Impuesto a las Ganancias para las Empresas y la perseverancia en los desaciertos

Tal como afirmamos en “El Plan, la Sarasa y el Aporte Solidario”el Gobierno Nacional acciona sin rumbo y no ha delineado “un plan económico” cuya condición necesaria es: lograr los equilibrios (fiscal y externo) fundamentales.

El Poder Ejecutivo parece “no estar apto” para comprender la coyuntura, la cual no admite mayores imposiciones al Sector Privado, y como consecuencia ha girado un proyecto a la Cámara de Diputados de la Nación, con la intención de modificar la Ley de Impuesto a las Ganancias (LIG), recurriendo a una “sorprendente técnica” para las Sociedades de Capital (SC).

Así,  intentará gravar con tasas progresivas, bajo un formato similar al de las personas humanas, a distintos niveles de Ganancias Netas Imponibles – la base definitiva sobre la que se aplicará la tasa del impuesto a las ganancias, una vez restados a los ingresos totales, todos los gastos necesarios para llevar adelante la actividad generadora de rentas gravadas-, tal como se expresa en el Cuadro siguiente

De esta manera, se vería parcialmente derogada la reforma de la LIG realizada en 2017, donde se propiciaba una reducción de la tasa de imposición, desde el 35% al 25%, para las sociedades, que debía cumplirse en el actual periodo fiscal.

La desidia de la actual coalición de gobierno para solucionar la cuestión fiscal heredada de la gestión “Cambiemos”, lleva a que las únicas propuestas que permanentemente se evalúan, se encuentren tanto alrededor de la creación de impuestos como del incremento de la tasa de los ya existentes.

Así no hay salida posible ya qué, cómo sabiamente ilumina el Eclesiastés, todos los ríos van al mar, pero éste nunca se llena…”, como dice el Libro del Eclesiastés del Antiguo Testamento.

Hacer que se hace… y cada vez peor

La posible aplicación de una escala progresiva para las SC es extraña a una correcta técnica tributaria, ya que podría provocar escisiones o construcciones societarias con el fin de erosionar la GNI. Se podrían constituir: sociedades operativas anexas a las principales; o bien provocar desintegraciones verticales, entre otras opciones, para de esta forma actuar como contribuyentes únicos, y así, propender a encuadrar las operaciones dentro de la escala más baja en el marco de lo que la disciplina denomina “economía de opción”.

El aplanamiento de la base imponible implicará, en su gran mayoría, que las sociedades se vean percutidas por la tasa más alta del tributo.

Ahora bien, de intentarse esta metodología, al menos debería articularse sobre una GNI representativa de la situación real de las empresas, como se aprecia en el Cuadro 2, considerando las escalas que el actual oficialismo utiliza para segmentar el aparato productivo. Para segmentar el aparato productivo deberían: mantener un orden coherente entre las categorías establecidas por el Ministerio de la Producción y la AFIP respecto de las escalas que se pretendan instalar ( cuatro como mínimo) y adecuar (Cuadro 2) las GNI a la realidad económica.

Las diferencias de bases imponibles evidenciadas ut supra, vis a vis el proyecto de reforma, no redundará en una mejora frente al Impuesto a las Ganancias (IG), por parte de las SC, sino todo lo contrario. Su incidencia negativa en los ya escuálidos estados de resultados, podría producir un impacto en la acumulación de capital reproductivo inviabilizando la actividad empresarial.

Para estar mejor: hacer lo que hay que hacer

Es inevitable no atribuirle un nexo causal a este intento de modificación, respecto de la realizada un mes atrás para la Cuarta Categoría de ganancias.

El “bache” fiscal que implican los necesarios beneficios otorgados a los trabajadores (alcanzados) en relación de dependencia, pretende ser “rellenado” sólo a través de una mayor imposición a la renta empresaria, obviándose el tratamiento que merecerían las correspondientes al suelo y financieras.La ley del impuesto a las ganancias define cuatro categorías de rentas: la primera se refiere a la del suelo (alquileres urbanos y rurales), la segunda a la de capitales (dividendos, intereses, etc.), la tercera proveniente de los beneficios empresariales, y la cuarta ligada al trabajo personal autónomo y en relación de dependencia.

