Negociaciones con el FMI y el Club de Paris:“ser o no ser”

Las posibilidades de “vivir con lo nuestro” como planteó el Dr. Aldo Ferrer hace rato que perdieron relevancia al momento de concebir un plan económico consistente, y su consecuente implementación. Por ello oportunamente, en “Una sana administración del comercio exterior”sostuvimos la necesidad de obtener una “inserción internacional inteligente”.

 En este marco, las negociaciones en marcha con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de Paris (CP) resultan claves y deben ser atendidas por el Poder Ejecutivo con el ánimo de arribar a una resolución positiva de las mismas. Pero, como ya expresáramos en“Respirar…. y también comer, Parte II” , a la hora de las decisiones, se le bifurcan los caminos entre:

  • tomar medidas paliativas, ganando simplemente tiempo hasta que la realidad se imponga o,
  • “hacer lo que debe hacer”, insertándonos de una vez y para siempre en un modelo de desarrollo.

En este caso… “primero fue la deuda”

El FMI fue diseñado en julio ‘44 durante la conferencia internacional celebrada en Bretton Woods, Estados Unidos, constituyéndose en una pieza central de la arquitectura económica global, a la salida de la segunda gran guerra.  Tiene la facultad de emitir moneda (Derechos Especiales de Giro-DEG-) de aceptación obligatoria para los 190 países que lo integran.

Su “propósito fundacional”, consistió en: “fomentar la cooperación monetaria internacional; facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio; procurar la estabilidad cambiaria entre sus miembros; coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos y facilitar recursos financieros a los países miembros que experimentan desequilibrios en sus balanzas de pagos”.

Si estos últimos son circunstanciales la asistencia de marras reúne las características de un crédito “stand by”,  que ha sido utilizado una y otra vez por los países miembros, y constituye el instrumento crediticio típico empleado por el FMI para otorgar préstamos a los países de mercados emergentes y avanzados; generalmente abarca un período de 12–24 meses (nunca supera los 36), acorde con la necesidad de atender problemas circunstanciales de balanza de pago a corto plazo”.  

Si, por el contrario, son estructurales su formato es de “acuerdo de facilidades extendidas (AFE)” que, según el FMI, fue creado (según el FMI) para ayudar a los países que experimentan graves problemas de Balanza de Pagos debido a deficiencias estructurales o a un lento crecimiento y una situación de la Balanza Comercial muy debilitada; respaldan programas integrales que contemplan las políticas necesarias para corregir los desequilibrios durante un período prolongado de tiempo.

En su momento, la coalición gobernante en junio de 2018, bajo estos supuestos, solicitó y obtuvo un financiamiento ad hoc. Para ello formuló dos Memorándums, uno de “Políticas Económicas y Financieras” y otro de “Entendimiento Técnico”. El contrato original se firmó por un monto cercano a los U$S 50 mM. A solo cuatro meses de su firma, en octubre, se actualizaron los términos del “mutuo” y se amplió la asistencia en U$S 7 mM.

Con la asunción del nuevo gobierno (restando remitir aproximadamente U$S 12,5 mM) se solicitó al directorio del FMI que se dieran por finalizados (habiendo alcanzado los U$S 44,5 mM) los desembolsos.      

Por otra parte nuestro país debía, hacia fines del 2001, al Club de París (un consorcio de acreedores integrado por 22 naciones  creado en 1956 y cuya “sede” es el Tesoro de la República Francesa), U$S 3.854 M. Recién en el año 2014 (cuando producto de los intereses punitorios, la acreencia orillaba los U$S 9.690 M) se procede a su renegociación. Son miembros del Club de París: Austria, Australia, Alemania, Brasil, Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Noruega, Reino Unido, Rusia, Suecia y Suiza.

La forma de pago acordada en mayo de 2014 establece un periodo de pago de 5 años (2014-19) que podría extenderse hasta dos años más, sin periodo de gracia y sin quita de deuda, con un pago mínimo de U$S 1.100 millones a ser abonado en mayo de 2015.  Argentina a modo de gesto de buena voluntad, pagó al Club de París, en julio de 2014, la suma de US$642 millones.

El gobierno de Cambiemos honró los compromisos hasta el 2018, postergando el pago correspondiente al 2019, haciendo uso de la excepción ut supra señalada.  Restan entonces por cancelar y es motivo de renegociación una suma cercana a los U$S 2.400 M.

¿Quo Vadis?      

Oportunamente afirmamos en “Sobre modelos, planes, programas y proyectos en economía” (BAE Negocios 1/11/2020) que: “lo público y lo privado deben construir en mancomunión conocimiento, y poner en marcha la acción que permita hacerlo realidad”.

El diálogo así entablado, finalizará cristalizando un plan que fungirá como orientador y motivador de las decisiones de inversión.

Ahora bien, es impensable que procrastinar la negociación sea una opción, ya que las incertezas necesariamente atentan contra la planificación del accionar empresario en la “gestión de los negocios”.  Por el contrario, como reza el dicho popular: “un mal arreglo es mejor que un buen juicio”, un acuerdo (evitando el default) posibilitará construir los equilibrios macroeconómicos (fiscal y externo) que habiliten el pago de los intereses de la deuda pública-privada y faciliten la renovación del principal.

De esta manera: el proceso inversor resultante con el consecuente crecimiento de la economía, hará disminuir la proporción de las acreencias, periodo a periodo, en relación al Producto Bruto Interno.

 Finalmente el consenso entre la dirigencia sindical, empresarial, política y religiosa, demostrando como señala Su Santidad el Papa Francisco que “la unidad prevalece sobre el conflicto”, permitirá concretar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) orientado a la producción, basamento del progreso en comunión del Pueblo Argentino.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Marcos Von Ifflinger

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