Sin rentabilidad no hay paraíso

Tal como expresáramos en La negociación con el FMI: su impacto en la inversión, “el horizonte de certidumbre y los proyectos rentables (financiados entre otros por el ahorro privado nacional en moneda extranjera) son la potencia latente del aparato productivo argentino “. La inversión requiere un plazo de maduración que debe prever la asimilación de los costos (fijos y variables) y la amortización del capital, más un “justo y adecuado” margen de ganancia.

Por el contrario, la infracapitalización de las empresas impide tanto la expansión de la producción como la obtención de una rentabilidad adecuada por el incremento de la influencia de los costos fijos en el total facturado. Así, el nivel de producción de bienes y servicios, junto con su distribución y comercialización final, definen el quantum de actividad económica (AE).

A su vez, “el plan”, como afirmamos en “El plan, la sarasa…”, explicitado por el sector público es imprescindible para “dialogar” con el privado. Allí es donde se manifiesta con precisión “hacia dónde se desea ir”. Incluye el diagnóstico de situación, la prognosis (que alumbra los lineamientos de acción tácticos y estratégicos) y los objetivos que se intentan alcanzar.

Ahora bien, el estado actual de la macroeconomía argentina se caracteriza por la permanencia de la supercrisis, derivada de la conjunción del déficit fiscal total y de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que a su vez repercute en lo microeconómico, entre otras consecuencias estafa:

  • una presión excesiva impositiva
  • una tasa de inflación exacerbada que imposibilita el certero cálculo empresarial
  • un crowding out (desplazamiento) del crédito desde el sector privado hacia el sector público.

Impactando todo ello en una franca declinación de la inversión privada que se verifica de forma sustantiva en la disminución de su empleabilidad.

En el marco descripto, el sector público no puede “transformarse” en el vehículo que reemplace la acumulación de capital en el sector privado.

Las acciones de gobierno que deberían equilibrar y darle previsibilidad a la economía nacional, en un camino de reencuentro entre la producción y el trabajo, se contrapone a las acuciantes horas que vive nuestro país.

Local: se vende, alquila o se remata

El cuadro con índices ad hoc (2015 base 100) refleja sucintamente la AE durante el pasado lustro.

El resultado del último ciclo económico denota el retroceso económico y social.

Comparando vis à vis las variaciones de los índices seleccionados concluimos que:

  • la venta minorista cayó en similar proporción al Producto Bruto Interno (PBI), afectando al giro comercial según lo demuestran los cheques rechazados y los locales ofrecidos
  • las empresas aportantes a la seguridad social disminuyeron
  • se incrementó la cantidad de desempleados en el sector privado.

En este contexto, es indispensable que el sector público favorezca el accionar del privado intentando que expanda el volumen de sus transacciones y así modificar la realidad circundante.

Argentina: de negocios de ocasión a “tierra de oportunidades”

Nuestro país, lejos de estar “quebrado”, padece

  • una tasa de inflación mensual del orden del 4%, superior al promedio mundial anual del 3,2% (1),
  • un desempleo (correctamente calculado) del 16,5%, mayor a la media internacional del 6,5% (2)
  • una inversión del 13,8%, menor al promedio mundial del 26,1%1,
  • un riesgo país (1.566 pb) que supera la media (327 pb) de los países comparables
  • una elevada caída del PBI del 14,0% (3) respecto de la merma global del 4,2%.

El desorden económico es la consecuencia de haber desvirtuado las causalidades básicas de la disciplina. Esto generó, entre otros perjuicios, la destrucción (a escalas inéditas) del valor de las compañías, un nivel de inversión inferior al necesario para afrontar la amortización de las máquinas y herramientas utilizadas en el proceso de producción, el desfinanciamiento del aparato productivo, el incremento de la tasa de interés aplicada sobre la deuda externa a pocos meses de su reestructuración y, de manera destacada la sumisión del “hombre de negocios” en una desesperación tal que le impide concentrarse en su “capacidad creadora”.

El momento histórico nos indica que el orden solo se conseguirá con un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (Modepys) con orientación a la producción que restaure un contexto para que el sector privado, verdadero generador de la riqueza nacional, despliegue su potencial en un sendero que asegure en nuestra patria las oportunidades para todos sus hijos.

* Lic. Guillermo Moreno Dr. Gastón Bres Lic. Leandro Cárcamo Manna Publicado en BAE Negocios el 28-03-2021

La negociación con el FMI: su impacto en la inversión

En las últimas semanas asistimos a un debate al interior de la alianza gobernante, entre aquellos que prohíjan alcanzar un pronto acuerdo en la renegociación entablada con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) por los créditos oportunamente acordados con el anterior oficialismo,  y los sectores que consideran que las condicionalidades que surjan del “nuevo contrato de mutuo” serán de una envergadura tal, que conducirá irremediablemente a la derrota electoral en las próximas contiendas de medio término.

Podríamos afirmar entonces, que el Poder Ejecutivo como ya ha acontecido en diversas oportunidades deberá laudar, en este caso, entre: los acuerdistas y los no acuerdistas.

Cualquiera sea la decisión, las implicancias serán evidentes, habrá cambios de formas, de fondo y posiblemente de equipos de gobierno, y su trascendencia nos remite al rol del FMI y la participación de la Argentina en la institución, por un lado, y sus consecuencias en el flujo inversor al interior de la economía, por el otro.

Por ello es que nos parece sustantivo adentrarnos en la reflexión.

Sobre la renegociación

Oportunamente en “La economía en la Post Pandemia” (BAE Negocios 15/11/20), describimos el tenor del proceso que se encaraba con el FMI:

“[…] arribó una misión del FMI, para iniciar una negociación tendiente a reprogramar el pago de la deuda con ellos contraída, por la anterior gestión gubernamental.

Por sus estatutos constitutivos, la única posibilidad de prolongar los plazos de devolución (del principal y sus intereses) de un país deudor con la institución, a mediano y largo plazo, es a través de un Acuerdo de Facilidades Extendidas (AFE).

Dicho procedimiento, implica reconocer un “desorden estructural” que es necesario corregir”.

En este marco observamos que las decisiones económicas tomadas por el gobierno carecen de ingenio y parecerían insertarse armoniosamente en los clásicos “esquemas de ajuste”.

Contrario sensu, la conciencia de lo incompatible que esto resulta con la búsqueda de un éxito electoral en la contienda de medio término, conduce a la consolidación de la propuesta de los “no acuerdistas”.