Tal como hemos señalado en “Gobernar es ¿crear impuestos o trabajo? el poder de imperio de un Estado, en la creación y percepción de tributos es indiscutible, pero no es menos cierto, que nada bueno puede ocurrir si no se modela la economía procurando su crecimiento con inclusión social”.

Así, como afirmáramos en “El tamaño importa” : “el actual desequilibrio fiscal se solucionará con el cobro de Derechos de Exportación, y una nueva Ley de Arrendamientos para la pampa húmeda, que impactará en la renta extraordinaria por la tenencia de la tierra, manteniendo indiferente la rentabilidad del productor y generando un horizonte de certidumbre que incentivará al actual ahorro privado en moneda dura (los “argendólares, decir los que poseen en su patrimonio todas las personas (humanas y/o jurídicas) residentes en el país.a que se vuelque a la inversión productiva”.

En este marco, y antes de que sea demasiado tarde, sólo la armonía entre el capital y el trabajo, dentro de una comunidad que se organiza de manera justa, “dará vida” a un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

 *Lic. Guillermo Moreno,   Dr. Gastón Bres y  Marcos Von Ifflinger

Sobre dos encrucijadas: la monetaria y la externa

Oportunamente en “La cuestión Fiscal”  desarrollamos el “sacrificado” papel que cumple el Banco Central de la República Argentina (BCRA) cuando financia, en parte, el Déficit Fiscal Total (DFT).Algunos piensan que la historia irremediablemente se repite “primero como tragedia y después cómo farsa”, pero en este caso parecería ser que se intenta reincidir, una vez más, en “la tragedia monetaria”.

Ya que, la alianza gobernante continúa insistiendo en el rol del Sector Público (SP) como “motor del hecho económico”, despreocupándose del saldo de las cuentas públicas consolidadas.

Y continuando con “las plagas”: la deficiente Administración del Comercio Exterior (ACE), derivó en un exiguo superávit (proyectado) en la Balanza Comercial (BC), en el bimestre marzo – abril ´21, a pesar de los favorables Términos de Intercambio (TI) existentes.

 Como podremos apreciar los números dicen …

Se fueron a marzo 

Lejos de ser sorpresivo, la sensibilidad en las compras externas de nuestro país, ante impactos en el nivel actividad, no resulta algo novedoso. Tal como mencionamos en “Una “sana” Administración del Comercio Exterior”(BAE Negocios 24/01/21): “es evidente que, dado el actual contexto macroeconómico, ni bien algunos sectores productivos recuperan mínimos niveles de actividad, la restricción externa emerge con toda su voluptuosidad”.

En este marco el Cuadro I analiza el comportamiento de la BC en los meses de marzo de los años de referencia.

Exportaciones, Importaciones y Saldo de la Balanza Comercial Marzo ‘18, ‘19, ‘20 y ‘21 en U$S M

En un primer análisis de los guarismos se verifica que, en marzo del ‘18 (previo a la crisis cambiaria) el nivel de importaciones se ubicaba en U$S 5.979 M, con un saldo de la BC de U$S -562 M.

 Ya para el ’19 y ’20, como resultado del desplome de la actividad económica y consecuentemente de las importaciones, se verifican saldos superavitarios (U$S 1.181 M y U$S 1.229 M).

       Recientemente, el informe del Intercambio Comercial Argentino (Vol. 5, n°71, INDEC), mostró una disparada notable en el nivel de importaciones respecto del año anterior (68,7% en valor y 64,2% en cantidades).

Bajo estas circunstancias, y más allá de los extraordinarios precios alcanzados por los cereales y oleaginosas exportables, el superávit (U$S400M) se redujo considerablemente. “Toda comparación es odiosa”, reza el dicho. Pero si hubiesen prevalecido los precios del mism mes del año anterior, el saldo comercial arrojaría un déficit de 156 millones de dólares.

El BCRA, ni equipo… ni reserva

El nivel de Reservas le permite disponer al Poder Ejecutivo de mayores o menores grados de libertad en las negociaciones externas.  Como observamos en el Cuadro las Disponibles (aquellas que efectivamente se pueden utilizar) se encuentran en el terreno negativo.

