Acuerdo social, político y productivo: sobre modelos, planes, programas y proyectos en Economía

Hace años que, en esta columna, venimos predicando sobre la necesidad de plasmar en Argentina un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), orientado a la producción.

La imperiosa necesidad de construirlo, nos hace retomar el tema desde la óptica de la creación del ámbito de planificación donde se lo diseñe y en el cuál, lo público y lo privado deben construir en mancomunión conocimiento, y poner en marcha la acción que permita hacerlo realidad.

Esto implica además, tener una clara visión de los respectivos niveles operacionales:

  • el Plan de alcance global que hace referencia a decisiones de carácter general, constituyendo el espacio de ordenamiento superior.
  • los Programas como conjunto coordinado de Proyectos orientados a realizar los objetivos del Plan, y suponen una integración armónica de estos y,
  • los Proyectos que tratan de la articulación de un conjunto de actividades que, combinando los recursos, se realizan con el propósito de obtener resultados tangibles.

Todo ello tiene como punto de partida un diagnóstico, que permite realizar la adecuada prognosis para arribar al Fin deseado.

Sobre el Diagnóstico

En “Ay Patria Mia” expresamos:”La Argentina de mayo de 2018 se enfrenta a un escenario en el que convergen los desequilibrios fiscales de 1989 (que terminaron con la gestión de Raúl Alfonsín) con los del sector externo de 2001(que significaron la conclusión del gobierno de Fernando de la Rúa), por lo que ambos fenómenos se potencian mutuamente generando las condiciones de Supercrisis”

Esta condición es la que recibió, cual “presente griego”, el Gobierno que asumió en diciembre de 2019.

En este marco, correctamente, priorizó su accionar hacia los sectores de menores recursos, pero los elementos claves, generadores de la situación heredada (ahora en un entorno pandémico) permanecieron sin ser resueltos, por lo cual el cuadro empeoró de modo extremo.

Así las cosas trascurridos prácticamente 11 meses de gestión, las medidas que se adoptan, se ven continuamente superadas por la magnitud de las inconsistencias macroeconómicas, provocando el raudo ingreso a una creciente dinámica destructiva de la “ecuación patrimonial” de las: familias, empresas y hasta del propio Estado.

El país no debe resignarse a tamaña situación por lo tanto, la Comunidad debe diseñar y el Gobierno aplicar las políticas necesarias para “el ahora”, poniendo en valor el famoso adagio: “un gobierno esclavo para un pueblo libre”.

Sobre la prognosis

La armonía en las decisiones se da a partir de cumplir como mínimo dos requisitos:

  • el que sean de impacto sistémico de carácter global, pues habrá que dar respuesta a todos los problemas que presenta nuestra economía, porque privilegiar solo algunos hará que los otros reciclen la crisis tornando efímeros los resultados, y
  • la simultaneidad, porque dada la magnitud de la problemática a enfrentar, proceder “paso a paso” no asegura su efectividad ya que, al implementarse en tramos sucesivos se perderá el efecto de las adoptadas previamente.

Ello es así dado que se debe:

  • resolver el Déficit Fiscal Total (DFT) (1),
  • equilibrar la Cuenta Corriente (CC) de la Balanza de Pagos (BP) e,
  • incrementar exponencialmente, la Oferta Productiva (OP).

La rápida disminución del DFT derivará de:

  • la normalización de todas las actividades productivas que inducirá un incremento en la recaudación y de la implementación de un Acuerdo Social (AS) en donde se pactará la evolución de los precios (incluidos los de la energía), los salarios, el tipo de cambio, las tasas de interés, las tarifas de los servicios públicos y los impuestos tasas y contribuciones y,
  • de un sistema de Derechos de Exportación complementados con una nueva ley de arrendamiento, en la pampa húmeda, para que se grave solo la renta extraordinaria de la propiedad de la tierra y no la producción.

El equilibrio de la Cuenta Corriente (Sector Externo), se logrará a partir de la búsqueda de un tipo de cambio competitivo complementado con una sana administración del comercio exterior e interior.

A su vez, para incrementar la Oferta Productiva (OP) es imprescindible:

  • que los precios de la matriz energética estén calculados en función de sus costos totales de exploración y explotación(2), en el caso de corresponder y,
  • que se procure que la tasa de interés doméstica este alineada con la internacional, a partir de sanear la hoja de balance del BCRA y de integrar a su directorio representantes de los trabajadores organizados, de los empresarios y de las distintas regiones económicas.

Finalmente se convocará al “Segundo Congreso de la Productividad y el Bienestar Social”(3), que tendrá por objeto el incremento de la productividad sistémica de la economía argentina, coronándose a la postre el esfuerzo realizado con una distribución funcional del ingreso nacional del orden del 60% para los trabajadores.

“O lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”

Oportunamente en “Llegó la Supercrisis evitemos la Hipercrisis” advertimos sobre las consecuencias de arribar a un estadío anómico para el conjunto social.

El imperativo sigue vigente, y por lo tanto corresponde al conjunto de la dirigencia: religiosa, política, empresarial, sindical y social aprehender la gravedad de la hora.

El pueblo argentino, a lo largo de su historia, ha hecho méritos más que suficientes para merecerlo y no hay que olvidar que “en su sentir profundo” está presente aquel apotegma señalado por el Papa Francisco: “la unidad prevalece sobre el conflicto”.

* Lic. Guillermo Moreno junto con el Lic. Pablo Challu y el Lic. Walter Romero publicado en BAE Negocios el 01-11-2020

Política tributaria: con el aporte solidario… muchas dudas

El patrimonio libre de deudas de las personas humanas representa “la materialización” del ingreso corriente luego de haber tributado en favor de la hacienda pública. Esto involucra al ahorro en efectivo, en cuentas, o a la conversión en bienes durables, registrables o no. Con lo cual, gravar esos activos, redunda en una múltiple imposición exacerbando el impuesto a la renta recaído en la etapa de su obtención.

A pesar de ello, en el inicio de la actual gestión gubernamental, -y transitando la Supercrisis heredada de la gestión Cambiemos-, se sancionó la “Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva” modificándose el Impuesto Sobre los Bienes Personales (ISBP), al incrementar hasta en:

  • un 100% las alícuotas referidas a la escala de menor manifestación de riqueza y,
  • un 75% en la superior.

Asimismo, el Congreso Nacional, otorgó facultades al Poder Ejecutivo para duplicar las tasas de aplicación sobre los bienes situados en el exterior, cristalizándose incrementos diferenciales que llegan al 2.25% de la base incidida.Contrariando lo manifestado, se insiste con un nuevo gravamen sobre los mismos patrimonios.