Ahora bien, optar por uno de los términos de la contradicción no será neutro, y su impacto se hará sentir especialmente en el flujo inversor.  

Sobre la acumulación de capital

Oportunamente, en “Objetivo la Producción” (BAE Negocios 11/01/21) afirmamos que, “sin inversión del sector privado, no hay destino” y que para conseguirla es prerrequisito alcanzar los equilibrios macroeconómicos (fiscal y externo) y, tracto sucesivo, facilitar la rentabilidad de los proyectos disminuyendo dos costos relevantes: la tasa de interés y el energético

Destacábamos también que, “haciendo lo que se debe hacer”, se podría trasladar a la inversión productiva parte de los activos dolarizados de los argentinos, tanto los “argendólares” como los existentes en el exterior.

Pero coadyuva otro factor decisivo: la claridad de percepción que deben tener los hombres de negocios, sobre las políticas de mediano y largo plazo implementadas por el gobierno, para que no sea de su interés la opción especulativa-rentística.

Por lo tanto, cuanto más confuso e imprevisible sea el futuro, menores serán las posibilidades de inversión en el sector real.

En síntesis: el horizonte de certidumbre, combinado con proyectos rentables (financiados entre otros por el ahorro privado nacional en moneda extranjera) son la “potencia latente” del aparato productivo argentino.

Para comenzar es necesario…

Tomar el toro por las astas

¿Es posible honrar los compromisos asumidos con los acreedores externos y, a su vez, desencadenar un proceso virtuoso que incentive la inversión productiva?

¡¡¡Sí lo es, solo hay que hacer lo que se debe hacer!!!

Para ello, entre otros objetivos, se necesita:

  • obtener un Superávit Fiscal Primario tal que los excedentes obtenidos, permitan cumplir con los pagos correspondientes a los intereses que se devengan del capital adeudado,
  • un robusto Superávit en la Balanza Comercial que facilite las divisas que se utilizarán para saldar los “compromisos periódicos” asumidos y, equilibre el saldo final de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos y,
  • distribuir las Rentas Extraordinarias (de la Pampa Húmeda y Petroleras) en el conjunto empresarial, procurando: aumentar su rentabilidad, facilitar su hegemonía en el mercado interno y ampliar su participación en el externo.

Por lo tanto, la búsqueda de los equilibrios macroeconómicos es compatible con la necesidad de resolver adecuadamente la cuestión de la deuda y la inversión.

De este modo estarán sentadas las bases para la salida de la Supercrisis y la posterior consolidación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.   

Publicado en BAE Negocios el 21-03-2021

La política energética y el segundo mejor negocio

La mirada sobre el sector energético, como uno de los dos principales vectores de competitividad (2), es relevante debido a su doble cualidad de

  •  proveedor de un insumo indispensable para el conjunto del aparato productivo
  •  dador de rentas extraordinarias (3) al primer eslabón de la cadena de valor.

De allí la necesidad de una política pública, diseñada y ejecutada para favorecer su desarrollo y consolidación.

La correcta instrumentación posibilitará una disminución de los precios y tarifas de comercialización (como consecuencia de una sustantiva merma de sus costos) facilitando a las empresas locales que

  •  busquen su hegemonía en el mercado interno
  •  penetren en los externos.

Para ello es necesario planificar el mejor aprovechamiento de las reservas, tanto disponibles como potenciales, asegurando con certeza el abastecimiento familiar y empresarial (4).

Como planteáramos oportunamente en “Administración del comercio y el óptimo económico” (BAE Negocios, 31-01-21), el precio final del barril de petróleo y sus derivados (5) debe estar en función del costo de exploración y explotación, más un margen justo y razonable, para los distintos actores que participan en su producción, transformación y comercialización.

Es en este marco, un abordaje integral de la empresa más relevante del sector se convierte en un imperativo.

El caso YPF

A principios del siglo pasado, haciendo perforaciones en búsqueda de agua, se descubrió petróleo en Comodoro Rivadavia, Chubut.

Luego de unos primeros años de confusión y carencia de marcos regulatorios, en 1922 se decretó la creación de la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales ( YPF), dependiente del Ministerio de Agricultura.

Su primer responsable fue el general ingeniero Enrique Mosconi, quien conformó una empresa integrada verticalmente. Adquirió barcos petroleros, desarrolló una destilería e incorporó surtidores propios, a la vez que se edificaron barrios (viviendas, escuelas, etc.) para los trabajadores, transformándola en la institución petrolera más importante del sur americano.

Posteriormente, hacia fines del 40, se construyó el gasoducto (1.605 km) Comodoro Rivadavia-Buenos Aires.

En 1962 se alcanzó el autoabastecimiento energético, a través de los contratos petroleros signados con compañías extranjeras que luego fueron anulados (6) por haber sido concesionadas sin licitación y con privilegios fiscales.

Desde mediados de la década del 70, y dado los sucesivos balances deficitarios, se instaló la idea de la transformación de la personería jurídica de la ya empresa estatal, que se cristalizó hacia finales de los 80 bajo el paradigma de la privatización del patrimonio público.

Su modificación derivó en YPF Sociedad Anónima.

Con ello, y bajo un pretendido criterio de “eficiencia de gestión empresarial”, se inició un proceso de desguace de la compañía.

Así lo demuestra el análisis de las principales variables que se observan en el cuadro.

Es destacable, que en la última década el valor de la acción es 90,7% menor, la producción disminuyó 29%, las reservas de petróleo desarrolladas cayeron 43,6%, las ventas (en dólares) declinaron 15,6% y la deuda de largo plazo (en dólares) se incrementó 1.446,1%.

La situación se agravó en la actualidad, ya que en el último ejercicio (2020) se verificó una utilidad neta negativa equivalente al 11,7% de las ventas (USD1.098 millones) que impide, entre otras acciones, tener una liquidez mínima para el giro comercial, cancelar las deudas o desarrollar un plan de negocios consistente.

En este marco, es prioritario iniciar el debate alrededor de la transformación del sector.

Energía, para el desarrollo económico

El Costo Total (CT) del Barril de Petróleo (BP) está determinado por la sumatoria de los gastos (más amortizaciones) incurridos tanto en la exploración como en la explotación del recurso, aproximándose (dado un promedio ponderado de los distintos tipos de reservorios: convencional, no convencional y offshore) en torno de los USD35 (7).