                                       Evolución de las Reservas Brutas, Netas y Disponibles del BCRA en U$S mM

 Dic. ’19Dic. ’20Abr. ’21
Reservas Brutas44,839,440,3
Cuenta corriente en U$S*8,910,910,5
Swaps** y BPI***24,125,925,7
Reservas Netas11,82,64,1
Liquidez mínima necesaria****8,68,68,6
Reservas Disponibles3,2-6,0-4,5

 * Cuentas Corrientes en U$S de las entidades financieras en el BCRA son: los encajes correspondientes a los depósitos en dólares de las personas (humanas o jurídicas) en el sistema.

** Swap: intercambio de monedas (relacionadas entre sí por el tipo de cambio) con el Banco de la República Popular de China (PBC)

*** BPI: Préstamo otorgado por el Banco de Pagos Internacionales.

**** Se define “Liquidez Mínima Necesaria” como la cantidad de dólares necesarios para pagar al contado 60 días de importaciones”.

Al 30 de abril ‘21, las Reservas Internacionales Brutas alcanzaron los U$S 40,3 mM, comparándolas con las observadas a fin del ‘19 (U$S 44,8 mM), sufrieron una disminución (10%) de U$S 4,5 mM . Si a su vez les descontamos las Cuentas Corrientes en U$S, el Swap con la República Popular China y los préstamos del Banco de Pagos Internacionales, se obtienen los U$S 4,1 mM de Reservas Netas.

Ahora bien, al restarle la “Liquidez Mínima Necesaria”, las Reservas Disponibles (-U$S 4,5 mM) las observamos con signo negativo.

La única solución: ¡¡¡trabajar!!!

Hace algunos siglos que fue palmariamente demostrado que la Riqueza de las Naciones es el Trabajo y la expresión bíblica “Con el sudor de tu frente comerás tu pan…” (Genesis 3.19), nos esclarece sobre este aspecto central de la vida.

En esta misma dirección en “La… nuestra Estrella Polar”desarrollamos la importancia de “la búsqueda permanente del incremento de la productividad sistémica”, y, que este, debe ser un objetivo común de la dirigencia empresaria, sindical y política.

Y, que “para ello, deberá convocarse al “Segundo Congreso de la Productividad y del Bienestar Social”como lugar de encuentro armónico entre el movimiento obrero organizado y los empresarios”.   

ero también afirmamos que, como prerrequisito, es necesario poner en orden la macroeconomía consiguiendo los equilibrios fiscal y externo, siendo, eso sí una responsabilidad primaria del SP.

Sin embargo, las decisiones del actual oficialismo, decididamente inconsistentes, apabullan a los vectores de la producción y el trabajo introduciendo a los hombres de negocios y a los trabajadores en un sendero desconocido.

Es hora de administrar la cosa pública tendiendo al bien común “con sentido común”.

Para ello, simplemente, tiene que volver a ser “el trabajo” el eje ordenador de las relaciones intracomunitarias, constituyéndose en el punto nodal de la imprescindible implementación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS)orientado a la producción.   

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero

Con la colaboración de Marcos Von Ifflinger.

La productividad… nuestra estrella polar

El desarrollo de una Nación está vinculado a una activa y creciente inserción en el comercio internacional. En este marco, en “Un modelo de desarrollo económico, 4ta parte” (BAE Negocios, 13-09-20) detallamos como, intra Sector Privado, las empresas argentinas disputan los mercados doméstico y global, con sus pares extranjeros.

Para que lo puedan hacer con relativo éxito deben sortear dos tensiones:

  • el diferencial de productividad de los cuatro factoresi intervinientes en la generación de bienes y servicios, vis a vis el resto del mundo y,
  • el nivel de ciertos precios de insumos claves que facilitan o dificultan la hegemonía de las empresas nacionales en el mercado interno y su penetración en los externos.

Ahora bien, cada empresa, rama o sector del aparato productivo debe enfrentar múltiples desafíos…

Líneas de partida distintas

Tal cual se observa en el cuadro, las estructuras de costos de las empresas locales se ven perjudicadas por las desfavorables condiciones iniciales que deben enfrentar.  