El “impuesto a las grandes fortunas”… ¿de qué se trata?

Existe un amplio consenso, en la disciplina económica, respecto de la necesidad de tributar sobre el flujo de los ingresos generados a partir de la utilización del capital como factor de producción.

Pero de la misma manera, y dado el “estado del arte”, se comprende que gravar el stock acumulado (de capital) es inapropiado, ya que, podría acontecer que ante su falta de explotación se necesitaría el desapoderamiento de parte de él, para que con su realización (venta) se logre honrar el compromiso fiscal.  Por ejemplo, si un sujeto tuviere bienes registrables o sumas de dinero invertidas en activos de largo horizonte de inversión (inclusive con pérdidas), y quisiere honrar el compromiso fiscal, se vería en la obligación (en el caso extremo) de desinvertir o bien vender un activo fijo, para pagar el impuesto.

En este marcoel “Aporte Solidario…” es un tributo no coparticipable, e implica:

  • Una exacción de emergencia, con alícuota progresiva a los grandes patrimonios. El proyecto define como grandes fortunas a la acumulación patrimonial por encima de los $200 M
  • Un impacto sobre las personas humanas y sucesiones indivisas residentes, y no residentes por sus activos en el país y,
  • Una aplicación específica de los fondos a obtener.

De acuerdo con el dictamen de mayoría firmado por los integrantes de la comisión de “Presupuesto y Hacienda” del Congreso de la Nación, las escalas se detallan en el Cuadro.

Escala de imposición para los bienes ubicados en el país

Ahora bien, es dable destacar que la gabela que se intenta legislar posee un mínimo exento. Eesto implica que al sobrepasar en $ 0,10 dicho importe, el contribuyente debería tributar por la totalidad del patrimonio, mientras qué, quién no llegue a ese monto y le falte “diez centavos para el peso”, no tributa.  El mínimo excluido de tributar es de $ 200M. Llegado el caso de superarse ese mínimo, el impuesto recae sobre la totalidad del patrimonio, arribando a una situación de inequidad entre iguales, donde quién ostente un patrimonio de $ 199.999.999,90 no tributa, pero quién llegue a $ 200.000.000 debería ingresar un impuesto de $ 4.000.000.-

¡Notable inequidad entre iguales!

También, el “Aporte Solidario…” recae sobre los activos brutos de los individuos, sin mensurar los posibles pasivos necesarios para adquirirlos, cuestión inquietante y que merecería una revisión.

Mejor…  una correcta técnica tributaria

La múltiple imposición sobre el mismo patrimonio incidido por el ISBP deja el campo expedito para la judicialización de la ley, y el riesgo asociado al naufragio de ésta antes de comenzar su recaudación, ya qué, las personas han ingresado el impuesto recientemente por el mismo hecho imponible.

Ante ésta observación retomamos lo expresado en “Arrendamientos Rurales en la Pampa Húmeda” donde se sugiere gravar con Derechos de Exportación los bienes dedicados a mercados externos, elaborados en aquella zona, con el máximo posible que las rentabilidades implícitas permitan. Acompañados, con una ley de alquileres sobre dichas extensiones de tierra que le otorgue al productor mantenerse indiferente en su tasa de ganancia.

Complementándose ello con una retribución al propietario, equivalente a una colocación líquida (plazo fijo) en mercados internacionales, más una proporción incremental ceñida a los precios del bien obtenido en la comercialización en el mercado.

De esta forma, se distribuyen las Rentas Extraordinarias entre el conjunto social, aumentando la productividad sistémica y generando parte de los fondos públicos necesarios para honrar los compromisos externos. Renta Extraordinaria: son aquellos beneficios redundantes, que se generan en el mercado independientemente del trabajo humano, y se obtienen a partir de ejercer la exclusividad de explotación de algún recurso natural, originadas en la producción de algunos alimentos y en la exploración-explotación de los combustibles fósiles

A su vez, la consistencia legal y técnica de la propuesta expresada, inhibe su derrotero e indefinido final a manos del Poder Judicial, con la firme posibilidad de que se obture el incremento de los ingresos públicos.

Es hora de avanzar a paso firme hacia la implementación, con una correcta técnica impositiva, de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno y Dr. Gastón Bres Publicado en BAE Negocios el 25-10-2020

Trabajo y desarrollo: sobre las Izquierdas y Derechas en la Economía

“Ustedes los que piensan así se ubican de este lado y los que piensan asá del otro” parece haber sido, en la primera asamblea de la Revolución Francesa (1789) y también en los sucesos de la Comuna de Paris (1871) lo que determinó, a partir de un ordenamiento espacial, las ubicaciones “izquierda” y “derecha”.

Pero con el transcurso del tiempo esto dio origen a determinadas categorías que, hasta el presente, pretenden descifrar la “substancia” de las políticas a aplicar en cualquier gestión gubernamental.

Ahora bien, hoy, ser de izquierda o de derecha ¿explica algo?

En “La Social Democracia no es solución” nos aproximamos a una respuesta a dicho interrogante, ya que manifestamos: “existe, una profunda ligazón (al punto de constituir su núcleo instrumental), entre el pensamiento económico “Neoclásico”, “Marginalista”, o “Neoliberal”, supuestamente “de derecha” y aquella, la Socialdemocracia, considerada como “de izquierda”.

Dado este marco y la coyuntura económica nos parece pertinente abundar en desentrañar si son producto de una mera coincidencia o de una profunda identidad.

Socialdemocracia y Neoliberalismo ¿una identidad?

La disciplina económica, como muchas otras, también sufrió una ruptura epistemológica. Hay que considerar que Las “rupturas epistemológicas” son a menudo rupturas sociales, rupturas con las creencias fundamentales de un grupo, y a veces, con las creencias básicas del gremio de los profesionales, con el acervo de certidumbres compartidas. En algunas ocasiones se profundiza el conocimiento y en otras se toma una dirección equivocada.

Ella se produjo a fines del siglo XIX y comienzos del XX cuando la “Teoría Objetiva del Valor”  intenta ser reemplazada (con mucho éxito durante la globalización) por la “Teoría Subjetiva del Valor” (TSV).

Claramente, los “Clásicos”con la Teoría Objetiva del Valor habían dado sustento, desde el pensamiento económico, a las corrientes tanto Liberales y Marxistas, como a aquellas que reconocen que “hay una sola clase de hombres: los que trabajan”.

Mas allá de las evidentes discordias que entre ellas existían, ninguna ponía en duda la centralidad del trabajo humano como factor relevante en la producción de bienes y servicios.