Ahora bien, un modelo posible para disminuir su CT es financiar, a través del Presupuesto, una “unidad ejecutora” dentro de la Secretaría de Energía dependiente del Ministerio de Desarrollo Económico, que tenga como objetivo descubrir, mensurar y calificar como reservas disponibles los nuevos yacimientos de energía fósil.

De esta manera, el precio de venta del BP en el mercado interno disminuirá en un quantum equivalente a los costos de exploración.

Identificadas las cuencas (propiedad de las provincias), la extracción será realizada por aquellas empresas del sector privado que dominen el “estado del arte” (organización, posibilidades financieras y aptitud tecnológica, entre otros), que a resultas de una licitación (8) se adjudiquen el contrato de locación de obras y servicios a partir de haber ofertado proveer el mayor volumen de abastecimiento al menor precio posible.

El nuevo ordenamiento del sector energético, componente esencial de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (Modepys) con orientación a la producción, permitirá derramar su “renta extraordinaria” al conjunto de los actores económicos, a partir de garantizar un precio adecuado con pleno abastecimiento.

Publicado en BAE Negocios el 14-03-2021

La cuestión fiscal: reservas y financimiento del déficit

Oportunamente en “La cuestión Fiscal”  desarrollamos el “sacrificado” papel, y a la vez corrosivo de toda la economía, del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el financiamiento de parte del Déficit Fiscal Total (DFT) de 14,14 puntos porcentuales (pp) del Producto Bruto Interno (PBI) en el 2020.

Vimos también algunas de las complicaciones emergentes de seguir cumpliendo iguales funciones en el 2021, donde proyectamos un escenario deficitario de 12,24 pp del PBI, ya que se incrementan sustantivamente los riesgos sistémicos.

Uno de ellos, destacado en “Sobre la inflación argentina”  señala que: “la expansión de la oferta monetaria contribuye (bajo determinadas circunstancias) al incremento y espiralización de los precios”.

Para visualizar la causalidad fue útil entonces, recurrir a la formulación de la “Teoría Cuantitativa del Dinero”: T x P ≡ M x V

Tal que:

  • T: número de transacciones de bienes y servicios en un período de tiempo
  • P: precio promedio observado
  • M: cantidad de medios de pagos
  • V: velocidad de circulación del dinero

Ahora bien, como el número de transacciones y la velocidad de circulación del dinero suelen ser estables en el corto plazo, el incremento de la emisión que impacta en M se trasladará (al mantenerse la identidad) a P perturbando, a su vez, el balance de la institución rectora de la política monetaria.

Consecuencias de haber financiado el Déficit Fiscal Total ‘20 a partir del BCRA

En el año próximo pasado le correspondió al organismo financiar 9,3 pp del PBI del total (14,14 pp) incurrido.

Las decisiones tomadas en aras de cumplir el objetivo, deterioraron el Balance del BCRA como se refleja en el Cuadro.

Comparativa de la Hoja de alance del BCRA 15 de febrero 2020/21 en U$S M

Se observa una disminución en las Reservas Internacionales Brutas de U$S 5.376 M (12%) en el período analizado.

A su vez, el conjunto del Sector Externo se deterioró en U$S 6.454 M.

Si bien el Sector Gobierno no sufrió una variación considerable, un dato relevante que refleja la delicada situación del ente, es que su principal activo (U$S 75.233 M) proviene de “Títulos Públicos y Adelantos Transitorios al Gobierno Nacional”.

Al analizar los Pasivos del BCRA encontramos que la Base Monetaria se contrajo un 10,7% y las Letras (Leliq y Pases Activos) se incrementaron en un 48% (U$S 10.499M).

Por lo tanto, el Patrimonio Neto (Activo-Pasivo) sufrió una reducción de U$S 14.991 M contabilizando el Sector Gobierno y profundizó su negatividad, si descontamos las deudas del Tesoro Nacional, en U$S -15.343 M.

Este último guarismo refleja la “intensidad del desorden” que aqueja a la Institución Gubernamental; cualquier empresa del Sector Privado ante estas mismas circunstancias, sería irremediablemente declarada en “bancarrota”.

“Una vez como tragedia y otra como comedia”

La premonición de la famosa frase (“La Historia se repite dos veces: la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”, Karl Marx en “El dieciocho brumario de Luis Bonaparte”), en este caso (a pesar que el determinismo histórico no es un buen método para el análisis del hecho económico), solo será evitable si no se repite la conducta.

Volver a recurrir en el año en curso, al mismo método para el financiamiento del DFT, puede remitir al conjunto de la economía a una situación desesperante, ya que las Reservas Netas se encuentran en niveles paupérrimos y la tasa de inflación se ha espiralizado tornando extremadamente dificultoso el cálculo empresarial.

Si bien nunca es tarde para “tomar el toro por las astas”, la ventana de tiempo para realizarlo se ha estrechado considerablemente.

Solo la restauración, de los equilibrios macroeconómicos (fiscal y externo), sentará las bases de salida de la presente Supercrisis y se habilitará la construcción de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y  Lic. Walter Romero Publicado en BAE Negocios el 07-03-2021

Inflación argentina: qué hacer para ubicarla en los estándares internacionales

La inflación, entendida como el aumento sostenido y generalizado de precios, es una de las principales perturbaciones de la economía argentina.

Así lo demuestra, el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero ’21 que alcanzó el 4% de variación, y que proyectado anualmente equivale al 60%.  El Índice de Precios al Consumidor (IPC) calculado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) mide la variación de precios mensuales (con relevamiento presencial, telefónico u online) de una canasta fija de bienes y servicios desarrollada a partir de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo) 2004/05

Su impacto inmediato, entre otros, es:

  • el deterioro de los Ingresos Populares (IP): sueldos, salarios, jubilaciones, pensiones y asignaciones,
  • la dificultad del análisis de factibilidad de los proyectos de inversión,
  • la distorsión generada en los Estados Contables de las sociedades y,
  • el diferencial de apropiación del excedente generado, según la envergadura de los actores involucrados, al interior de la cadena de productiva.

 En este marco, analizar sus determinantes para definir las políticas que tiendan a ubicarla dentro de los estándares internacionales (del 1% al 3% anual) se convierte en una obligación irrenunciable.

Primero… hay que saber diagnosticar

Como ejemplificáramos en ”Les hablé con el corazón, me contestaron con el bolsillo” (04/03/18, BAE Negocios)si se intercambian solo dos bienes, en una economía de trueque, la escasez de alguno de ellos requerirá una mayor cantidad del otro para adquirirlo, esto implicará una modificación de los valores relativos.

