Impuesto a las Ganancias para las Empresas y la perseverancia en los desaciertos

Tal como afirmamos en “El Plan, la Sarasa y el Aporte Solidario”el Gobierno Nacional acciona sin rumbo y no ha delineado “un plan económico” cuya condición necesaria es: lograr los equilibrios (fiscal y externo) fundamentales.

El Poder Ejecutivo parece “no estar apto” para comprender la coyuntura, la cual no admite mayores imposiciones al Sector Privado, y como consecuencia ha girado un proyecto a la Cámara de Diputados de la Nación, con la intención de modificar la Ley de Impuesto a las Ganancias (LIG), recurriendo a una “sorprendente técnica” para las Sociedades de Capital (SC).

Así,  intentará gravar con tasas progresivas, bajo un formato similar al de las personas humanas, a distintos niveles de Ganancias Netas Imponibles – la base definitiva sobre la que se aplicará la tasa del impuesto a las ganancias, una vez restados a los ingresos totales, todos los gastos necesarios para llevar adelante la actividad generadora de rentas gravadas-, tal como se expresa en el Cuadro siguiente

De esta manera, se vería parcialmente derogada la reforma de la LIG realizada en 2017, donde se propiciaba una reducción de la tasa de imposición, desde el 35% al 25%, para las sociedades, que debía cumplirse en el actual periodo fiscal.

La desidia de la actual coalición de gobierno para solucionar la cuestión fiscal heredada de la gestión “Cambiemos”, lleva a que las únicas propuestas que permanentemente se evalúan, se encuentren tanto alrededor de la creación de impuestos como del incremento de la tasa de los ya existentes.

Así no hay salida posible ya qué, cómo sabiamente ilumina el Eclesiastés, todos los ríos van al mar, pero éste nunca se llena…”, como dice el Libro del Eclesiastés del Antiguo Testamento.

Hacer que se hace… y cada vez peor

La posible aplicación de una escala progresiva para las SC es extraña a una correcta técnica tributaria, ya que podría provocar escisiones o construcciones societarias con el fin de erosionar la GNI. Se podrían constituir: sociedades operativas anexas a las principales; o bien provocar desintegraciones verticales, entre otras opciones, para de esta forma actuar como contribuyentes únicos, y así, propender a encuadrar las operaciones dentro de la escala más baja en el marco de lo que la disciplina denomina “economía de opción”.

El aplanamiento de la base imponible implicará, en su gran mayoría, que las sociedades se vean percutidas por la tasa más alta del tributo.

Ahora bien, de intentarse esta metodología, al menos debería articularse sobre una GNI representativa de la situación real de las empresas, como se aprecia en el Cuadro 2, considerando las escalas que el actual oficialismo utiliza para segmentar el aparato productivo. Para segmentar el aparato productivo deberían: mantener un orden coherente entre las categorías establecidas por el Ministerio de la Producción y la AFIP respecto de las escalas que se pretendan instalar ( cuatro como mínimo) y adecuar (Cuadro 2) las GNI a la realidad económica.

Las diferencias de bases imponibles evidenciadas ut supra, vis a vis el proyecto de reforma, no redundará en una mejora frente al Impuesto a las Ganancias (IG), por parte de las SC, sino todo lo contrario. Su incidencia negativa en los ya escuálidos estados de resultados, podría producir un impacto en la acumulación de capital reproductivo inviabilizando la actividad empresarial.

Para estar mejor: hacer lo que hay que hacer

Es inevitable no atribuirle un nexo causal a este intento de modificación, respecto de la realizada un mes atrás para la Cuarta Categoría de ganancias.

El “bache” fiscal que implican los necesarios beneficios otorgados a los trabajadores (alcanzados) en relación de dependencia, pretende ser “rellenado” sólo a través de una mayor imposición a la renta empresaria, obviándose el tratamiento que merecerían las correspondientes al suelo y financieras.La ley del impuesto a las ganancias define cuatro categorías de rentas: la primera se refiere a la del suelo (alquileres urbanos y rurales), la segunda a la de capitales (dividendos, intereses, etc.), la tercera proveniente de los beneficios empresariales, y la cuarta ligada al trabajo personal autónomo y en relación de dependencia.