Pero, cuando el concepto “cuestan lo que valen” se impuso en las décadas pasadas en la “intelligentzia” del pensamiento económico y en la implementación de las políticas públicas, el éxito de la TSV fue rotundo, quedando reducida la Teoría Objetiva del Valor a la “alta gerencia” (que continúa realizando los costos) de las empresas relevantes de cada sector, a fin de orientar los planes de negocios y simplificar las discusiones paritarias con la dirigencia sindical.

Para que este resultado finalmente se concretara fue necesario un “avance en forma de pinzas” sobre el marco teórico preexistente, tanto de los neoliberales como de los socialdemócratas.

¿Cómo lo consiguieron?

Un punto común en la historia

El socialismo en sus inicios postulaba como “tea votiva” la igualdad económica, siendo la libre empresa el impedimento para que ello ocurriera. Pero no pudieron, hasta el surgimiento del pensamiento marxista, hacerse de una teoría económica que lograra justificar sus postulados.

Sin embargo, hacia fines del siglo XIX y principios del XX, se produjo un fuerte movimiento para desprenderse de los imperativos que le habían dado sustento. El ataque de que fue objeto dicho pensamiento abarcó buena parte de sus fundamentos ya que:

  • se rechazó la teoría del valor trabajo y, por ende, la plusvalía.
  • se afirmó que era evitable el colapso de la sociedad capitalista y se adoptó el principio del “progreso indefinido” inherente a la misma.
  • se invirtió una de sus causalidades y ahora pasa a ser la superestructura la que determina el devenir económico y,
  • finalmente se sostuvo que, se humanizaría el capital y prohijando la “libertad de mercados” se alcanzaría el bienestar social.

De allí se explica que cuando llegó la hora del Neoliberalismo (con el fin de la guerra fría y la irrupción de la globalización, y su “decálogo del buen gobierno” redactado desde el “Consenso de Washington”) también estuviera en presencia la Socialdemocracia y, entre ambos, construyeran un mundo que:

  • desregulaba las economías domésticas impidiendo la acumulación de capital en una burguesía nacional y,
  • aceptaba de pleno agrado la producción y distribución del modo capitalista relegando la búsqueda del pleno empleo a un plano secundario.

Un hogar llamado Argentina

La génesis de un hogar está dada por la unidad de lo diverso. Y, a su vez, la conciencia de los límites impuestos fermenta la tolerancia. Nuestra atribulada Patria requiere para la resolución de esta Supercrisis la reconstrucción del “hogar común”.

Este es el momento para que todos aquellos que reivindicamos al trabajo como el ordenador por excelencia de una “comunidad libre con un gobierno esclavo”, provenientes del liberalismo, el marxismo o el nacionalismo de inclusión, mancomunemos los esfuerzos para implementar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challu y Lic. Walter Romero publicado en BAE Negocios el 16-10-2020

Impuestos, paritarias e ingresos: el salario no es ganancia

Las necesidades de financiamiento del estado para sus gastos corrientes, en tanto, no se generen los planes, programas, y proyectos para la inversión del Sector Privado, que permita el desarrollo (crecimiento con inclusión) de la economía, lamentablemente recaen en:

  • un fuerte incremento de la base imponible que impacta en los asalariados y,
  • en altos impuestos sobre el stock de capital o patrimonio de las personas humanas.

Por el contrario, un sistema tributario justo y equitativo debería implicar que:

  • los asalariados aporten una parte de su ingreso para sufragar una fracción de los gastos del sistema previsional y de salud, en tanto que,
  • los no asalariados ya sean propietarios del capitalii o profesionales y autónomosiii (que hayan superado el mínimo de renta no imponible), deberán soportar el resto de los gastos del Sector Público , con los flujos que devienen del factor de producción aportado, como de aquellos que derivan de los ingresos excedentes de sus actividades.

En este marco, y luego de cumplir con los aportes correspondientes, el salario como retribución al factor trabajo, debe ser, suficiente para vivir de manera digna satisfaciendo las Necesidades Básicas (NB)v y también, lo más holgado posible para alcanzar realizaciones materiales que, libre de múltiples imposiciones, coadyuven a un estado de bienestar permanente.

Esto implica una vida digna sin privaciones materiales elementales (vivienda, salud, educación, entre otros) que como resultante otorguen un grado de bienestar desprovisto de urgencias materiales, necesarias para vivir dignamente.

Para conseguir este estándar, el trabajador conforma una organización gremial que contiene en su seno a quienes desarrollan la misma actividad. En dichas instituciones se encuentra, entre otros, el mandato de negociar con las cámaras empresariales, y de manera conjunta definir los convenios colectivos de trabajo, el escalafón jerárquico y la remuneración correspondientev.

Te ganaras el pan… y algo más

Hay consenso en la disciplina económica que el Impuesto al Valor Agregado ( IVA) y a los Ingresos Brutos (IB) presentan un comportamiento regresivo respecto del salario, en tanto que los primeros decilesviii de ingresos están impactados por la misma tasa que los últimos de mayor renta disponible.

Esto determina que los salarios de mayor valor nominal aportan menos que proporcionalmente al financiamiento del sector público que aquellos sectores de menores ingresos, respecto del total de la renta del trabajo.  Hoy en día, un trabajador o trabajadora, que tiene un ingreso neto de $ 80.000 y las posibilidades, -puesto que la técnica de liquidación del impuesto a las ganancias tiene ciertas restricciones objetivas- de hacer la deducción de su cónyuge, y dos hijos (en el caso de una familia tipo), ya comenzaría a tributar impuesto a las ganancias a la alícuota del 5% de la escala.

Lo manifestado implica, que gravar con impuestos a las ganancias el salario define una doble imposición sobre los trabajadores disminuyendo notablemente sus posibilidades de ahorro, ya qué, degrada el ingreso disponible y en algunos casos imposibilita la accesibilidad a bienes y servicios superiores a las NB.

El sostenimiento de la comunidad es una responsabilidad del conjunto, pero en función de una justicia contributiva donde el que “más tiene… más aporta”, siempre comprendiendo que el gobierno que la administra tiene que cumplir con el precepto de “ser esclavo de un pueblo libre” y por lo tanto extremadamente cuidadoso de la hacienda pública.

