximas elecciones generales de medio término.

El “unir tensiones”, recomendación de Su Santidad, implica abordar integralmente los desafíos (sanitarios y económicos generados por el “Covid 19” y sus mutaciones), antes que la imposición de la realidad defina una dirección autónoma de la voluntad política de los gobernantes.          

En este marco, sólo la primera opción garantiza un abordaje (de corto y mediano plazo del vector macroeconómico) que permita sentar las bases fundacionales de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción, imprescindible para la continuidad de nuestra Patria y su Pueblo como tal.

Autores:  Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero

Sobre la electricidad: “hágase la luz”

La relevancia del nivel tarifario, dentro sector energético, está conferida por ser uno de los principales vectores de competitividad como detalláramos en “La política energética y el segundo mejor negocio“, BAE Negocios del 14 de marzo. El otrovector es el alimenticio, con “bienes salarios”, de calidad homogénea y precios internacionales que definen el poder adquisitivo de los ingresos populares.

Por lo tanto, su correcta determinación, basado en un pormenorizado estudio de costos, impulsará:

  • la actividad económica, dado que constituye un insumo difundido para la producción,
  • la industria manufacturera, promoviendo su hegemonía dentro del mercado interno y el incremento de su participación en los externos, a partir de la merma de los costos primos y el aumento de la competitividad sistémica,
  • los ingresos fiscales, debido al mejor desenvolvimiento económico local como también al crecimiento del intercambio comercial internacional y,
  • el ingreso disponible de las familias, consecuencia del menor gasto en el servicio recibido.

Considerando lo ut supra mencionado, abordaremos el estado de situación del subsector eléctrico, para luego adentrarnos en el diseño de su estructura de costos.

Ajustando “el foco” sobre la última década

De manera sucinta, el Cuadro presenta un conjunto de variables en rededor de lo acontecido desde el 2011 al presente.

Fuente: CAMESSA, ENRE, Instituto Argentino de Energía, Secretaría de Energía

De su lectura, podemos inferir, entre otras observaciones, las siguientes:

  • la variación (9,3%) del consumo eléctrico es inferior al crecimiento (10,0%) vegetativo de la población,
  • la disminución del valor del Cargo Fijo (indistintamente del consumo y devengando mensualmente) estaría compensando por un quantum superior de usuarios,
  • los mayores subsidios reales, respecto del Producto Bruto Interno (PBI), vis à vis una escasa transparencia de la estructura de costos de las usinas generadoras y,
  • el alza del Cargo Variable, en moneda constante, de entre 3 a 4 veces el valor existente en el año base.

Por ello, es imperativo que la matriz energética sea funcional tanto a una distribución progresiva del ingreso como al incremento de la competitividad del entramado empresarial.

Iluminando el futuro

Oportunamente, como explicáramos en “La socialdemocracia no es solución” publicado en BAE Negocios el 27 de julio, para los inicios de la década de los ´90 se abandonó el discurso clásico, de tarifas asociadas a los costos, en favor de una narrativa de profunda ligazón con el pensamiento económico “neoliberal” o “socialdemócrata”, donde la competencia determina los precios.

De esta manera, el valor del servicio o bien, se fijaría entre aquello que oferente y demandante pactasen entre sí.

Esta perspectiva “subjetiva del valor” no se impuso al interior de las empresas que producen para el mercado, ya que siguieron calculando sus costos totales. Ahora bien, parecería ser que aquellas personas jurídicas que lucran con la concesión de servicios públicos, evitan realizarlos o en su defecto darlos a conocer.

Sería imperioso que las compañías que conforman los distintos eslabones del subsistema eléctrico incorporen la práctica de calcularlos.

¿Podrían acometer la tarea, las empresas generadoras? ¡Sí!, considerando las características tecnológicas de cada una de ellas, dado que:

  • las térmicas, no presentan mayores dificultades para el cálculo de los costos (tanto los fijos como los variables resultan de los asientos contables), y a su vez las amortizaciones de los equipos utilizados poseen una vida útil definida y un precio cierto en el mercado,
  • en las hidráulicas, la amortización de la obra no debería computarse, ya que la inversión fue del Poder Ejecutivo en una planificación plurianual. El resto de los costos (incluidos los de mantenimiento), se registra en los estados contables,
  • las renovables, presentan las mismas características para su análisis que las usinas térmicas descriptas anteriormente y, por último,
  • las nucleares, replican en su estructura de costos, el caso de las hidráulicas. En Atucha III, se invertiría 7.900 millones de dólares para obtener una potencia de 1.000 Mw

El siguiente eslabón del sector: transporte, debe incluir en su cuantificación, amén de sus costos (fijos y variable), el desarrollo, la construcción y el mantenimiento de la red de alta y media tensión.