Tal como hemos señalado en “Gobernar es ¿crear impuestos o trabajo? el poder de imperio de un Estado, en la creación y percepción de tributos es indiscutible, pero no es menos cierto, que nada bueno puede ocurrir si no se modela la economía procurando su crecimiento con inclusión social”.

Así, como afirmáramos en “El tamaño importa” : “el actual desequilibrio fiscal se solucionará con el cobro de Derechos de Exportación, y una nueva Ley de Arrendamientos para la pampa húmeda, que impactará en la renta extraordinaria por la tenencia de la tierra, manteniendo indiferente la rentabilidad del productor y generando un horizonte de certidumbre que incentivará al actual ahorro privado en moneda dura (los “argendólares, decir los que poseen en su patrimonio todas las personas (humanas y/o jurídicas) residentes en el país.a que se vuelque a la inversión productiva”.

En este marco, y antes de que sea demasiado tarde, sólo la armonía entre el capital y el trabajo, dentro de una comunidad que se organiza de manera justa, “dará vida” a un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

 *Lic. Guillermo Moreno,   Dr. Gastón Bres y  Marcos Von Ifflinger

Sobre dos encrucijadas: la monetaria y la externa

Oportunamente en “La cuestión Fiscal”  desarrollamos el “sacrificado” papel que cumple el Banco Central de la República Argentina (BCRA) cuando financia, en parte, el Déficit Fiscal Total (DFT).Algunos piensan que la historia irremediablemente se repite “primero como tragedia y después cómo farsa”, pero en este caso parecería ser que se intenta reincidir, una vez más, en “la tragedia monetaria”.

Ya que, la alianza gobernante continúa insistiendo en el rol del Sector Público (SP) como “motor del hecho económico”, despreocupándose del saldo de las cuentas públicas consolidadas.

Y continuando con “las plagas”: la deficiente Administración del Comercio Exterior (ACE), derivó en un exiguo superávit (proyectado) en la Balanza Comercial (BC), en el bimestre marzo – abril ´21, a pesar de los favorables Términos de Intercambio (TI) existentes.

 Como podremos apreciar los números dicen …

Se fueron a marzo 

Lejos de ser sorpresivo, la sensibilidad en las compras externas de nuestro país, ante impactos en el nivel actividad, no resulta algo novedoso. Tal como mencionamos en “Una “sana” Administración del Comercio Exterior”(BAE Negocios 24/01/21): “es evidente que, dado el actual contexto macroeconómico, ni bien algunos sectores productivos recuperan mínimos niveles de actividad, la restricción externa emerge con toda su voluptuosidad”.

En este marco el Cuadro I analiza el comportamiento de la BC en los meses de marzo de los años de referencia.

Exportaciones, Importaciones y Saldo de la Balanza Comercial Marzo ‘18, ‘19, ‘20 y ‘21 en U$S M

En un primer análisis de los guarismos se verifica que, en marzo del ‘18 (previo a la crisis cambiaria) el nivel de importaciones se ubicaba en U$S 5.979 M, con un saldo de la BC de U$S -562 M.

 Ya para el ’19 y ’20, como resultado del desplome de la actividad económica y consecuentemente de las importaciones, se verifican saldos superavitarios (U$S 1.181 M y U$S 1.229 M).

       Recientemente, el informe del Intercambio Comercial Argentino (Vol. 5, n°71, INDEC), mostró una disparada notable en el nivel de importaciones respecto del año anterior (68,7% en valor y 64,2% en cantidades).

Bajo estas circunstancias, y más allá de los extraordinarios precios alcanzados por los cereales y oleaginosas exportables, el superávit (U$S400M) se redujo considerablemente. “Toda comparación es odiosa”, reza el dicho. Pero si hubiesen prevalecido los precios del mism mes del año anterior, el saldo comercial arrojaría un déficit de 156 millones de dólares.

El BCRA, ni equipo… ni reserva

El nivel de Reservas le permite disponer al Poder Ejecutivo de mayores o menores grados de libertad en las negociaciones externas.  Como observamos en el Cuadro las Disponibles (aquellas que efectivamente se pueden utilizar) se encuentran en el terreno negativo.