Al César lo que es del César a Dios…

Los conflictos, que se iniciaron a mediados del año 2012, entre el Movimiento Obrero Organizado y el Poder Ejecutivo, que recrudecieron en los años sucesivos hasta finalizado el 2015, tenían como base de justificación que el impuesto a las ganancias:

  • recaía en los salarios de los escalafones altos, medios, y bajos del Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) y que,
  • tiraba por la borda los frutos de las negociaciones paritarias, logrando incrementos salariales netosx inferiores a los pactados.
  • La renta del trabajo personal, identificada en nuestra legislación, como la cuarta categoría, debe adquirir vigor gradual desde un umbral de bienestar el cual podemos identificar en:
  • el escalafón más alto de todos los CCT que entran en la órbita paritaria a nivel nacional, constituyéndose en una suerte de “paraguas protector” sobre todos los trabajadores, incluidos aquellos que se encuentran fuera del convenio, pero con salarios inferiores a ese tope,
  • la posibilidad de deducciones sobre bases realesxi, respecto del ingreso neto, para evitar gravar los gastos esenciales del trabajador y de esta forma propender de manera efectiva a la captación de las grandes rentas que están por encima de un nivel adecuado de bienestar.

En síntesis, como nos ilumina la encíclica “Rerum Novarum”, “…la razón misma del trabajo y el fin primordial que busca el obrero es procurarse algo para sí y poseer con propio derecho una cosa como suya…” de esta forma, el trabajador, “…adquiere un verdadero y perfecto derecho no sólo a exigir el salario, sino también para emplearlo a su gusto. Luego si ahorra algo e invierte el fruto de sus ahorros en una finca, esta finca no es otra cosa que el mismo salario revestido de otra apariencia, y de ahí que la finca adquirida por el obrero de esta forma debe ser tan de su dominio como el salario ganado con su trabajo”.

Por lo tanto, queda palmariamente demostrado que ¡el salario no es ganancia!

La justa retribución al trabajo, libre de mayores impuestos, sólo será posible en tanto medie una ampliación de la base material de la Patria, precedida de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno y Dr. Gastón Bres, publicado el 11-10-2020 en BAE Negocios (https://www.baenegocios.com/podcast/Impuestos-paritarias-e-ingresos-el-salario-no-es-ganancia-en-Un-plan-economico-el-podcast-de-Guillermo-Moreno-20201011-0029.html)

Dólar, reservas, BCRA y PBI: ay, Patria mía

El titulo viene al caso pues, hace más de dos años en “Ay Patria Mia” caracterizábamos así la situación por entonces imperante: “La Argentina de mayo de 2018 se enfrenta a un escenario en el que convergen los desequilibrios fiscales de 1989, que terminaron con la gestión de Raúl Alfonsín, con los del sector externo de 2001(que significaron la conclusión del gobierno de Fernando de la Rúa), por lo que ambos fenómenos se potencian mutuamente generando las condiciones de supercrisis”

Pocos días después, en “La Supercrisis se ha materializado”, verificábamos y agregábamos al diagnóstico que el desequilibrio del sector externo generaba, a partir de la caída de la demanda de la moneda doméstica, los incentivos para la agresiva dolarización de las carteras de inversión.

De como se había llegado a ese punto dimos cuenta en “Llegó la Supercrisis evitemos la Hipercrisis”  donde señalábamos:

  • Que, al inicio del gobierno de Cambiemos, “la duplicación del precio de la canasta alimenticia (mediante la devaluación del 60% de la moneda y la eliminación o disminución de las retenciones a ciertas exportaciones), licuó el poder adquisitivo de los ingresos populares, disminuyendo la demanda en el mercado interno y desplomando la economía”.
  • “…ello pretendió ser subsanado a través del aumento del gasto público, por lo que, recaudando menos y gastando más, comenzó el sendero de duplicación del déficit fiscal, recurriendo al crédito externo para su financiamiento” y,
  • “… la utilización de Letras Bancarias (para esterilizar los pesos sobrantes en el mercado, generados a partir de las compras que realiza el BCRA de los dólares obtenidos por el endeudamiento externo del tesoro) por las que se pagan onerosas tasas de interés, espiralizó el déficit cuasifiscal, que sumado al rojo de Nación, Provincias y Municipios determinó un Déficit Fiscal Total (DFT), para el 2017 de 11 puntos porcentuales del PBI”.
  • El pésimo manejo de la economía que caracterizó al “mejor equipo de los últimos 50 años” hizo que la caótica situación se trasladara sin solución de continuidad, a la nueva gestión en diciembre de 2019.

La Supercrisis continúa

Pues bien, aquellas lluvias trajeron estos lodos y el nuevo gobierno se encontró con:

  • agudos desequilibrios macroeconómicos, de los cuales la hoja de balance del Banco Central, con sus escasas reservas, es tan solo una consecuencia,
  • una deuda externa con vencimientos acumulados en el corto plazo que resultaban impagables
  • la economía en recesión
  • inflación espiralizada
  • deterioros patrimoniales en las personas jurídicas y humanas e
  • índices inadmisibles de pobreza e indigencia.

Con este marco la gestión entrante decide la promulgación, en diciembre de 2019, de la “Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el Marco de la Emergencia Pública” en un intento de remediar el contexto encontrado.

Pero ya al poco de andar, en febrero de 2020, la insuficiencia de los instrumentos diseñados comenzaba a manifestarse. Y “sobre llovido mojado” irrumpió la pandemia del Covid 19 en estas tierras.

Ante las decisiones tomadas por el actual oficialismo plasmadas con el “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio”, en “Respirar y también comer”, señalamos:

  • “…que, así como hay poblaciones expuestas a mayor riesgo en términos epidemiológicos, también existen las que padecen vulnerabilidades extremas ante cualquier trastorno de la vida económica” y,
  • “… que la protección simultánea de todos los segmentos poblacionales amenazados requiere de procesos decisionales multidisciplinarios, pero, esencialmente, del adecuado balance en la intersección entre las ciencias de la salud y las económicas”.

Intentando, con estas recomendaciones, que no se perseverara en una falsa dicotomía entre salud y economía. Pero ello no fue así y las consecuencias están a la vista:

  • récord de caída en la producción,
  • pobreza e indigencia en acelerado crecimiento sobre las heredadas y,
  • una tasa de desocupación que, correctamente calculada, manteniendo razonablemente constante la Población Económicamente Activa (PEA), estaría en el orden del 30%.
  • Y para “completar el paisaje” un proyecto de ley de presupuesto 2021 absolutamente inconsistente con la coyuntura económica social, panorama que no es modificado por las medidas, reconocidas como coyunturales, anunciadas el pasado 1 de octubre.

Esto se visualiza palmariamente en el gráfico que compara los Déficits Fiscales Totales (DFT) del Sector Público Argentino (SPA) para el periodo 2015-2021.