De su lectura destacamos entre otros elementos relevantes, que:

  • prácticamente, todos los precios de los insumos seleccionados en el mercado local son más altos, desde pequeñas diferencias como Acero (2,5%), hasta exuberantes (del 19,4%) de la Urea granulada,
  • sorprendentemente en los “bienes salario” (como la Leche) también se observa un diferencial del 6,3%,
  • tanto la Electricidad (19,3%), como el Gas (75,1%) presentan un nivel tarifario comparativamente mayor,
  • el costo de la energía fósil (como el Diesel) es desproporcionadamente más oneroso, llegando al 14,5%.

En este entorno, el empresariado argentino, ve disminuidas sus posibilidades de competir en los mercados. Por lo cual se debe…

Emparejar la cancha

En general, salvo contadas excepciones, los países tienen su “economía en orden”. Por lo tanto, procurar una macroeconomía consistente con superávits gemelos, es el imperativo de la hora.

Una vez alcanzados, la búsqueda permanente del incremento de la productividad sistémica, debe ser un objetivo común de la dirigencia empresaria, sindical y política. 

Para ello, deberá convocarse al “Segundo Congreso de la Productividad y del Bienestar Social”  como lugar de encuentro armónico entre el movimiento obrero organizado y los empresarios.    Hacia la década del ’50, el aparato productivo argentino observa una acelerada pérdida de competitividad respecto de la británica, francesa, italiana, e incluso alemana. Adicionalmente, una disminución de la producción agropecuaria afecta la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos. En este marco, el gobierno de Juan D. Perón convocó, en 1954, al Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social (CNP) que concluyó en el documento “Acuerdo Nacional de la Productividad” cuya implementación fue truncada debido al inmediato golpe de estado en septiembre de 1955 e implementación del “Plan Prebisch”.

Esto, bajo la pertinente advocación de la encíclica Rerum Novarum donde explicita que: “el capital no puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital” (Encíclica Rerum Novarum del Sumo Pontífice León XIII).

Buscando los consensos del caso, en las distintas comisiones tripartitas, se abordará:

  • la búsqueda de los “mercados de referencia” plausibles para “nuestro buen vivir”. (Denominamos mercados de referencia el espacio productivo destacado por presentar un “estado del arte” adecuado).
  • la determinación de las “tecnologías convenientes”  a utilizar, procurando el mejor “estado del arte”. (Definimos como tecnología conveniente a aquellos instrumentos y pro cedimientos que, indistintamente de su complejidad o escala, de producción local o externa, tienen como objetivo proteger los intereses nacionales y mejorar el nivel de calidad de vida en la Comunidad).

y

  • la nueva distribución del ingreso, que impida el aumento (perjudicial para la gobernanza del todo social), de la “plusvalía relativa”, es decir, la cantidad de plusvalía extraída de la fuerza de trabajo por unidad

De esta forma, la Comunidad Argentina incorporará como “un todo”, el esfuerzo que demanda el incremento de productividad, que se verá reflejado si es necesario, en una disminución de los costos primos y en los precios de venta de los bienes y servicios generados; condición indispensable y única que permitirá aumentar la competitividad, tendiendo a resolver la recurrente “restricción externa” que cercena el crecimiento de nuestra economía.

Así, los “grados de libertad” conseguidos permitirán implementar de manera definitiva un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres

Con la colaboración de Marcos Von Ifflinger 

Negociaciones con el FMI y el Club de Paris:“ser o no ser”

Las posibilidades de “vivir con lo nuestro” como planteó el Dr. Aldo Ferrer hace rato que perdieron relevancia al momento de concebir un plan económico consistente, y su consecuente implementación. Por ello oportunamente, en “Una sana administración del comercio exterior”sostuvimos la necesidad de obtener una “inserción internacional inteligente”.

 En este marco, las negociaciones en marcha con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de Paris (CP) resultan claves y deben ser atendidas por el Poder Ejecutivo con el ánimo de arribar a una resolución positiva de las mismas. Pero, como ya expresáramos en“Respirar…. y también comer, Parte II” , a la hora de las decisiones, se le bifurcan los caminos entre:

  • tomar medidas paliativas, ganando simplemente tiempo hasta que la realidad se imponga o,
  • “hacer lo que debe hacer”, insertándonos de una vez y para siempre en un modelo de desarrollo.

