Nuestro lugar en el mundo Parte II: el fracaso del neoliberalismo.

Si se cumple lo acordado con el FMI, traerá aparejado una brutal recesión que podría, incluso, transformarse en depresión.  

Por Guillermo Moreno

Oportunamente, en “Nuestro lugar en el mundo Parte I: el fracaso de la socialdemocracia” (BAE Negocios, 06/06/2022) se rememoraba que en la Conferencia de Yalta (febrero de 1945, Ucrania), en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, y la de Potsdam (julio de 1945, Alemania) a posteriori, se configuraron las zonas de influencia y las relaciones entre países del polo occidental, encabezado por Estados Unidos (representante de la doctrina liberal-capitalista), y los del “mundo socialista” (expresando la doctrina marxista) encabezados por la Unión Soviética.

Sin embargo, en la “economía política” se daba una convergencia entre ambas expresiones: la Teoría Objetiva del Valor (o Teoría del Valor Trabajo), que postula que “el valor” de un bien o servicio está determinado por la cantidad de trabajo “socialmente necesario” para producirlo.

Finalizada la Guerra Fría entre ambos bandos, con la caída del Muro de Berlín (1), dos cosmovisiones suplantan las dominancias del anterior ordenamiento: la neoliberal y la socialdemócrata, que sustentan sus postulados económicos en la Escuela Austríaca (2) y su núcleo duro conceptual, la Teoría Subjetiva del Valor, en donde ahora “el precio” de los bienes o servicios, considerado aceptable por los usuarios y consumidores, resulta su medida de “valor”.

El modelo “especulativo-rentístico” se impuso sobre el de “la producción y el trabajo”. Los “lobos de Wall Street” reemplazaron a los “dueños” o al “patrón” en el control de las empresas.

En este sentido, al encuadrarse conceptualmente la actual administración dentro del “marco teórico socialdemócrata”, su fracaso se tornaba inevitable. Y, lo que es peor, deja al país al borde de una hiperinflación, o de una hiperrecesión.

Uno u otro “delicado” final, depende del cumplimiento o no del “contrato marco” firmado con el Fondo Monetario Internacional ( FMI).

Si se cumple lo acordado, la no convalidación, vía emisión, de los actuales índices inflacionarios, con una intensa disminución de los saldos monetarios reales, traerá aparejado una brutal recesión, que podría, incluso, en el último bimestre del año en curso, con deflación mediante, transformarse en depresión.

Por el contrario, de no cumplirse lo pactado con el FMI, la convalidación de los actuales índices inflacionarios, vía expansión de la base monetaria, acompañada por una caída en la demanda de dinero -a partir de un incremento en su velocidad de circulación (3)-, acelerará exponencialmente las tasas inflacionarias hasta el límite de anular la circulación de bienes y de servicios (desabastecimiento agravado) debido a la imposibilidad de realizar el cálculo de costos y la futura determinación de los precios de venta.

Ahora bien, el rotundo fracaso de la actual administración fue precedido (cual paradoja que confirma la profunda ligazón entre ambos) por un gobierno que, si bien en su inicio no lo asumió con plenitud, luego hizo…

Del “neoliberalismo”… su “hoja de ruta”.

Precisamente, en “¡Ay patria mía! Parte I” (BAE Negocios, 02/05/2018) se afirmaba: “El autodenominado mejor equipo de los últimos cincuenta años ha logrado que Argentina enfrente una situación de crisis sistémica, que puede resultar la más profunda de su historia y que, por poner en riesgo la continuidad de la patria como tal, debe ser analizada en conjunto desde los planos político, económico y social”.

En aquel presente, Argentina se enfrentaba a un escenario de “supercrisis”, ya que convergían los desequilibrios fiscales de 1989, que produjeron la renuncia de Raúl Alfonsín a la primera magistratura, con los del sector externo de 2001, que generaron la de Fernando de la Rúa.

Luego, en “Bitácora del fracaso” (BAE Negocios, 15/04/2019) listábamos cómo la “administración Cambiemos” había gestado su condición de…

“Atrapado sin salida”

  • mantuvo la tensión entre la política fiscal y la monetaria, abundando en acciones contrapuestas
  • duplicó el costo de la canasta alimentaria, tanto por la vía de la reducción/eliminación de retenciones como por la súbita variación del tipo de cambio, restringiendo la capacidad de compra de los ingresos populares, una situación que se agravó con el proceso de dolarización de las tarifas
  • incurrió en una desacertada estrategia de apertura comercial irrestricta, generando una desprotección sistémica a las empresas nacionales
  • incrementando exponencialmente el gasto público, pretendió subsanar la recesión generada, pero recaudando menos y gastando más, y comenzó el sendero de duplicación del déficit fiscal, recurriendo al crédito externo para su financiamiento
  • el Banco Central de la República Argentina debió acelerar la emisión de instrumentos (Lebac) para esterilizar el exceso de base monetaria producido por los dólares ingresados a partir de la deuda externa tomada por el sector público. El incremento del déficit cuasifiscal fue su consecuencia.

Pero finalmente, en 2018, el experimento en curso concluye, ante el agotamiento del, a todas luces, inconsistente proceder. Se acude entonces al FMI, que “exige” la aplicación de un plan, ahora sí, neoliberal.

De esta forma, y tal cual se manifestó tanto en “El domo del FMI” (BAE Negocios 8/10/2018), como en “Bitácora del fracaso” (BAE Negocios 15/04/2019):

  • la nueva deuda contraída con el organismo multilateral permitiría la “salida ordenada” de los “inversores de cartera” del país, cambiando el acreedor
  • en una adenda al contrato original se prohibió la expansión de la base monetaria. El contexto generado espiralizó la tasa de interés y produjo un efecto “crowding out” (desplazamiento) sobre el crédito al sector privado. La irrupción “a giorno” del esquema neoliberal deprimió la economía, impactando sustantivamente en la rentabilidad empresaria y en la masa de los ingresos, formales e informales, del mundo del trabajo.

“Aquellas lluvias, concepciones equivocadas, trajeron esos lodos: el ocaso de la gestión Cambiemos”. La elección presidencial dio cuenta de ello.

Ha llegado la hora de que la dirigencia comprenda, finalmente, que solo la mancomunión de esfuerzos dirigidos a plasmar, en estos lares, un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (Modepys), con orientación a la producción, permitirá construir una patria capaz de contener a todos sus hijos.

Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Marcos von Ifflinger