Estimación del déficit fiscal total del sector público argentino en % del PBI 

En él destacamos la permanencia de un déficit fiscal total del sector público argentino del orden de los 10,1 puntos porcentuales del PBI que impondrá serias restricciones pues, la actual economía devastada imposibilita su financiamiento, transformando en imprevisible el devenir. Asimismo la reducción de 10,19 puntos porcentuales a 6,13 p.p. del déficit primario Consolidado (DPC) se explica, en buena parte, por una reducción de 3,8 p.p. de los asociados a la atención de la pandemia del Covid 19

Evitemos la Hipercrisis

La responsabilidad primaria y mayor de que esta opción no se materialice le cabe al Poder Ejecutivo y solo lo conseguirá si cambia decididamente el rumbo, enfrenta la supercrisis y busca, con empeño, los equilibrios fiscal y externo.

Pero, al mismo tiempo, es responsabilidad del conjunto dirigencial intensificar los esfuerzos para que la modificación ut supra señalada se materialice, indicando los errores y proponiendo planes superadores.

Ahora bien, también le corresponde a la representación política, económica y social buscar los consensos necesarios para evitar que la Supercrisis derive, por su irresolución, en un proceso anómico o de Hipercrisis.

Aun “la suerte no está echada” pero los tiempos para que la voluntad política se imponga a “la realidad de los hechos” se estrechan, por lo tanto, hoy como ayer volvemos a desear que el suspiro de “Ay patria mía”, se transforme en un grito de esperanza.

Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Pablo Challu,Lic. Oscar Carreras y Lic. Walter Romero

Arrendamientos rurales en la Pampa Húmeda

Existe un amplio consenso entre los diversos actores económicos, técnicos, y académicos de nuestro país, acerca de que el tipo de cambio competitivo necesario para la producción y comercialización de manufacturas no es el mismo que requieren los bienes agropecuarios, y dentro de éstos últimos, los que provienen, específicamente, de la Pampa Húmeda.

Esta situación ha generado una constante dicotómica (industria vs. campo), que es necesario resolver si deseamos implementar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

En este marco, y ante la necesaria implementación de los Derechos de Exportación (DE), una ley de arrendamientos sobre la pampa húmeda es indispensable, ya que permitirá que el productor mantenga inalterable su rentabilidad, y consiga, una equilibrada distribución de las Rentas Extraordinarias (RE), originadas en las tierras “elegidas por Dios”.

El “Grito de Alcorta” del año 1912, las movilizaciones y medidas de fuerza llevadas adelante por productores arrendatarios, en pos de una rebaja en los cánones de los alquileres, funge como antecedente de una profusa discusión sobre el precio de los arrendamientos en la Pampa Húmeda, determinando la sanción de diversas leyes a partir de 1921, y encontrando la mejor composición de derechos y obligaciones con la Ley 13.246, que luego de las reformas de 1980, dejó de ajustarse al espíritu del legislador originario.

Para remediar dicha situación, sólo una norma de orden público que propenda al bienestar general será la piedra angular sobre la que se edificará un ordenamiento jurídico consistente con las necesidades de la Patria.

Una ley con cuerpo y alma

La nueva ley de arrendamientos rurales se enmarca en los postulados constitucionales que instruyen a “mejorar los métodos de producción, conservación y distribución de alimentos mediante la plena utilización de los conocimientos técnicos y científicos, la divulgación de principios sobre nutrición y el perfeccionamiento o la reforma de los regímenes agrarios de modo que se logren la explotación y la utilización más eficaces de las riquezas naturales”, como indica el artículo 75 de la Constitución Nacional.

En esta línea, la nueva normativa creará las Cámaras Paritarias de Conciliación Obligatoria con jurisdicción territorial delimitada por región, y competencia exclusiva en materia agraria.

Además, contendrá parámetros para determinar la fijación del precio del alquiler de la tierra por lo cual, las Cámaras señaladas, a pedido de cualquiera de las partes interesadas y con relación al caso planteado, entenderán también en la posible variabilidad de los precios del arrendamiento.

Asimismo, se implementará un fuero especial para el avenimiento de las partes, donde se puedan dirimir los posibles conflictos entre las contratantes.

Determinación del precio del arrendamiento

La tierra, en tanto factor fijo de la producción, tiene las características de ser

  • inamovible,
  • no amortizable e,
  • ilíquida (o de más difícil realización).

En el mediano plazo, sus precios de alquiler tienden a incrementarse en la Pampa Húmeda, pari passu se amplía la frontera agrícola hacia terrenos de menor productividad relativa.

Su retribución es una renta pasiva, puesto que quien percibe el arrendamiento cede el uso y el goce, pero sin trabajar, con lo cual dicho pago debería asimilarse a lo percibido por colocaciones líquidas (plazos fijos) en los mercados internacionales.

En este contexto podemos colegir, que un estipendio justo y razonable debería ser el 0,75% del valor de una hectárea (ha), por cosecha. A su vez, se adicionará una Renta Plus (RP), por el movimiento positivo del precio del valor producto en el mercado internacional, respondiendo a la siguiente fórmula:

Alquiler por cosecha/Ha = 0,75% del valor de la tierra x (1+ corrector)

Donde el corrector se obtiene a partir de la evolución de los precios de los productos relevantes.

Los propietarios originales de la tierra pueden tomar dos decisiones sobre este patrimonio:

  • retirarse del negocio vendiéndola a precios de mercado, o
  • mantenerse como rentistas y recibir un bono soberano que recompense “cierto esfuerzo” realizado en aras del bien común.

Este es el espíritu de la ley, y se encuentra comprendida en los principios y valores que señala su Santidad el papa Francisco:

  • producir más, y
  • distribuir mejor sobre conjunto social,

motivado ello en la firme convicción de proteger los derechos esenciales de las personas humanas para su progreso material y espiritual, garantizando a su vez, la implementación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS)con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Oscar Carreras, Dra. María Belén Cionci y Dr. Gastón Bres

Un modelo de desarrollo económico (cuarta parte): cómo aumentar la competitividad

En la primera entrega de la corriente saga “Un Modelo de Desarrollo Económico”, expusimos el contexto mundial en el cual se insertará. Analizamos allí con precisión, las potencialidades que ofrece el Nuevo Orden Internacional (NOI), poniendo en valor los Vectores de Competitividad (VC) con que contamos para el modelo de desarrollo económico argentino. 

En la segunda nos abocamos a explicitar la importancia de conseguir como condición necesaria, para instaurar el modelo,los Equilibrios Macroeconómicos (EM), fiscal y externo, que permitan su permanencia y sustentabilidad. Y en la tercera, abordamos lo concerniente a los VC, entendiendo que estos abarcan a la distribución de las Rentas Extraordinarias (RE) que obtienen a partir de ejercer la exclusividad de explotación de algún recurso natural”generadas a partir dela producción de algunos alimentos en la pampa húmeda y la explotación de gas y petróleo.