Al incorporar el dinero, como facilitador de las transacciones, puede suceder que “uno” de los bienes aumente su precio al margen de lo acontecido con el “otro”.

Por lo tanto, es hasta obvio, que sin moneda fiduciaria no habría inflación.

De allí, que alguna “escuela” de la disciplina sostenga que: “la inflación es siempre y en todo lugar, un fenómeno monetario” (Friedman, Milton y Schwartz, Anna (1963) “Historia monetaria de los Estados Unidos, 1867-1960”)

Una afirmación correcta, pero sólo en aquel imaginario momento “donde estaremos todos muertos” (Keynes, John Maynard (1923) “Ensayo sobre la reforma monetaria”): el largo plazo.

Ahora bien, en el horizonte cercano “donde estamos todos vivos”, existen diversas explicaciones para el fenómeno inflacionario:

  • por exceso de demanda (ya sea gasto privado, público o externo) que tiende a expandirse más allá de la frontera de producción, “recalentando” el aparato productivo.
  • por incremento de los costos totales por unidad vendida. Explicado tanto por los costos variables incurridos: materia prima, mano de obra y energía plus, tipo de cambio (al impactar sobre las amortizaciones o insumos importados) etc., como por el desplazamiento positivo de la proporción de los costos fijos sobre los bienes producidos cuando disminuye la cantidad total de unidades comercializadas.
  • por expansión de la oferta monetaria expresada, con claridad, en la teoría cuantitativa del dinero. Las transacciones de bienes y servicios (T) a un precio promedio ponderado (P), necesitan de una cantidad de medios de pagos (M) que circula de persona en persona (humana o jurídica) a una determinada velocidad (V).  Así se formula la siguiente ecuación: 
  •                  P x T =   M x V   
  • Como las transacciones y la velocidad de circulación suelen ser estables, en el corto plazo, el incremento de la emisión que impacta en M se trasladará (al mantenerse la identidad) a P.
  •  por estructura productiva, cuando una empresa con participación relevante en un determinado sector alcanza su límite de capacidad y opta por aumentar el precio de venta en vez de ajustar por cantidad (incremento de inversión), la decisión, se trasladará “aguas abajo”, hacia toda la cadena involucrada

La interacción simultánea o secuencial de las causales ut supra mencionadas, dieron por resultado (desde la década del ’60) una Argentina donde la inflación emerge como el indicador de una estructura económica en permanente tensión, y alejada de su tasa de crecimiento potencial.

Después… planificar y ejecutar  

Como señalamos oportunamente en ”Impuesto “inflacionario” y crédito: qué déficit fiscal se espera para 2021” (21/02/21, BAE Negocio) “el plan”, explicitado por el Sector Público, es el imprescindible diálogo que mantiene cotidianamente con el SectorPrivado.

Su falta de formulación deja librada al azar, la necesaria confluencia de objetivos que deben darse entre e intra sectores, impidiendo la coordinación decisional entre los agentes económicos y, a su vez, perjudicando la armonía comunitaria.

El abordaje y resolución de la temática inflacionaria “exige el diálogo” (el Plan), y como requisito de origen la concreción por parte del gobierno de los equilibrios macroeconómicos: fiscal y externo.

A partir de allí, el cálculo de los costos totales incurridos para la elaboración de los bienes y servicios ofertados se transforma en un dato clave para la correcta gestión empresarial, generándose por añadidura la base analítica para abordar y resolver los diferenciales negativos de productividad vis a vis el resto del mundo. 

Asimismo, la observancia de una política monetaria consistente permitirá al Sector Privado acceder al financiamiento de capital con una tasa de interés que se encuentre, en orden de magnitud, similar a la internacional y, en conjunción con un adecuado nivel tarifario facilitará el incremento de las transacciones cotidianas.

El “desorden” actual, hace insuficiente cualquier esfuerzo tendiente a alcanzar niveles inflacionarios pertinentes con el objetivo del bienestar general.

Solo el “orden económico” incentivará la búsqueda del consenso indispensable, que permitirá la restauración de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

 * Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres Publicado en BAE Negocios el 28-02-2021

Impuesto “inflacionario” y crédito: qué déficit fiscal se espera para 2021

Oportunamente, en “El Plan, la  sarasa y el aporte solidario” definíamos que un plan es la “estructura de acción” sistémica e integral, generalmente escrito, sobre las formas, medios y fines a través de las cuales se implementará “la política económica”, imprescindible para “dialogar” con el sector privado. Y como una “sarasa” a aquellos “papers” (documentos de trabajo o tesinas), elaborados por ciertos estudiantes argentinos en universidades foráneas, graduados o a punto de hacerlo, para lucirse en la academia, con fútiles implicancias prácticas.

Ahora bien, en tiempos en que el oficialismo ha comenzado a generar encuentros con dirigentes sindicales y empresarios con vistas a la constitución de un “Consejo Económico Social”, resulta clave dilucidar hacia cuál de las categorías antes descriptas se orienta el accionar observado.

Para ello, nos enfocaremos en el comportamiento fiscal incurrido, en el ejercicio 2020 por parte del Ejecutivo, y proyectaremos lo que acontecerá para el corriente año.

Sobre el 2020

Señalamos en su momento en “Sobre Modelos, Planes, Programas y Proyectos …” que reducir significativamente el Déficit Fiscal Total (DFT) del Sector Público Argentino (SPA), hasta hallar el equilibrio entre ingresos y egresos totales es condición necesaria para brindarle consistencia a la Política Económica.

En el Cuadro se observan sus componentes y su participación en puntos porcentuales (pp) sobre el Producto Bruto Interno (PBI).

Déficit 2020: cómo se financió

Es dable resaltar que mientras el Poder Ejecutivo consiga financiamiento para el exceso de gastos sobre sus ingresos, ya sea voluntario (en forma de crédito) o involuntario (libramientos impagos, facturas conformadas pero no pagadas a su vencimiento)), el déficit se transforma en un indicador de “conflicto potencial”; cuando ya no consigue quien lo fondee se transforma en un “conflicto inmediato”.

Cómo se financió:

  • a través de los bonos adquiridos por el Sector Privado Financiero y No Financiero (los Gobiernos Nacionales, Provinciales y Municipales, bajo ciertas condiciones, tienen la facultad de emitir bonos o instrumentos de deuda y colocarlos en el sector privado, quedando registrado en la Contabilidad de la Deuda Pública y,
  • a partir de la operatoria del BCRA. El Banco Central de la República Argentina ( BCRA) le puede aportar fondos al Tesoro Nacional (TN) a la vez que financia su propio déficit (el “cuasifiscal”), cuyas magnitudes y fuentes de fondos constan en su balance.