Finalmente, la distribución, proveedor del servicio a la “última milla”, asienta sus costos totales en los registros financieros y contables.

Va de suyo que, para definir el nivel tarifario final, a cada una de las compañías integrantes de los tres segmentos del subsistema de energía eléctrica, se le debe adicionar, a los Costos Totales, una suma correspondiente a la tasa de ganancia, justa y razonable, sobre el Capital Total Empleado (CTE), que es el capital aportado por los accionistas o el mercado (financiero o no), para la fundación, desarrollo y consolidación de la empresa.

Asimismo, se requerirán organismos de control profesionales, sin conflicto de intereses, con una Dirección donde estén representados: la nación, las provincias, los trabajadores organizados, el mundo académico y los usuarios.

En este marco, el capital controlante de las empresas no es lo relevante, para que el sistema funcione en el entorno descripto deberá estar integrado de manera armónica en un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres

Inflación argentina: qué hacer para ubicarla en los estándares internacionales

Argentine money, a background

La inflación, entendida como el aumento sostenido y generalizado de precios, es una de las principales perturbaciones de la economía argentina.

Así lo demuestra, el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero ’21 que alcanzó el 4% de variación, y que proyectado anualmente equivale al 60%.  El Índice de Precios al Consumidor (IPC) calculado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) mide la variación de precios mensuales (con relevamiento presencial, telefónico u online) de una canasta fija de bienes y servicios desarrollada a partir de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo) 2004/05

Su impacto inmediato, entre otros, es:

  • el deterioro de los Ingresos Populares (IP): sueldos, salarios, jubilaciones, pensiones y asignaciones,
  • la dificultad del análisis de factibilidad de los proyectos de inversión,
  • la distorsión generada en los Estados Contables de las sociedades y,
  • el diferencial de apropiación del excedente generado, según la envergadura de los actores involucrados, al interior de la cadena de productiva.

 En este marco, analizar sus determinantes para definir las políticas que tiendan a ubicarla dentro de los estándares internacionales (del 1% al 3% anual) se convierte en una obligación irrenunciable.

Primero… hay que saber diagnosticar

Como ejemplificáramos en ”Les hablé con el corazón, me contestaron con el bolsillo” (04/03/18, BAE Negocios)si se intercambian solo dos bienes, en una economía de trueque, la escasez de alguno de ellos requerirá una mayor cantidad del otro para adquirirlo, esto implicará una modificación de los valores relativos.

Al incorporar el dinero, como facilitador de las transacciones, puede suceder que “uno” de los bienes aumente su precio al margen de lo acontecido con el “otro”.

Por lo tanto, es hasta obvio, que sin moneda fiduciaria no habría inflación.

De allí, que alguna “escuela” de la disciplina sostenga que: “la inflación es siempre y en todo lugar, un fenómeno monetario” (Friedman, Milton y Schwartz, Anna (1963) “Historia monetaria de los Estados Unidos, 1867-1960”)

Una afirmación correcta, pero sólo en aquel imaginario momento “donde estaremos todos muertos” (Keynes, John Maynard (1923) “Ensayo sobre la reforma monetaria”): el largo plazo.

Ahora bien, en el horizonte cercano “donde estamos todos vivos”, existen diversas explicaciones para el fenómeno inflacionario:

  • por exceso de demanda (ya sea gasto privado, público o externo) que tiende a expandirse más allá de la frontera de producción, “recalentando” el aparato productivo.
  • por incremento de los costos totales por unidad vendida. Explicado tanto por los costos variables incurridos: materia prima, mano de obra y energía plus, tipo de cambio (al impactar sobre las amortizaciones o insumos importados) etc., como por el desplazamiento positivo de la proporción de los costos fijos sobre los bienes producidos cuando disminuye la cantidad total de unidades comercializadas.
  • por expansión de la oferta monetaria expresada, con claridad, en la teoría cuantitativa del dinero. Las transacciones de bienes y servicios (T) a un precio promedio ponderado (P), necesitan de una cantidad de medios de pagos (M) que circula de persona en persona (humana o jurídica) a una determinada velocidad (V).  Así se formula la siguiente ecuación: 
  •                  P x T =   M x V   
  • Como las transacciones y la velocidad de circulación suelen ser estables, en el corto plazo, el incremento de la emisión que impacta en M se trasladará (al mantenerse la identidad) a P.
  •  por estructura productiva, cuando una empresa con participación relevante en un determinado sector alcanza su límite de capacidad y opta por aumentar el precio de venta en vez de ajustar por cantidad (incremento de inversión), la decisión, se trasladará “aguas abajo”, hacia toda la cadena involucrada