En este cuarto artículo nos ocuparemos en desarrollar la metodología que permitirá “incrementar la competitividad” de nuestro aparato productivo como hecho sistémico; entendiendo que la“Piedra Angular” de la propuesta es la convocatoria al “Segundo Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social (CNP)” que logrará con sus conclusiones, sostener en el tiempo al nuevo modelo de desarrollo económico.

El Primer Congreso de la Productividad y su historia

 A partir de la década de los ´50 del siglo pasado, con la recuperación de la economía europea, se comienza a observar en el aparato productivo argentino una acelerada pérdida de competitividad.

La industria británica, francesa, italiana, e incluso alemana, pretende recuperar los mercados perdidos durante la segunda guerra mundial con una agresiva política de precios de exportación a la baja, financiados en el impulso inicial por los éxitos del “Plan Marshall”.

A su vez, condiciones climáticas adversas en nuestro país, habían determinado una considerable disminución de la producción agropecuaria, generando la licuación de los saldos exportables y comprometiendo elequilibrio de la Cuenta Corrientede laBalanza de Pagos.

En este marco y para resolver la restricción externa ut supra mencionada, el gobierno de entonces (presidía Juan D. Perón) decidió convocar al conjunto de los actores económicos a “un esfuerzo sistémico y permanente para la mejora de la competitividad”, a fin de que los bienes y servicios producidos localmente tuvieran estándares de calidad y precios de nivel internacional.  Para conseguir dicho objetivo se convocó, en octubre del ´54, al“Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social (CNP)”.

En el lapso que transcurre hasta su inauguración (marzo del ´55) el gobierno, las entidades empresarias y de trabajadores desplegaron una intensa actividad,tendiente a que los múltiples sectores de la economía, de manera concertada, encontraran las mejores propuestas que permitieran arribar al fin buscado.

Luego de profusas deliberaciones que se desarrollaron en el hemiciclo de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, se concluyó en un documento intitulado “Acuerdo Nacional de la Productividad”.  Su implementación se vio truncada, casi al nacer, por el golpe de estado de septiembre de 1955 y la subsiguiente implementación del “Plan Prebisch”.

Una segunda oportunidad

Como ya hemos señalado en “Un modelo de Desarrollo Económico (Primera Parte)”  la revolución energética norteamericana (2003/10) con la puesta en valor de la producción de energía fósil no convencional (shale gas y oil) generó una importante disminución de los costos primos en la industria a escala global.

Así las cosas, fue que para fin del año 2012 y ante un incipiente escenario de restricción externa, que se evidenciaba en nuestro país, se decidió convocar a empresarios y dirigentes sindicales -15 representantes del quehacer empresarial e igual número de dirigentes sindicales- para proponerles que en conjunto diseñaran los mejores planes, programas y proyectos para cada rama de actividad, que permitieran un salto de competitividad en la economía argentina.

Lo primero a definir en cada ámbito específico debían ser los mercados externos de referencia, que fungirían como tea votiva de los participantes involucrados. En el “sector calzado”, los representantes empresariales y sindicales consensuarían si la argentina se especializaría en productos de lujo, en masivos o una combinación de ambos, tomando como referencia internacional el mercado brasileño e italiano. Deberían concluir si estaríamos en condiciones, y de qué manera, de alcanzar los estándares de calidad y precio de esos complejos productivos.

Posteriormente, se crearían las estructuras de financiamiento ad hoc, como así también las modificaciones de los marcos normativos necesarios para el cumplimiento de las metas.  Naturalmente, bajo estas condiciones la ganancia de productividad obtenida debería ser apropiada totalmente por el factor trabajo, ya que en su defecto, se incrementaría el quantum de la plusvalía relativa atentando contra el equilibrado funcionamiento del entramado productivo.

Las circunstancias políticas de la época no permitieron avanzar en su implementación.

Ahora bien, dado el desenlace de la supercrisis vigente, que está en ciernes, la posibilidad de volver a realizar esta convocatoria se materializa como el ámbito propicio para inaugurar un nuevo ciclo económico, que tenga a la producción y el trabajo como sus vectores ordenadores.

Lo proponemos confiados en la afirmación que realiza Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium en cuanto nos señala que siempre “la unidad prevalece sobre el conflicto”. Solo la mancomunión entre los trabajadores, empresarios y gobiernos (nacionales y distritales) sentará las bases para la construcción del Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) orientado a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno, junto con el Lic. Pablo Challú, el Lic. Walter Romero y el Lic. Alejandro Alvarez (h.)

Un modelo de desarrollo económico (tercera parte)

Como ya señalamos, en la primera entrega de la corriente saga: “Un Modelo de Desarrollo Económico”, expusimos el contexto mundial en el cual se insertará.

Analizamos allí con precisión, las potencialidades que ofrece el Nuevo Orden Internacional (NOI), poniendo en valor los Vectores de Competitividad (VC) que, como nación, contamos para el modelo de desarrollo argentino.

En la segunda entrega nos abocamos a explicitar la importancia de contar, como condición necesaria para instaurar el modelo, con los Equilibrios Macroeconómicos (EM), fiscal y externo, que permitan su permanencia y sustentabilidad.

Con este marco, en los próximos acápites, abordaremos lo concerniente a los VC; entendiendo que estos abarcan a la distribución de las Rentas Extraordinarias (RE) generadas a partir de:

  • la producción de algunos alimentos en la pampa húmeda.
  • la explotación de los insumos fósiles (gas y petróleo).

El Vector Alimentos

En “Quien debe pagar la deuda”, tomando como fuente un informe del INTA y otro de la Bolsa de Comercio de Rosario, expusimos sobre magnitudes aproximadas de los Márgenes Brutos (MB) presentes en los complejos sojeros, maiceros y trigueros que, a su vez, servirían como referencia para la estimación de la dimensión de las RE en la Pampa Húmeda.

Para ello, nos abocamos en aquel momento, a definir el Costo Total (CT) de la producción de una tonelada (1tn) de soja de primera (U$S 120,19 tomando en consideración los cuatro grandes: insumos, labores y servicios, cosecha y generales) para la campaña 2019/20.

Si a su vez, al precio de venta FOB  (U$S 333 x tn) le descontamos U$S 12,9 x tn, de gastos portuarios más comercialización y los CT, nos da un MB de U$S 200 x tn.