El uso de esos instrumentos en la primera alternativa, implicaron un “plus” de deuda para el año próximo pasado de aproximadamente unos 4,8 pp del PBI.  Los instrumentos de deuda adquiridos por el Sector Privado durante el año 2020, 4,8 pp de PBI, corresponden a 3,5 pp del Sector Público y 1,3 pp de Provincias y Municipios..

A su vez en la segunda opción, el cierre del balance del BCRA indica que transfirió ingresos monetarios por 9,3 pp del PBI a terceros.

Ambos conceptos sumados constituyen el porcentaje que consta en la última fila del cuadro expuesto.

Sobre el 2021: proyección y consecuencias Sistémicas del DFT

Si bien la Ley del Presupuesto 2021 indicaría la previsión de que el DFT del SPA rondará los 9,94 pp, nuestra prognosis por el contrario, alcanza en los términos que se describen en el Cuadro II, los 12,24 pp del PBI.

Naturalmente, la manera de financiar este Déficit es idéntica a la ut supra señalada. Pero al hacerlo, se proyectan al resto de la economía sus “externalidades negativas”:

como “impuesto inflacionario”: ya que la emisión necesaria para honrar los gastos incurridos la debe absorber el mercado incrementando, las familias y las empresas, sus saldos monetarios nominales y ello solo es posible sí, al mantener constante el nivel de transacciones, el aumento de los precios licua la ampliación de los medios de pago utilizados para financiar el déficit del Sector Público (SP).  La posibilidad de que la ampliación de los medios de pagos permita un incremento de la actividad sin afectar el nivel general de precios en una economía bimonetaria, depende centralmente de que la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos se encuentre equilibrada, o que en su defecto sea compensado su déficit por la Cuenta Financiera, o por una variación negativa de las reservas.

como disminución de crédito al Sector Privad: dado que el stock de préstamos del Sector Financiero al conjunto de la economía es finito, la expansión hacia uno de los demandantes (Sector Público) implica necesariamente la disminución del otro (Sector Privado).La adecuación del Sistema Financiero a esta nueva realidad crediticia, se observa en el mercado a partir de las exigencias al Sector Privado para que cancele sus cuentas deudoras. La adecuación del Sistema Financiero a esta nueva realidad crediticia, se observa en el mercado a partir de las exigencias al Sector Privado para que cancele sus cuentas deudoras. Para conseguir este “crouding out” (desplazamiento) el BCRA elevará la tasa de interés de referencia o bien, el Tesoro Nacional (TN) subirá el rendimiento de sus títulos.

En este marco, someter al Sector Privado a estas vicisitudes innecesarias, demuestra “impericia en la gestión”.

Entonces, es altamente recomendable que el Poder Ejecutivo, para evitar males mayores, se allane a la buena técnica de la disciplina e imitando lo que a todas luces fue exitoso a inicios del presente siglo, procure el necesario Superávit Fiscal Primario.

Logrará así, el equilibrio de las cuentas públicas y generará las bases de sustentación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

*Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero Publicado en BAE Negocios el 21-02-2021

Impuesto y déficit: el Plan, la “sarasa” y el “aporte solidario”

Qué es un Plan Económico?

Es una “estructura de acción” sistémica e integral, generalmente escrita, sobre las formas, medios y fines, a través de las cuales se implementará “la política económica” seleccionada por el oficialismo gobernante. “El plan”, explicitado por el Sector Público, es imprescindible para “dialogar” con el Privado.

Allí, es donde se manifiesta con precisión “hacia donde se desea ir”. Incluye el diagnóstico de situación, la prognosis (que alumbra los lineamientos de acción tácticos y estratégicos), y los objetivos que se intentan alcanzar.

¿Qué es la sarasa?

Son aquellos “papers” (documentos de trabajo o tesinas), elaborados por ciertos estudiantes argentinos en universidades foráneas, graduados o a punto de hacerlo, para lucirse en la academia, con fútiles implicancias prácticas.

¿Qué es el “aporte solidario”?

Es un eufemismo utilizado para nombrar a un verdadero impuesto sobre los activos de las personas humanas y sucesiones indivisas, sin considerar los pasivos, ni diferenciar en bienes productivos o improductivos. Es un gravamen que genera una múltiple imposición junto al ya añoso Impuesto sobre los Bienes Personales.

¿En qué contexto se sanciona el nuevo tributo? El Gobierno Nacional acciona sin rumbo, no ha delineado “un plan económico” cuya condición necesaria es lograr los equilibrios (fiscal y externo) fundamentales.

Tal como expresáramos en “Hora de Balance  la situación se caracteriza, entre otras consideraciones, por:

  • el Déficit Fiscal Total (DFT)i que correctamente medido, alcanzó en “orden de magnitud” el 14,10% del Producto Bruto Interno (PBI) para el año 2020,
  • un “rojo” devengado del Sector Externo que, en conjunción con el incremento de los saldos monetarios en divisas de las personas físicas y jurídicas, han minimizado las reservas de libre disponibilidad del Banco Central de la República Argentina (BCRA), impidiendo a su Directorio cumplir con el sano criterio prudencial de mantener al menos en sus arcas, el monto de dos meses de importaciones y,
  • la impactante disminución del crédito financiero y comercial de los proveedores internos y externos.

Muy a pesar de ello el Poder Ejecutivo no entiende, que la coyuntura no admite mayores imposiciones.

Desentrañando el supuesto… ¿aporte?

“Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, cuando cayó en manos de asaltantes que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. (…) Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verlo tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.”. La parábola del buen samaritano es la cabal expresión de la solidaridad.

Por el contrario, al ser coactivo a partir del poder de “imperio”, técnicamente es un impuesto, ya qué:

  • se definieron los sujetos que lo soportan: personas humanas y sucesiones indivisas residentes y no residentes,
  • se determinó al patrimonio como el hecho económico que le da sustento al nacimiento de la obligación,
  • se especificó un espacio territorial: la República Argentina y,
  • se circunscribió a un momento instantáneo en el tiempo.

Tal como afirmáramos en “Con el Aporte Solidario… muchas dudas: “existe un amplio consenso en la disciplina económica, respecto de la necesidad de tributar sobre el flujo de los ingresos generados a partir de la utilización del capital como factor de producción”.