                                       Evolución de las Reservas Brutas, Netas y Disponibles del BCRA en U$S mM

 Dic. ’19Dic. ’20Abr. ’21
Reservas Brutas44,839,440,3
Cuenta corriente en U$S*8,910,910,5
Swaps** y BPI***24,125,925,7
Reservas Netas11,82,64,1
Liquidez mínima necesaria****8,68,68,6
Reservas Disponibles3,2-6,0-4,5

 * Cuentas Corrientes en U$S de las entidades financieras en el BCRA son: los encajes correspondientes a los depósitos en dólares de las personas (humanas o jurídicas) en el sistema.

** Swap: intercambio de monedas (relacionadas entre sí por el tipo de cambio) con el Banco de la República Popular de China (PBC)

*** BPI: Préstamo otorgado por el Banco de Pagos Internacionales.

**** Se define “Liquidez Mínima Necesaria” como la cantidad de dólares necesarios para pagar al contado 60 días de importaciones”.

Al 30 de abril ‘21, las Reservas Internacionales Brutas alcanzaron los U$S 40,3 mM, comparándolas con las observadas a fin del ‘19 (U$S 44,8 mM), sufrieron una disminución (10%) de U$S 4,5 mM . Si a su vez les descontamos las Cuentas Corrientes en U$S, el Swap con la República Popular China y los préstamos del Banco de Pagos Internacionales, se obtienen los U$S 4,1 mM de Reservas Netas.

Ahora bien, al restarle la “Liquidez Mínima Necesaria”, las Reservas Disponibles (-U$S 4,5 mM) las observamos con signo negativo.

La única solución: ¡¡¡trabajar!!!

Hace algunos siglos que fue palmariamente demostrado que la Riqueza de las Naciones es el Trabajo y la expresión bíblica “Con el sudor de tu frente comerás tu pan…” (Genesis 3.19), nos esclarece sobre este aspecto central de la vida.

En esta misma dirección en “La… nuestra Estrella Polar”desarrollamos la importancia de “la búsqueda permanente del incremento de la productividad sistémica”, y, que este, debe ser un objetivo común de la dirigencia empresaria, sindical y política.

Y, que “para ello, deberá convocarse al “Segundo Congreso de la Productividad y del Bienestar Social”como lugar de encuentro armónico entre el movimiento obrero organizado y los empresarios”.   

ero también afirmamos que, como prerrequisito, es necesario poner en orden la macroeconomía consiguiendo los equilibrios fiscal y externo, siendo, eso sí una responsabilidad primaria del SP.

Sin embargo, las decisiones del actual oficialismo, decididamente inconsistentes, apabullan a los vectores de la producción y el trabajo introduciendo a los hombres de negocios y a los trabajadores en un sendero desconocido.

Es hora de administrar la cosa pública tendiendo al bien común “con sentido común”.

Para ello, simplemente, tiene que volver a ser “el trabajo” el eje ordenador de las relaciones intracomunitarias, constituyéndose en el punto nodal de la imprescindible implementación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS)orientado a la producción.   

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero

Con la colaboración de Marcos Von Ifflinger.

La productividad… nuestra estrella polar

El desarrollo de una Nación está vinculado a una activa y creciente inserción en el comercio internacional. En este marco, en “Un modelo de desarrollo económico, 4ta parte” (BAE Negocios, 13-09-20) detallamos como, intra Sector Privado, las empresas argentinas disputan los mercados doméstico y global, con sus pares extranjeros.

Para que lo puedan hacer con relativo éxito deben sortear dos tensiones:

  • el diferencial de productividad de los cuatro factoresi intervinientes en la generación de bienes y servicios, vis a vis el resto del mundo y,
  • el nivel de ciertos precios de insumos claves que facilitan o dificultan la hegemonía de las empresas nacionales en el mercado interno y su penetración en los externos.

Ahora bien, cada empresa, rama o sector del aparato productivo debe enfrentar múltiples desafíos…

Líneas de partida distintas

Tal cual se observa en el cuadro, las estructuras de costos de las empresas locales se ven perjudicadas por las desfavorables condiciones iniciales que deben enfrentar.  

De su lectura destacamos entre otros elementos relevantes, que:

  • prácticamente, todos los precios de los insumos seleccionados en el mercado local son más altos, desde pequeñas diferencias como Acero (2,5%), hasta exuberantes (del 19,4%) de la Urea granulada,
  • sorprendentemente en los “bienes salario” (como la Leche) también se observa un diferencial del 6,3%,
  • tanto la Electricidad (19,3%), como el Gas (75,1%) presentan un nivel tarifario comparativamente mayor,
  • el costo de la energía fósil (como el Diesel) es desproporcionadamente más oneroso, llegando al 14,5%.