Considerando, que al presente se espera una cosecha estimada (incluyendo otros cultivos: arroz, cebada, centeno, girasol, etc.) de alrededor de 130 millones de tn de cereales y oleaginosas y que, la mayor parte de ella, se obtendrá en la región de la Pampa Húmeda, el agregado de los MB alcanzados en la zona oscilará entre U$S 14 y 15 mil millones.

Ahora bien, el propietario por el alquiler de sus hectáreas exige un tercio de lo producido, que en este caso coincide con la mitad del MB.

Estas RE, a las cuales accede, se ubican en torno de los U$S 7/7.5 miles de millones.

Aplicando, adecuadamente, los Derechos de Exportación (DE) y sancionando la Ley de Arrendamientos Rurales se conseguirá:

  • desalinear el precio de los alimentos domésticos de los internacionales, incrementando el poder adquisitivo de los Ingresos Populares (IP).
  • aumentar la recaudación del Tesoro Nacional (TN) tendientes a obtener el equilibrio fiscal.
  • mantener incólume la rentabilidad empresarial del productor haciendo recaer “la carga” en los terratenientes.

En este contexto, para aquellos que decidan retirarse del “negocio del alquiler de las tierras” se generarán los mecanismos crediticios para que los productores puedan acceder, a precios de mercado, a su propiedad.

Complementariamente con ello, se deja abierta la posibilidad de reconocer “el esfuerzo de los propietarios de la tierra”, con la emisión y entrega de un bono soberano por parte de Poder Ejecutivo.

El Vector Energético

Con la misma metodología utilizada ut supra se pueden obtener las RE del Vector Energético.

Para ello es imprescindible calcular los CT asociados a la exploración y explotación (convencional, no convencional y offshore) del Barril Argentino de Petróleo promedio (BAPp), que se extrae en nuestro territorio y en el mar territorial.

Existe consenso en la disciplina que aquel se encuentra en el orden de los U$S 35 el BAPp. Si, por un lado, a este le agregamos los CT incurridos en la transformación, logística y comercialización, y por otro una ganancia justa y razonable para todos los eslabones intervinientes, se arriba a un precio homogéneo para todo el país de U$S 60 cent. litro x gasoil.

Por equivalencias, este precio de referencia determina el costo en el que incurrirán las empresas y las familias por el consumo y uso de todos los componentes de la matriz energética.

De esta manera las RE petroleras se derramarán, en forma armónica, sobre toda la sociedad ya que:

  • redundarán en una mejora ostensible de la rentabilidad empresaria y
  • coadyuvarán, también, a expandir el poder adquisitivo de los IP.

En síntesis, la baja de los costos primos de los bienes y servicios producidos (con el subsecuente impacto positivo en la rentabilidad por unidad vendida) genera los incentivos para la oferta “plus”, capaz de satisfacer el incremento de demanda derivada del crecimiento del poder de compra de los IP, consolidándose de esta manera un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú, Lic. Walter Romero y Lic. Alejandro Alvarez (h.)

Un modelo de desarrollo económico (segunda parte)

En la primera entrega de la corriente saga: “Un Modelo de Desarrollo Económico”, expusimos el contexto mundial en el cual se insertará. Analizamos con precisión las potencialidades que ofrece el nuevo marco de relaciones internacionales, poniendo en valor los vectores nacionalesi para el modelo de desarrollo argentino.

En esta segunda entrega, nos abocaremos a explicitar la importancia de contar con los equilibrios macroeconómicos que permitan su permanencia y sustentabilidad.

Dado este marco, en los próximos acápites abordaremos el equilibrio fiscal necesario para financiar los gastos corrientes (evitando el endeudamiento local e internacional para ese fin), y el externo que posibilitará la generación de las divisas indispensables para el funcionamiento del aparato productivo.

Equilibrio Fiscal

Los registros contables del Tesoro Nacional (TN) adecuados a los estándares internacionales, diferencian entre:

  • los ingresos y egresos vinculados al funcionamiento de la administración pública (lo fiscal primario) y
  • las erogaciones necesarias para atender el pago de los intereses de la deuda iii(lo fiscal financiero).

Naturalmente el primero de los puntos puede tener resultado positivo, neutro o negativo; el segundo, por cierto, en el presente y en los próximos años solo será negativo.

De allí surge la importancia de obtener un Superávit Fiscal Primario (SFP), porque es la única manera de encontrar el Equilibrio Fiscal (EF = SFP – Intereses de la Deuda Publica

Ahora bien, el SFP se genera en pesos, pero una parte de los compromisos de la deuda es en dólares; por lo cual el TN debe hacerse de las divisas en el Mercado Único de Cambios (MUC) o producir el intercambio de monedas en el Banco Central de la República Argentina ( BCRA).

En el mediano plazo el orden de magnitud que debe alcanzar el SFP se ubica en el entorno de los U$S 10/12 mil millones por año. El sistema financiero ampliado domestico podrá fondear con un máximo de 3/4% del PBI el déficit fiscal (en corto plazo) hasta que se alcance la meta del SFP.

Señalamos, oportunamente, en “¿Quién debe pagar la deuda?”  que: “… en la campaña en curso se espera una cosecha estimada de alrededor de 130 millones de toneladas de cereales y oleaginosas, y que, aproximadamente el 80% de ella se obtendrá en la región de la Pampa Húmeda, generándose en la zona mencionada unos Márgenes Brutos (MB)v que oscilarán entre U$S14 y 15 mil millones”.

Es allí donde la aplicación de los Derechos de Exportación (DE), en su doble función tanto recaudatoria como reguladora del precio interno de los alimentos, sumada a una Ley de Alquileres que reduzca los precios del arrendamiento y de este modo mantenga constante la rentabilidad del productor (ex ante de la aplicación de los DE), emerge como una herramienta apta para la obtención de recursos en aproximadamente la mitad del MB.

A su vez, es dable señalar, que la reactivación de la economía permitirá generar el incremento recaudatorio que sumado a los DE determinará el necesario EF.

Equilibrio del Sector Externo

El saldo de la Cuenta Corriente (CC) de la Balanza de Pagos, determinado por el de sus componentes, definirá la sustentabilidad, en el tiempo, del esquema económico.

Integran la CC las denominadas:

  • Balanza Comercial (BC): diferencia entre el cobro y el pago de exportaciones e importaciones de bienes.
  • Balanza de Servicios (BS); saldos entre ingresos y egresos monetarios generados por seguros, fletes, turismo, aplicaciones informáticas y otros.
  • Balanza de Transferencias Unilaterales (BTU): remesas, donaciones o ayudas monetarias a no residentes.
  • Balanza de Rentas (BR): que recoge todos los ingresos y egresos generados por los factores productivos nacionales en el exterior, o de sus titulares no residentes en nuestro país.

