Consolidación del Nuevo Orden Internacional (Parte I)

En el diseño de la Política Exterior, se debe considerar que “hay momentos” en que lo agotado no termina de extinguirse y lo nuevo aún no llega a imponerse. Conviven los elementos constitutivos de ambas etapas.
Por lo tanto, la prudencia y el correcto discernimiento deben ser la “piedra angular” que guíe las decisiones que atañen a los poderes administradores de la Nación.
Evitar el “error” en el diagnóstico y la prognosis, es lo sustantivo.
Para ello, un “intenso debate” en la “arena pública”, garantizará la comprensión de todas las aristas que la cuestión demanda.
Bajo ese formato, comenzar por el abordaje de uno de los elementos fundantes, que generaron las condiciones iniciales “disparadoras” del proceso de cambio del actual contexto global, es central…

La Revolución Energética Nortemericana

Tal cual afirmábamos en “…América First” (BAE Negocios, 28/01/19), durante la presidencia de George W. Bush (1)(2001-2009), se alcanzó el desarrollo tecnológico que hizo posible el abaratamiento de los costos de extracción del “Shale, Gas u Oil”, facilitando la producción masiva de esos reservorios.
A partir de entonces, los Estados Unidos (EEUU), pudieron participar, también, como oferentes, en el mercado energético.

A su vez, aquel logro, dio lugar a una drástica disminución de los costos primos unitarios de los bienes manufactureros; otorgando a las compañías norteamericanas mayúsculas “ventajas competitivas” para enfrentar a las que habían penetrado en su “zona de confort”.
Bajo estas nuevas circunstancias, las empresas de la Unión Europea -UE- (fundamentalmente Alemania) y de la República Popular China (RPC), dejarían de ser, con el paso del tiempo, competidores de fuste, recuperando la supremacía el: “made in USA”.

Ello sería factible ya que, si para estos dos últimos “espacios económicos” (UE -RPC), hay un mismo “proveedor energético confiable”: la Federación Rusa (FR); y otros “centralmente inestables”: Medio Oriente y el Norte de África (que atraviesan situaciones, endógenas y exógenas, que les impiden aumentar los volúmenes de producción y transformarse en abastecedores de largo plazo), solo sería necesario “alinear los intereses” entre los “nuevos ganadores”: EEUU y la FR.

En “Otra cuota de la III Guerra Mundial” (2) (BAE Negocios, 19/01/20), se expresó con nitidez que: “hay un tácito interés compartido entre esos dos países, ya que desean que la UE y la RPC no se abastezcan de energía fósil, a un precio que les permita disminuir sus costos de producción, y volver a disputarle mercados al sector industrial norteamericano”.

Esta “alianza objetiva” de Orden Uno, que presenta economías que no son competitivas entre sí, y que respeta la mutua aptitud de “disuasión nuclear”, entrelaza intereses diferentes a los prevalentes durante la “hegemonía globalizadora”.
En esta incipiente disputa entre “lo viejo y lo nuevo”, es que se inscribe el debate al interior del Reino Unido (RU) en búsqueda de su “salida” de la UE, a fin de recuperar “grados de libertad” en el diseño de su política económica.

La llegada de la Administración Trump, tal cual lo manifestamos en “Estamos a tiempo” (BAE Negocios, 29/12/2019), comienza la puesta en marcha del Nuevo Orden Internacional (NOI), con: el retiro de EEUU del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (3), la renegociación del NAFTA (4), la paralización de la Organización Mundial de Comercio (5) (OMC) y las Regulaciones del Comercio Exterior (6), entre otros aspectos.
Pero todo ello, determinaba una “velocidad de avance y de consolidación” del NOI, que quizás no era la adecuada para algunos sectores de la dirigencia de los EEUU .
Ante este panorama: ¿por qué no “acelerar los tiempos”, utilizando el “músculo militar”?
Y entonces…

Llegaron los Demócratas… y el mundo se tensionó

La elección presidencial de los EEUU (03/11/2020), a pesar de estar inmersa en “polémicas de todo tipo” e innumerables planteos judiciales, que terminó con Joseph Biden en el salón oval, tuvo como eje discursivo, en lo económico, la continuidad del “conflicto central”: la disputa comercial con la República Popular China (RPC).