La interacción simultánea o secuencial de las causales ut supra mencionadas, dieron por resultado (desde la década del ’60) una Argentina donde la inflación emerge como el indicador de una estructura económica en permanente tensión, y alejada de su tasa de crecimiento potencial.

Después… planificar y ejecutar  

Como señalamos oportunamente en ”Impuesto “inflacionario” y crédito: qué déficit fiscal se espera para 2021” (21/02/21, BAE Negocio) “el plan”, explicitado por el Sector Público, es el imprescindible diálogo que mantiene cotidianamente con el SectorPrivado.

Su falta de formulación deja librada al azar, la necesaria confluencia de objetivos que deben darse entre e intra sectores, impidiendo la coordinación decisional entre los agentes económicos y, a su vez, perjudicando la armonía comunitaria.

El abordaje y resolución de la temática inflacionaria “exige el diálogo” (el Plan), y como requisito de origen la concreción por parte del gobierno de los equilibrios macroeconómicos: fiscal y externo.

A partir de allí, el cálculo de los costos totales incurridos para la elaboración de los bienes y servicios ofertados se transforma en un dato clave para la correcta gestión empresarial, generándose por añadidura la base analítica para abordar y resolver los diferenciales negativos de productividad vis a vis el resto del mundo. 

Asimismo, la observancia de una política monetaria consistente permitirá al Sector Privado acceder al financiamiento de capital con una tasa de interés que se encuentre, en orden de magnitud, similar a la internacional y, en conjunción con un adecuado nivel tarifario facilitará el incremento de las transacciones cotidianas.

El “desorden” actual, hace insuficiente cualquier esfuerzo tendiente a alcanzar niveles inflacionarios pertinentes con el objetivo del bienestar general.

Solo el “orden económico” incentivará la búsqueda del consenso indispensable, que permitirá la restauración de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

 * Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres

Sin rentabilidad no hay paraíso

Tal como expresáramos en La negociación con el FMI: su impacto en la inversión, “el horizonte de certidumbre y los proyectos rentables (financiados entre otros por el ahorro privado nacional en moneda extranjera) son la potencia latente del aparato productivo argentino “. La inversión requiere un plazo de maduración que debe prever la asimilación de los costos (fijos y variables) y la amortización del capital, más un “justo y adecuado” margen de ganancia.

Por el contrario, la infracapitalización de las empresas impide tanto la expansión de la producción como la obtención de una rentabilidad adecuada por el incremento de la influencia de los costos fijos en el total facturado. Así, el nivel de producción de bienes y servicios, junto con su distribución y comercialización final, definen el quantum de actividad económica (AE).

A su vez, “el plan”, como afirmamos en “El plan, la sarasa…”, explicitado por el sector público es imprescindible para “dialogar” con el privado. Allí es donde se manifiesta con precisión “hacia dónde se desea ir”. Incluye el diagnóstico de situación, la prognosis (que alumbra los lineamientos de acción tácticos y estratégicos) y los objetivos que se intentan alcanzar.

Ahora bien, el estado actual de la macroeconomía argentina se caracteriza por la permanencia de la supercrisis, derivada de la conjunción del déficit fiscal total y de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que a su vez repercute en lo microeconómico, entre otras consecuencias estafa:

  • una presión excesiva impositiva
  • una tasa de inflación exacerbada que imposibilita el certero cálculo empresarial
  • un crowding out (desplazamiento) del crédito desde el sector privado hacia el sector público.

Impactando todo ello en una franca declinación de la inversión privada que se verifica de forma sustantiva en la disminución de su empleabilidad.

En el marco descripto, el sector público no puede “transformarse” en el vehículo que reemplace la acumulación de capital en el sector privado.

Las acciones de gobierno que deberían equilibrar y darle previsibilidad a la economía nacional, en un camino de reencuentro entre la producción y el trabajo, se contrapone a las acuciantes horas que vive nuestro país.

Local: se vende, alquila o se remata

El cuadro con índices ad hoc (2015 base 100) refleja sucintamente la AE durante el pasado lustro.