En este entorno, el empresariado argentino, ve disminuidas sus posibilidades de competir en los mercados. Por lo cual se debe…

Emparejar la cancha

En general, salvo contadas excepciones, los países tienen su “economía en orden”. Por lo tanto, procurar una macroeconomía consistente con superávits gemelos, es el imperativo de la hora.

Una vez alcanzados, la búsqueda permanente del incremento de la productividad sistémica, debe ser un objetivo común de la dirigencia empresaria, sindical y política. 

Para ello, deberá convocarse al “Segundo Congreso de la Productividad y del Bienestar Social”  como lugar de encuentro armónico entre el movimiento obrero organizado y los empresarios.    Hacia la década del ’50, el aparato productivo argentino observa una acelerada pérdida de competitividad respecto de la británica, francesa, italiana, e incluso alemana. Adicionalmente, una disminución de la producción agropecuaria afecta la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos. En este marco, el gobierno de Juan D. Perón convocó, en 1954, al Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social (CNP) que concluyó en el documento “Acuerdo Nacional de la Productividad” cuya implementación fue truncada debido al inmediato golpe de estado en septiembre de 1955 e implementación del “Plan Prebisch”.

Esto, bajo la pertinente advocación de la encíclica Rerum Novarum donde explicita que: “el capital no puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital” (Encíclica Rerum Novarum del Sumo Pontífice León XIII).

Buscando los consensos del caso, en las distintas comisiones tripartitas, se abordará:

  • la búsqueda de los “mercados de referencia” plausibles para “nuestro buen vivir”. (Denominamos mercados de referencia el espacio productivo destacado por presentar un “estado del arte” adecuado).
  • la determinación de las “tecnologías convenientes”  a utilizar, procurando el mejor “estado del arte”. (Definimos como tecnología conveniente a aquellos instrumentos y pro cedimientos que, indistintamente de su complejidad o escala, de producción local o externa, tienen como objetivo proteger los intereses nacionales y mejorar el nivel de calidad de vida en la Comunidad).

y

  • la nueva distribución del ingreso, que impida el aumento (perjudicial para la gobernanza del todo social), de la “plusvalía relativa”, es decir, la cantidad de plusvalía extraída de la fuerza de trabajo por unidad

De esta forma, la Comunidad Argentina incorporará como “un todo”, el esfuerzo que demanda el incremento de productividad, que se verá reflejado si es necesario, en una disminución de los costos primos y en los precios de venta de los bienes y servicios generados; condición indispensable y única que permitirá aumentar la competitividad, tendiendo a resolver la recurrente “restricción externa” que cercena el crecimiento de nuestra economía.

Así, los “grados de libertad” conseguidos permitirán implementar de manera definitiva un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres

Con la colaboración de Marcos Von Ifflinger 

Negociaciones con el FMI y el Club de Paris:“ser o no ser”

Las posibilidades de “vivir con lo nuestro” como planteó el Dr. Aldo Ferrer hace rato que perdieron relevancia al momento de concebir un plan económico consistente, y su consecuente implementación. Por ello oportunamente, en “Una sana administración del comercio exterior”sostuvimos la necesidad de obtener una “inserción internacional inteligente”.

 En este marco, las negociaciones en marcha con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de Paris (CP) resultan claves y deben ser atendidas por el Poder Ejecutivo con el ánimo de arribar a una resolución positiva de las mismas. Pero, como ya expresáramos en“Respirar…. y también comer, Parte II” , a la hora de las decisiones, se le bifurcan los caminos entre:

  • tomar medidas paliativas, ganando simplemente tiempo hasta que la realidad se imponga o,
  • “hacer lo que debe hacer”, insertándonos de una vez y para siempre en un modelo de desarrollo.

En este caso… “primero fue la deuda”

El FMI fue diseñado en julio ‘44 durante la conferencia internacional celebrada en Bretton Woods, Estados Unidos, constituyéndose en una pieza central de la arquitectura económica global, a la salida de la segunda gran guerra.  Tiene la facultad de emitir moneda (Derechos Especiales de Giro-DEG-) de aceptación obligatoria para los 190 países que lo integran.