Del repaso de las cuatro componentes se desprende la importancia central del superávit de la BC, de tal manera que compense los saldos negativos (prácticamente estructurales) de las otras tres.

Ahora bien, la política económica tiene que direccionarse para conseguir dicho objetivo, que en orden de magnitud presenta un piso de U$S 15 mil millones.

Los instrumentos a utilizar, entre otros, son básicamente:

  • Un Tipo de Cambio Competitivo, que permita la expansión en terceros mercados de la producción local y
  • Una Administración del Comercio Exterior (ACE) que favorezca prioritariamente la generación del empleo doméstico.

En síntesis, la búsqueda y posterior consolidación del equilibrio macroeconómico es la condición indispensable para que, el Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) orientado a la producción, consiga que los frutos del trabajo alcancen a todas las familias que habitan estas tierras.

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú, Lic. Walter Romero y Lic. Alejandro Alvarez (h).

Un modelo de desarrollo económico (primera parte)

Hay notorias diferencias entre un modelo de “Crecimiento” y uno de “Desarrollo”.

El primero solo aspira a la expansión del Producto Bruto Interno (PBI); mientras que un Modelo de Desarrollo debe proponerse:

  • el crecimiento de la economía
  • la justa distribución del ingreso
  • la erradicación de la pobreza y
  • una tasa de desocupación que no supere el 3% de la Población Económicamente Activa (PEA), entre otros aspectos.

Con este marco, en artículos anteriores, nos hemos dedicado a abordar la temática de las ideas fuerza centrales de algunos posibles modelos que, con mayor o menor entidad, se intentan implementar en nuestra patria.

Como ejemplo, podemos señalar lo manifestado en “La Socialdemocracia no es solución” (BAE Negocios, 24/07/2020), donde se precisó que el pretendido abandono del cálculo sistemático de los costos para la determinación de los precios (teoría subjetiva del valor), genera una indeterminación de los márgenes de producción y comercialización en los distintos eslabones intervinientes.

Ante este inconveniente se incentiva la competencia interempresaria, al interior del mercado doméstico, tendiendo a minimizar aquellos “márgenes indeterminados” .

Ahora bien, en nuestro país, por el tamaño de la economía, existen mercados donde la oferta de algunos bienes y servicios es muy concentrada. El remedio, para esta doctrina, es una apertura irrestricta a la competencia extranjera, que se instrumenta a partir de los acuerdos internacionales de comercio.

Finalmente, el colofón de este proceso es la desestructuración del aparato industrial argentino.

También en “El Modelo Brasileño tampoco es solución” (BAE Negocios 10/08/2020) vimos que la pobreza estructural es su piedra angular, siendo la que permite:

  • Maximizar la tasa de ganancia del capital;
  • Ampliar los saldos exportables (a partir del infra consumo de los vastos sectores empobrecidos) y su consecuente acumulación de reservas en el Banco Central de Brasil;
  • Mantener bajos los salarios reales y
  • Disciplinar las organizaciones sindicales impidiendo, a diferencia del caso argentino, la estructuración de un Movimiento Obrero Organizado vigoroso como actor central en la puja por la distribución del ingreso.

A partir de clarificar lo que no es pertinente, se hace perentorio iniciar con este, una serie de artículos, en los cuales queremos exponer los elementos constitutivos que plasmen el desarrollo económico en nuestro país.

El Nuevo Orden Internacional (NOI)

Toda política económica debe necesariamente, tomar como marco de referencia las complejidades que se observan en un mundo en constante mutación, so pena de resultar descontextualizada.

Hacia fines de la década de los 80 del siglo pasado el colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), determinó el fin de la guerra fría y la irrupción de la globalización como nuevo método de interrelación entre las naciones de la urbe.

Este proceso se consolidó con las “recomendaciones para el buen gobierno” derivadas del llamado “Consenso de Washington”, redactadas con una claridad meridiana, tanto por gobiernos neoliberales como socialdemócratas imperantes en la época.

Sus consecuencias, desgarradoras para la humanidad toda, fueron la concentración del ingreso en pocas familiasii y el aumento de la marginación y la pobreza.

Una de las primeras voces relevantes que confrontan con esta visión, ha sido la del Papa Francisco; quien en el 2015 en Santa Cruz de la Sierra Bolivia dice: “El nuevo colonialismo adopta diversas fachadas.tratados denominados «de libres comercio» y la imposición de medidas de «austeridad» que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y de los pobres.”

A partir de allí se sucedieron diversas reacciones donde “lo nacional” se impone a “lo global”.

La elección de Donald Trump en los Estados Unidos de Norte América con su consigna “American First”, es el punto culminante de dicho proceso.

Las opciones nacionalistas ganan terreno derivando al arcón de los recuerdos al antiguo orden global y sus instituciones reguladoras: la Organización Mundial del Comercio (OMC), y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Nuevo Orden Internacional (NOI), funge como el sistema de interrelación entre las naciones, mientras se disputa la “tercera guerra mundial en cuotas”.

Cada batalla de esta confrontación definirá a los ganadores o perdedores en función del crecimiento o decrecimiento de su tasa de desocupación.

Este nuevo escenario abre importantes posibilidades para la toma de decisiones autónomas ya que nos encontramos ante una oportunidad única, para que irrumpa en la Argentina un nuevo ciclo económico de producción y trabajo.

El carácter del Modelo

En nuestro país, la idea de que el gerente de producción debe ser más importante en la estructura organizacional empresaria, que el de finanzas, después de algunos años dubitativos, finalmente se ha impuesto.

Sin embargo, ello no es garantía de que las mieles de este cambio impacten en los diversos sectores poblacionales.

Para que sea efectivamente así, debemos derramar en el conjunto del entramado productivo las Rentas Extraordinarias (RE) de nuestra economía.

Que oportunamente hemos definido como:

“Aquellos beneficios redundantes, que se generan en el mercado, independientemente del trabajo humano, y se obtienen a partir de ejercer la exclusividad de explotación de algún recurso natural”

Específicamente nos referimos al vector energético vinculado al insumo de origen fósil (gas y petróleo) y algunos alimentos de consumo masivo cuya producción se realice sobre tierras arrendadas en la pampa húmeda.

El set de precios relativos que se deriven “de derramar o no las RE” determinará que el nuevo modelo de producción y trabajo sea solo de crecimiento, a la usanza brasileña y por lo tanto de exclusión de prácticamente el 25% de nuestra población, o incluya, como desea entre otros Su Santidad, al conjunto del Pueblo Argentino.

En este último caso, el esfuerzo coronará con un Modelo de Desarrollo Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.