El resultado del último ciclo económico denota el retroceso económico y social.

Comparando vis à vis las variaciones de los índices seleccionados concluimos que:

  • la venta minorista cayó en similar proporción al Producto Bruto Interno (PBI), afectando al giro comercial según lo demuestran los cheques rechazados y los locales ofrecidos
  • las empresas aportantes a la seguridad social disminuyeron
  • se incrementó la cantidad de desempleados en el sector privado.

En este contexto, es indispensable que el sector público favorezca el accionar del privado intentando que expanda el volumen de sus transacciones y así modificar la realidad circundante.

Argentina: de negocios de ocasión a “tierra de oportunidades”

Nuestro país, lejos de estar “quebrado”, padece

  • una tasa de inflación mensual del orden del 4%, superior al promedio mundial anual del 3,2% (1),
  • un desempleo (correctamente calculado) del 16,5%, mayor a la media internacional del 6,5% (2)
  • una inversión del 13,8%, menor al promedio mundial del 26,1%1,
  • un riesgo país (1.566 pb) que supera la media (327 pb) de los países comparables
  • una elevada caída del PBI del 14,0% (3) respecto de la merma global del 4,2%.

El desorden económico es la consecuencia de haber desvirtuado las causalidades básicas de la disciplina. Esto generó, entre otros perjuicios, la destrucción (a escalas inéditas) del valor de las compañías, un nivel de inversión inferior al necesario para afrontar la amortización de las máquinas y herramientas utilizadas en el proceso de producción, el desfinanciamiento del aparato productivo, el incremento de la tasa de interés aplicada sobre la deuda externa a pocos meses de su reestructuración y, de manera destacada la sumisión del “hombre de negocios” en una desesperación tal que le impide concentrarse en su “capacidad creadora”.

El momento histórico nos indica que el orden solo se conseguirá con un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (Modepys) con orientación a la producción que restaure un contexto para que el sector privado, verdadero generador de la riqueza nacional, despliegue su potencial en un sendero que asegure en nuestra patria las oportunidades para todos sus hijos.

* Lic. Guillermo Moreno Dr. Gastón Bres Lic. Leandro Cárcamo Manna

FMI, reservas y tipo de cambio

Oportunamente, en El domo del FMI”  tratamos la “original” relación que se había entablado entre la gestión Cambiemos y el organismo multilateral, que se vio reflejada en la adenda que modificó sustancialmente el crédito “Stand By” firmado solo algunas semanas antes . Así afirmábamos: “lo que verdaderamente se deduce de las nuevas pautas del acuerdo, es que también el Fondo considera insostenible la política económica en curso, y ante el final irremediable, apuesta a transformar la explosión en implosión”.

“Por ello, la prohibición de expandir la base monetaria tiene como objeto evitar que se dilapiden los fondos desembolsados, como ocurriera durante la presidencia de Caputo en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), y que se apliquen a garantizar su finalidad original , esto es, el pago de la deuda soberana a los tenedores no residentes, considerando que es posible establecer una renegociación voluntaria con los locales ”.

Complementariamente, en “Bitácora del fracaso”  habíamos escudriñado la génesis de la situación referida: “el acuerdo alcanzado, por un monto inusitado (que representa 11 veces la cuota que aporta por su participación en nuestro país), implicó que los fondos a girar a la Argentina por el FMI sirvieran como garantía de los créditos otorgados por entes extranjeros, reemplazando un acreedor (el sector privado) expuesto a la posibilidad de cesación de pagos, por otro (el organismo multilateral) que está prácticamente blindado a esta alternativa ”.

“A la supervivencia de los déficits fiscal y de sector externo en niveles de colapso, se agregó la delirante actuación del BCRA dilapidando el primer desembolso del préstamo recibido” y agregábamos: “para setiembre (del 2018), la suba del” riesgo “y del tipo de cambio, certificaban la insustentabilidad del plan en curso y el deterioro de la autoridad que debía implementarlo ”.

Posteriormente en “Muerto el acuerdo con el FMI, viva el acuerdo con el FMI” (BAE Negocios 29/09/19) y, ante la evidencia de que producto del colapso del “acuerdo de mutuo” firmado, se iniciaba el tránsito hacia su reconversión en un Acuerdo de Facilidades Extendidas (AFE)   advertíamos: “… si ese es el tipo de contrato que le conviene a nuestro país y, especialmente, si es verdaderamente viable, ya que las condicionalidades que impondrá el prestamista serán las clásicas, basadas en ajuste y reformas “estructurales” como la laboral y la jubilatoria ”.