Pero de la misma manera, y dado el “estado del arte”, se comprende que gravar el stock acumulado de capital es inapropiado, ya que, podría acontecer que ante su falta de explotación se necesitare el desapoderamiento de parte de él, para que con su realización (venta) se logre honrar el compromiso fiscal.  Por ej., si un sujeto tuviere bienes registrables o sumas de dinero invertidas en activos de largo horizonte (inclusive con pérdidas), y quisiere honrar el compromiso fiscal, se vería en la obligación (en el caso extremo) de vender un activo, para pagar el impuesto.”

El interrogante subyacente a la ley es, si éste será por única vez o bien, será prorrogada en un futuro, considerando las aplicaciones específicas que prevé.

Estas asignacionesi implican una variable flujo, es decir que las mismas no cumplen su objetivo con los fondos obtenidos por única vez, sino que necesitarían de una “caja” constante (un lustro cómo mínimo) para perfeccionar los proyectos allí plasmados.

¿Cómo se logra superponer una variable stock (recaudación en un momento determinado y por única vez) para financiar un flujo de varios años? Esto demuestra la profunda inconsistencia político-técnica de este instrumento.

Menos “sarasa” y más plan

Como hemos visto, ha quedado palmariamente demostrado que:

  • un plan, no es “una cuestión semántica” y,
  • las medidas aisladas son estériles, transformándose en un esfuerzo inútil

Por lo tanto, pergeñarlo y darlo a conocer incita al diálogo creativo y orienta la toma de decisiones económicas. La Patria es una construcción colectiva y su éxito como tal depende, de que la dirigencia religiosa, política, empresarial, sindical y social, asuman el objetivo como propio.

  • Los proyectos productivos, que de manera articulada tipifican los programas de acción cohesionados a través del plan ordenador, imbricarán y alumbrarán bajo el consenso del conjunto, el Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción, que todos anhelamos y que Su Santidad, el Papa Francisco, nos invita con su prédica permanente.
  • El Déficit Fiscal Total contiene no solo el exceso de gastos sobre los ingresos del tesoro nacional, sino también el de las jurisdicciones subnacionales y el cuasi fiscal generado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA)

Cómo se va a distribuir la recaudación del impuesto a las grandes fortunas

  1.  Un veinte por ciento (20%) a la compra y/o elaboración de equipamiento médico, elementos de protección, medicamentos, vacunas y todo otro insumo crítico para la prevención y asistencia sanitaria.
  2.  Un veinte por ciento (20%) a subsidios a las micro, pequeñas y medianas empresas en los términos del artículo 2° de la ley 24.467 y sus modificatorias y normas complementarias, con el principal objetivo de sostener el empleo y las remuneraciones de sus trabajadores.
  3.  Un veinte por ciento (20%) destinado al programa integral de becas Progresar, gestionado en el ámbito del Ministerio de Educación, que permitirá reforzar este programa que acompaña a las y los estudiantes con un incentivo económico y un importante estímulo personal en todos los niveles de formación durante su trayectoria educativa y/o académica.
  4. Un quince por ciento (15%) para el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), creado por el decreto 819/19 en el marco de la ley 27.453, enfocado en la mejora de la salud y de las condiciones habitacionales de los habitantes de los barrios populares.
  5.  Un veinticinco por ciento (25%) a programas y proyectos que apruebe la Secretaría de Energía de la Nación, de exploración, desarrollo y producción de gas natural, actividad que resulta de interés público nacional, a través de Integración Energética Argentina S.A., la cual viabilizará dichos proyectos proponiendo y acordando con YPF S.A., en forma exclusiva, las distintas modalidades de ejecución de los proyectos. Queda establecido que Integración Energética Argentina S.A. deberá reinvertir las utilidades provenientes de los mencionados proyectos, en nuevos proyectos de gas natural durante un plazo no inferior a diez (10) años a contar desde el inicio de vigencia del presente régimen.

*Lic. Guillermo Moreno, Dr. Gastón Bres y Lic. Leandro Cárcamo Manna Publicado en BAE Negocios el 14-02-2021

Campo, exportaciones y balanza: con déficit comercial en diciembre, ¿cómo seguimos?

Oportunamente, en “Una Sana Administración del Comercio Exterior”  manifestamos que en septiembre, octubre y noviembre, el superávit de la Balanza Comercial (BC) se había reducido notablemente. La Balanza Comercial (BC) es el único componente de la Cuenta Corriente (CC) de la Balanza de Pagos (BP) con posibilidades de ser positivo, los restantes son estructuralmente negativos. https://anchor.fm/baenegocios-economia/embed/episodes/Un-plan-econmico-por-Guillermo-Moreno-eq5nps

Nos referimos a la: Balanza de Servicios (BS) saldos entre ingresos y egresos monetarios generados por seguros, fletes, turismo, aplicaciones informáticas y otros; Balanza de Transferencias Unilaterales (BTU) remesas, donaciones o ayudas monetarias a no residentes y Balanza de Rentas (BR) que recoge todos los ingresos y egresos generados por los factores productivos nacionales en el exterior, o de sus titulares no residentes en nuestro país. 

A su vez, avizorábamos la reversión del signo para el mes de diciembre . Los datos publicados recientemente en el informe Intercambio Comercial Argentino (Vol.5, n ° 1-INDEC) lo refleja, el déficit alcanzó los USD 364 M. Por lo tanto, es evidente que la “restricción externa” emergió con toda su voluptuosidad ni bien algunos sectores productivos recuperaron niveles mínimos de actividad.

“Restricción Externa” es un concepto de la disciplina económica que se refiere a la imposibilidad de lograr un desarrollo consistente por l una dificultad para obtener divisas, o también entendida como el límite al crecimiento del PBI, por la insuficiencia en la generación de dólares .

Se observa que saldo del último cuatrimestre (USD 1.156 M), de no mediar modificaciones de fondo en el contexto económico, torna de imposible cumplimiento lo acordado en la renegociación de la deuda con los acreedores privados por USD 66 mM en agosto del 2020 y abstracta cualquier propuesta de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por los USD 44/46 mM que se le adeuda. Como la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está valuada en Derechos Especiales de Giro (DEG), su importe dependiente del tipo de cambio vs la canasta de monedas que lo integran.  

¿Qué aconteció?