Con la Administración Biden, no es que “vuelve” lo viejo(la globalización), sino que toma impulso lo “nuevo”, con dramáticas consecuencias para aquellos territorios, o regiones geográficas, epicentros de la entrada en operaciones del “vector miliar”.
Aquella “máxima” de la política: “entre la sangre y el tiempo… siempre hay que elegir el tiempo”, es profusamente violentada en las actuales circunstancias.
Ahora bien, ¿cómo impacta en el Cono Sur de América, y especialmente en nuestra Patria, la actual coyuntura?

Oportunamente, en “Malvinas, el sector antártico y la economía: el regreso de los ingleses al escenario mundial” (BAE Negocios, 28/11/2021), mencionamos como el Reino Unido (RU) consolidaba el eje militar Islas de Ascensión – Malvinas, para insertarlo (desde la Commonwealth -con centralidad Australiana-), en un tratado de mutua defensa con Estados Unidos (EEUU) -el AUKUS-, que presenta, como única hipótesis de conflicto, la expansión financiera-comercial de la RPC más allá de su primaria zona geográfica de influencia.

El contexto ut supra señalado alcanzará máximo “estadío de ebullición” cuando se debata el “trazado” de la segunda “medianera”. Incluso se podría, como elemento de presión y desestabilización al gobierno de la RPC, condicionar la provisión de alimentos por parte del resto del mundo, replicando el embargo cerealero que a principios de la década de los ’80 del siglo pasado, se le impuso a la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, con las pésimas consecuencias que traería aparejado para el entramado productivo argentino.

En este marco, el diseño de los programas y proyectos tendientes a minimizar su impacto intrasectores, debe rápidamente consensuarse, ante la mínima posibilidad de que asistamos a un escenario como el descripto.
Así, la búsqueda de la Inserción Internacional Inteligente (3I) de la Argentina, es otra causa para que el conjunto de la dirigencia empresarial, sindical, religiosa, política y social se mancomune para sentar las bases de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Sergio Carbonetto y Lic. Walter Romero
Agradecemos la colaboración de Marcos von Ifflinger


1- En 2006, el entonces presidente George W. Bush, en su discurso del Estado de la Unión señaló: que por ser EE.UU. “adicto al petróleo”, el impulso de la “Advanced Energy Initiative” (Iniciativa de Energía Avanzada), es una necesidad vital. En este contexto y para reducir la dependencia energética de terceras potencias, no solo se debe incentivar el desarrollo de fuentes alternativas, sino que la exploración y explotación del gas y petróleo off shore y shale.

2- “Tercera Guerra Mundial en Cuotas”: genial definición de S.S. Francisco, que describe, con precisión, la coyuntura.

3- Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés): Tratado de Libre Comercio firmado inicialmente por Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur y al cual, desde 2008, se sumaron Australia, Canadá, Estados Unidos, México, Japón, Malasia, Perú y Vietnam. Emblema de las Administraciones precedentes (a la de Trump, en EEUU) y de la Candidata demócrata Hilary Clinton.

4- El NAFTA (North American Free Trade Agreement), era un Tratado de Libre Comercio entre Canadá, México y Estados Unidos, el cual fuera reemplazado por el “Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá” (USMCA, por sus siglas en inglés) durante la Administración Trump, y que en su nueva versión encuentra, como cambio principal, un sustantivo incremento en los salarios de la industria automotriz mexicana, entre otros aspectos.

5- A raíz de un prolongado bloqueo de los Estados Unidos (utilizando su capacidad de veto para la designación de jueces), el 10 de diciembre de 2019 dejó de funcionar el tribunal de apelaciones de conflictos comerciales.

6- Incrementando los aranceles a la importación (especialmente a los productos provenientes de la Unión Europea y de la República Popular China), desató, lo que se conocería, a la postre, como otro capítulo de las “guerras comerciales” en el mundo.

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