“El AFE (SAF en inglés) fue creado (según el FMI) para ayudar a los países que experimentan graves problemas de Balanza de Pagos debido a deficiencias estructurales oa un lento crecimiento y una situación de la Balanza Comercial muy debilitada; respaldan programas integrales que contemplan las políticas necesarias para corregir desequilibrios estructurales durante un período prolongado.

Finalmente esta contradicción se objetivó en la nueva gestión, y en “La negociación con el FMI: su impacto en la inversión”  veíamos la consolidación en el seno de la alianza gobernante de un sector acuerdista y otro que no lo es y alertábamos que esa postura llevaría al ejecutivo a laudar entre ellos, con las implicancias que serán evidentes: habrá cambios de formas, de fondo y posiblemente de equipos de gobierno.

Ahora bien, acercándonos sin prisa y sin pausa al momento del desenlace en la negociación con el FMI, y pareciendo que ese final está aún abierto, pero teniendo certeza que ya la suerte está echada, se hace necesario analizar aquellas aristas de la problemática que pronto o disminuyen los grados de libertad de los decisores.

Están las reservas en jaque: ¡que no sea mate!

¿A qué se denominan Reservas Internacionales? A aquellos activos externos de disposición inmediata que están bajo el control de las autoridades monetarias.

Dada su “aparente” importancia, en los últimos años las diversas gestiones gubernamentales han enfocado su accionar en preservarlas. Sin embargo, no solo no han logrado cumplir su objetivo, sino por el contrario, su quantum continúa disminuyendo como se refleja en el cuadro.

Evolución de las Reservas Internacionales del BCRA

Al 15 de marzo de 2021, las Reservas Internacionales Brutas alcanzaron los U $ S 39,9 mM , comparándolas con las observadas a fin del año 2019 ( U $ S 44,8 mM ), sufrieron una disminución de U $ S 4,9 mM (10,9%).

Si a su vez les descontamos las Cuentas Corrientes en U $ S, el Swap con la República Popular China y los préstamos del Banco Internacional de Pagos, se obtienen los U $ S 3,1 mM de Reservas Netas .

Ahora bien, al restarle la “Liquidez Mínima Necesaria”, se pueden calcular las Reservas Disponibles en unos U $ S -5,5 mM .

Este último guarismo alerta sobre la fragilidad del Sector Externo y la inexistencia de “margen de maniobra” del oficialismo actual para no estar sujeto al cumplimiento de lo normado en los estatutos del FMI. Resulta impensable que se evalúa la opción de incumplir con el FMI e incurrir en default con el organismo, las consecuencias fueron devastadoras.

 En este marco, es el imperativo del ahora, diseñar los cursos de acción de la autoridad monetaria, que contengan “criterios mínimos prudenciales” .

Las medidas implementadas desafían los criterios prudenciales

El BCRA , haciendo caso omiso a una gestión responsable, continúa vendiendo dólares para el ahorro en moneda extranjera, pero obtura su acceso a los actores de la economía real. De manera insólita parecería ser que si los intercambia por pesos al tipo de cambio oficial es delito (denuncia ante la justicia federal por parte del actual Poder Ejecutivo sobre la anterior gestión), pero si lo hace a través del Mercado Electrónico de Pagos (MEP) o del Contado con Liquidación (CCL), aprovechando la brecha cambiaria existente, no lo es .

Su justificación es “quitarle presión alcista” a las cotizaciones de las divisas en los mercados alternativos ( MEP y CCL ) ofertando dólar billete. Las registraciones contables que se deriven de esos movimientos (cuando el Directorio de la Institución y su Cuerpo de Auditoría lo determinen) serán un “corpus” digno de estudio, ya que quizás hayan conseguido implementar una “lujuriosa contabilidad creativa” superando la “técnica de la partida doble “.   

En síntesis: vende dólares, a todas luces una medida insostenible y contradictoria, para equilibrar los movimientos financieros.

En este marco, sería deseable que las autoridades fortificaran la cuenta ” Reservas Internacionales” aunque para ello deban asumir los “costos políticos” que su propia gestión generara.Finalmente, sea a partir de la acción (decisiones políticas del elenco gobernante), o de la inacción (imposición de la realidad), se edificarán las bases ordenadoras de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero Publicado en BAE Negocios el 06-04-2021