Se observa el crecimiento de las importaciones en Rubros Destacados entre el segundo y tercer cuatrimestre del 2020. El diferencial positivo del 25% (USD2.445 M) en las importaciones, se explica por el incremento en el nivel de actividad del sector manufacturero fundamentalmente.
Ahora bien, las incompatibilidades ut supra mencionadas (saldo de la BC vs compromisos derivados de la renegociación de la deuda, – y dado que las exportaciones decrecen -), son imposibles que perduren en el tiempo. 

Si bien se han incrementado los precios de los Productos Primarios Exportables (y sus derivados), su impacto de mantenerse en el tiempo alcanzaría el orden de los USD 4,2 MM anuales, cifra absolutamente irrelevante ante los desafíos a enfrentar. Podría acontecer con el incremento de los precios de los Productos Primarios Exportables (Maíz y Soja) , que cuando irrumpa la cosecha del Cono Sur Americano, los compradores promedien su precio a la baja tomando en consideración los que hoy están pagando. 

Por lo tanto, la posibilidad que resta, consiste en retomar el quantum de importaciones previo a su incremento. Para que así acontezca, el nivel de actividad de la Industria Manufacturera deberá adecuarse a ese menor flujo, con las consecuencias que ello acarreará en el conjunto de los indicadores sociales: desocupación, pobreza, indigencia, ingresos populares, entre otros. En este marco, el contexto: ¡no tiene solución!

Para encontrarla es necesario modificar “de base” el esquema: ¡Se deben recuperar los superávit gemelos! A continuación “detendremos la mirada” sobre uno de ellos.

Objetivo: un robusto superávit de la BC 

El camino de primero recuperar y luego mantener los saldos positivos en el intercambio comercial con el resto del mundo, requiere de un Tipo de Cambio Competitivo (TCC) y de una “sana” Administración del Comercio Exterior (ACE) ya que son “las dos caras de una misma moneda ”.

Ambos instrumentos permitirán que el sector externo, honrados los intereses devengados que se derivan de la renegociación de la deuda, encontrar su equilibrio. Asimismo, la armónica interacción entre ellos, facilita que el TCC no alcance un nivel tal que espiralice el conflicto distributivo y, a su vez la presencia de este último, impide que la ACE se extralimite y violente la libre iniciativa empresarial.

En efecto, la búsqueda del “TCC de equilibrio”, se resuelve en aquella interfaz que protege la producción local de la foránea, incentiva la exportación de bienes y servicios y promueve la construcción de “comunidad”.

En síntesis: es insoslayable el debate al interior de la sociedad e, inexcusable la acción del gobierno que tienda definir las políticas que generen un sendero hacia el equilibrio del sector externo, antes que la fuerza de los hechos imponga la impetuosa realidad.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero Publicado en BAE Negocios el 09-02-2021

Precios, alimentos y energía: administración del comercio y el óptimo económico

El actual desaprovechamiento de los recursos productivos debido a la incompleta utilización de los factores convierten a la Argentina en una “economía subóptima”, una denominación que preferimos a  a las alternativas “economía en vías de desarrollo”, “periféricas” o “emergentes”.

En este contexto, alcanzar el “óptimo” es una obligación gubernamental que solo será posible mediante políticas públicas diseñadas y ejecutadas para el aprovechamiento del conjunto, tendientes a expandir la base material de la Nación, con un sólido intercambio comercial con el resto del mundo. Consideramos “óptimo económico” a la máxima producción con la mínima utilización de factores, mientras “subóptimo” es el estadío anterior a su realización, todo ello en el marco de un mismo “estado del arte

Para ello, deberán coordinarse las múltiples decisiones empresariales (orientadas por el set de precios relativos) vinculadas a los bienes y servicios ofertados en el mercado.

En este marco, detallamos en: “Una “sana” Administración del Comercio Exterior” (BAE Negocios, 25-01-21) que su implementación es el instrumento adecuado que posibilitará a las empresas nacionalesiv su hegemonía en el mercado interno, y facilitará la penetración en los externos.

Por cierto, hay dos complejos donde se debe aguzar la mirada: el energético y un segmento del alimenticio ya que, poseen la singularidad en su comercialización de: abastecer el mercado, generando rentas extraordinarias para un eslabón de la cadena de valor.

Coordinar la búsqueda del óptimo

Esas explotaciones son fundamentales para expandir la frontera de producción nacional ya que, para el “caso energético”, la extensión territorial argentina y su distancia a los mayores mercados del mundo, hace que las empresas deban incurrir en elevados costos logísticos para comercializar los bienes transables.

Por lo tanto, su valor será uno de los determinantes del crecimiento potencial de la economía argentina, debiendo su precio (igual o inferior al de los mercados de referencia) ser una función del costo de exploración y explotación, más un margen justo y razonable para las empresas del sector, de tal manera que también se favorezca la rentabilidad del resto del aparato productivo facilitando los proyectos de inversión que incrementarán la oferta disponible.

A su vez, los “bienes salarios” (algunos alimentos), de calidad homogénea y con precios determinados internacionalmente (con un costo para el productor local que incluye el alquiler de la tierra) definen el poder adquisitivo de los ingresos populares.

Es por ello que, en “Arrendamientos rurales en la Pampa Húmeda” (BAE Negocios, 20-09-20) señalamos que la renta por el uso y el goce de la tierra debe regularse y complementarse con Derechos de Exportación (DE), que disminuirán el precio local de los alimentos respecto del internacional en un quantum similar a la alícuota aplicada.

Es importante poner de relieve que el productor mantendrá invariable la rentabilidad por unidad vendida, dado que el menor ingreso percibido será compensando por la merma del costo del alquiler de la tierra (a partir de su regulación) y por la disminución del precio del combustible.

Finalmente, para cada unidad de producción se debe resaltar que:  “La dedicación particular en aras de la realización colectiva antepone la solidaridad al propio beneficio ya que, el total de lo recibido al final del camino será superior al máximo esfuerzo posible involucrado en su logro”.

Coordinando decisiones viviremos en comunidad y armonía.

La correcta articulación intra-comunidad deviene del respeto inalienable hacia la propiedad privada, comprendiendo a su vez, la función social de los bienes y servicios que circulan dentro el espacio público.

Por ello, hay consenso en la disciplina económica sobre la eficiencia del sistema capitalista en la producción de bienes y servicios, pero a la luz de la historia y del presente, dicho marco conceptual se ha mostrado ineficaz en su faz distributiva. En “Los últimos podrán ser los primeros” (BAE Negocios, 03-01-2021) pusimos de manifiesto: “la impúdica diferencia de 433.233% entre el ingreso mínimo del primer decil y el máximo del último” que impide satisfacer las necesidades básicas a un importante segmento de la población.