Su “propósito fundacional”, consistió en: “fomentar la cooperación monetaria internacional; facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio; procurar la estabilidad cambiaria entre sus miembros; coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos y facilitar recursos financieros a los países miembros que experimentan desequilibrios en sus balanzas de pagos”.

Si estos últimos son circunstanciales la asistencia de marras reúne las características de un crédito “stand by”,  que ha sido utilizado una y otra vez por los países miembros, y constituye el instrumento crediticio típico empleado por el FMI para otorgar préstamos a los países de mercados emergentes y avanzados; generalmente abarca un período de 12–24 meses (nunca supera los 36), acorde con la necesidad de atender problemas circunstanciales de balanza de pago a corto plazo”.  

Si, por el contrario, son estructurales su formato es de “acuerdo de facilidades extendidas (AFE)” que, según el FMI, fue creado (según el FMI) para ayudar a los países que experimentan graves problemas de Balanza de Pagos debido a deficiencias estructurales o a un lento crecimiento y una situación de la Balanza Comercial muy debilitada; respaldan programas integrales que contemplan las políticas necesarias para corregir los desequilibrios durante un período prolongado de tiempo.

En su momento, la coalición gobernante en junio de 2018, bajo estos supuestos, solicitó y obtuvo un financiamiento ad hoc. Para ello formuló dos Memorándums, uno de “Políticas Económicas y Financieras” y otro de “Entendimiento Técnico”. El contrato original se firmó por un monto cercano a los U$S 50 mM. A solo cuatro meses de su firma, en octubre, se actualizaron los términos del “mutuo” y se amplió la asistencia en U$S 7 mM.

Con la asunción del nuevo gobierno (restando remitir aproximadamente U$S 12,5 mM) se solicitó al directorio del FMI que se dieran por finalizados (habiendo alcanzado los U$S 44,5 mM) los desembolsos.      

Por otra parte nuestro país debía, hacia fines del 2001, al Club de París (un consorcio de acreedores integrado por 22 naciones  creado en 1956 y cuya “sede” es el Tesoro de la República Francesa), U$S 3.854 M. Recién en el año 2014 (cuando producto de los intereses punitorios, la acreencia orillaba los U$S 9.690 M) se procede a su renegociación. Son miembros del Club de París: Austria, Australia, Alemania, Brasil, Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Noruega, Reino Unido, Rusia, Suecia y Suiza.

La forma de pago acordada en mayo de 2014 establece un periodo de pago de 5 años (2014-19) que podría extenderse hasta dos años más, sin periodo de gracia y sin quita de deuda, con un pago mínimo de U$S 1.100 millones a ser abonado en mayo de 2015.  Argentina a modo de gesto de buena voluntad, pagó al Club de París, en julio de 2014, la suma de US$642 millones.

El gobierno de Cambiemos honró los compromisos hasta el 2018, postergando el pago correspondiente al 2019, haciendo uso de la excepción ut supra señalada.  Restan entonces por cancelar y es motivo de renegociación una suma cercana a los U$S 2.400 M.

¿Quo Vadis?      

Oportunamente afirmamos en “Sobre modelos, planes, programas y proyectos en economía” (BAE Negocios 1/11/2020) que: “lo público y lo privado deben construir en mancomunión conocimiento, y poner en marcha la acción que permita hacerlo realidad”.

El diálogo así entablado, finalizará cristalizando un plan que fungirá como orientador y motivador de las decisiones de inversión.

Ahora bien, es impensable que procrastinar la negociación sea una opción, ya que las incertezas necesariamente atentan contra la planificación del accionar empresario en la “gestión de los negocios”.  Por el contrario, como reza el dicho popular: “un mal arreglo es mejor que un buen juicio”, un acuerdo (evitando el default) posibilitará construir los equilibrios macroeconómicos (fiscal y externo) que habiliten el pago de los intereses de la deuda pública-privada y faciliten la renovación del principal.

De esta manera: el proceso inversor resultante con el consecuente crecimiento de la economía, hará disminuir la proporción de las acreencias, periodo a periodo, en relación al Producto Bruto Interno.

 Finalmente el consenso entre la dirigencia sindical, empresarial, política y religiosa, demostrando como señala Su Santidad el Papa Francisco que “la unidad prevalece sobre el conflicto”, permitirá concretar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) orientado a la producción, basamento del progreso en comunión del Pueblo Argentino.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Marcos Von Ifflinger