La coordinación de las decisiones intersectoriales permitirá mejorar la distribución del ingreso, avanzar hacia el pleno empleo y transitar hacia el óptimo económico.  Ahora bien, el sendero a recorrer no está libre de escollos.

Todos sabemos que ciertos países y/o grupos económicos buscan asegurarse el abastecimiento de los principales insumos difundidos, generando una tensión permanente sobre las señales de precios.

En un modelo sencillo de dos naciones, la más productiva (con costos primos menores) puede provocar un incremento del precio del bien requerido, perjudicando el abasto normal de la otra.

Esta última, tomadora de precio, para garantizarse el suministro deberá pagar más por la importación o ver afectado (dada su posible escasez) su entramado productivo-social con una menor actividad.

Es evidente que esta situación se podría paliar ofreciendo subsidios, ad hoc, al sector impactado.  Los fondos necesarios para soportar los subsidios se podrán obtener aplicando Derechos de Exportación a la producción que genere rentas extraordinarias.

En síntesis, las economías que tienden al óptimo intentan utilizar en plenitud los factores de producción (tierra, capital, trabajo, y organización empresarial) dentro de un conjunto de precios relativos favorables a su estructura económica, con el fin de mantenerse en la “zona de confort” alcanzada.

La “sana” Administración del Comercio propenderá a corregir estas asimetrías en la economía doméstica, permitiendo con su aplicación la vigencia de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres Publicado en BAE Negocios el 31-01-2021

Una “sana” administración del comercio exterior

Oportunamente en “Un Modelo de Desarrollo Económico-Segunda Parte” destacábamos:  “…la política económica tiene que direccionarse para conseguir como objetivo clave un superávit de Balanza Comercial (BC) que, en orden de magnitud, presente un piso de USD 15.000 millones”.

Necesario, para garantizar la obtención de las divisas suficientes tendientes a saldar los compromisos externos asumidos y, a su vez, compensar el signo negativo del resto de los componentes de la Cuenta Corriente (CC) de la Balanza de Pagos . 

 Integran la Cuenta Corriente (CC) las denominadas: Balanza Comercial (BC) diferencia entre el cobro y el pago de exportaciones e importaciones de bienes; Balanza de Servicios (BS) saldos entre ingresos y egresos monetarios generados por seguros, fletes, turismo, aplicaciones informáticas y otros; Balanza de Transferencias Unilaterales (BTU) remesas, donaciones o ayudas monetarias a no residentes y Balanza de Rentas (BR) que recoge todos los ingresos y egresos generados por los factores productivos nacionales en el exterior, o de sus titulares no residentes en nuestro país

Para obtenerlo se deben utilizar, entre otros, los siguientes instrumentos:  

  • Un Tipo de Cambio Competitivo (TCC), que permita un incremento de la productividad de la economía vis a vis terceros mercados y,
  • Una “sana” Administración del Comercio Exterior (ACE) que facilite a las empresas locales la hegemonía en el mercado interno, la penetración en los externos y la generación del empleo doméstico.

TCC y ACE constituyen el “anverso y el reverso de una misma moneda” y de la cabal comprensión de esta “unidad” dependerá el “impacto virtuoso” de la aplicación de ambos instrumentos. 

En momentos de tanta confusión y utilización errática de herramientas de política económica por parte del actual oficialismo, se vuelve imprescindible un debate transparente, responsable y con honestidad intelectual de los actores económicos involucrados, de cara al porvenir.

En este marco, repasemos en términos de comercio exterior lo acontecido el año que acaba de terminar.         

La Balanza Comercial en el 2020 

La mayor parte del año próximo pasado transcurrió con una originalidad que resaltamos en “La Economía en la Post Pandemia”  ya que: “una ingente porción de las exportaciones realizadas no fue “liquidadas” en el Banco Central de la República Argentina (BCRA)”.

A pesar de ello el saldo comercial, desde el concepto de “devengado” , lucía razonablemente robusto.  

Ahora bien en el último trimestre, el mensurado superávit “en volumen” se redujo notablemente para los meses de septiembre, octubre y noviembre, como se observa en el siguiente gráfico. 

En un primer análisis de los guarismos observados se verifica que, la proyección del último trimestre en un año calendario, invalida (inclusive contemplando el aumento en el precio de los commodities de exportación) cualquier posibilidad de renegociación de la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como así también el cumplimiento de lo acordado con los acreedores privados.

Es evidente que dado el actual contexto macroeconómico, la restricción externa emerge con toda su voluptuosidad ni bien algunos sectores productivos recuperan mínimos niveles de actividad. 

Ante esta palmaria correlación, solo resta: fracasar o intentar cambiar.  

¡¡¡Procuremos genuinamente los dólares!!!

En “Sobre Modelos, Planes, Programas y Proyectos en Economía” ubicamos la “dupla” TCC y “sana” ACE entre los aspectos centrales del modelo a desarrollar.

Con respecto a este último vector, el adjetivo “sana” refiere a decisiones eficaces, transparentes y consensuadas con las Cámaras Empresariales y los respectivos Sindicatos de modo de poder planificar la oferta productiva, cuidar el trabajo ad intra y generar las imprescindibles divisas.      

 Las “Mesas Sectoriales” serían elementos constitutivos de la administración comercial que propugnamos:

  • las del Sector Primario: cereales (trigo y maíz) y la cárnica (bovina, porcina y avícola). En ambas, se determinará el saldo exportable periodo a periodo, a partir de haberse estimado la producción y el consumo interno, con el objetivo de planificar el “negocio exportador”.   El consumo interno de Trigo orilla los 7 M/Tn anuales (incluidas las 500.000 toneladas de semillas para la próxima cosecha), de Maíz 25 M/Tn anuales (contemplando 10 M/Tn de autoconsumo, y 15 M/Tn de alimento familiar y animal) y de Carne, de todo tipo, 120 Kilos per cápita anual. 
  • la del Sector Industrial: que contemplará maximizar la utilización de la capacidad instalada en todas las ramas y procurará una “Inserción Internacional Inteligente” con un dinámico abastecimiento del mercado interno.   

Sí “gobernar es crear trabajo” la “sana” Administración del Comercio Exterior apunta a ello y emerge como un pilar imprescindible en la implementación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) orientado a la producción. 

*  Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero Publicado en BAE Negocios el 24-01-2021