En este caso… “primero fue la deuda”

El FMI fue diseñado en julio ‘44 durante la conferencia internacional celebrada en Bretton Woods, Estados Unidos, constituyéndose en una pieza central de la arquitectura económica global, a la salida de la segunda gran guerra.  Tiene la facultad de emitir moneda (Derechos Especiales de Giro-DEG-) de aceptación obligatoria para los 190 países que lo integran.

Su “propósito fundacional”, consistió en: “fomentar la cooperación monetaria internacional; facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio; procurar la estabilidad cambiaria entre sus miembros; coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos y facilitar recursos financieros a los países miembros que experimentan desequilibrios en sus balanzas de pagos”.

Si estos últimos son circunstanciales la asistencia de marras reúne las características de un crédito “stand by”,  que ha sido utilizado una y otra vez por los países miembros, y constituye el instrumento crediticio típico empleado por el FMI para otorgar préstamos a los países de mercados emergentes y avanzados; generalmente abarca un período de 12–24 meses (nunca supera los 36), acorde con la necesidad de atender problemas circunstanciales de balanza de pago a corto plazo”.  

Si, por el contrario, son estructurales su formato es de “acuerdo de facilidades extendidas (AFE)” que, según el FMI, fue creado (según el FMI) para ayudar a los países que experimentan graves problemas de Balanza de Pagos debido a deficiencias estructurales o a un lento crecimiento y una situación de la Balanza Comercial muy debilitada; respaldan programas integrales que contemplan las políticas necesarias para corregir los desequilibrios durante un período prolongado de tiempo.

En su momento, la coalición gobernante en junio de 2018, bajo estos supuestos, solicitó y obtuvo un financiamiento ad hoc. Para ello formuló dos Memorándums, uno de “Políticas Económicas y Financieras” y otro de “Entendimiento Técnico”. El contrato original se firmó por un monto cercano a los U$S 50 mM. A solo cuatro meses de su firma, en octubre, se actualizaron los términos del “mutuo” y se amplió la asistencia en U$S 7 mM.

Con la asunción del nuevo gobierno (restando remitir aproximadamente U$S 12,5 mM) se solicitó al directorio del FMI que se dieran por finalizados (habiendo alcanzado los U$S 44,5 mM) los desembolsos.      

Por otra parte nuestro país debía, hacia fines del 2001, al Club de París (un consorcio de acreedores integrado por 22 naciones  creado en 1956 y cuya “sede” es el Tesoro de la República Francesa), U$S 3.854 M. Recién en el año 2014 (cuando producto de los intereses punitorios, la acreencia orillaba los U$S 9.690 M) se procede a su renegociación. Son miembros del Club de París: Austria, Australia, Alemania, Brasil, Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Noruega, Reino Unido, Rusia, Suecia y Suiza.

La forma de pago acordada en mayo de 2014 establece un periodo de pago de 5 años (2014-19) que podría extenderse hasta dos años más, sin periodo de gracia y sin quita de deuda, con un pago mínimo de U$S 1.100 millones a ser abonado en mayo de 2015.  Argentina a modo de gesto de buena voluntad, pagó al Club de París, en julio de 2014, la suma de US$642 millones.

El gobierno de Cambiemos honró los compromisos hasta el 2018, postergando el pago correspondiente al 2019, haciendo uso de la excepción ut supra señalada.  Restan entonces por cancelar y es motivo de renegociación una suma cercana a los U$S 2.400 M.

¿Quo Vadis?      

Oportunamente afirmamos en “Sobre modelos, planes, programas y proyectos en economía” (BAE Negocios 1/11/2020) que: “lo público y lo privado deben construir en mancomunión conocimiento, y poner en marcha la acción que permita hacerlo realidad”.

El diálogo así entablado, finalizará cristalizando un plan que fungirá como orientador y motivador de las decisiones de inversión.

Ahora bien, es impensable que procrastinar la negociación sea una opción, ya que las incertezas necesariamente atentan contra la planificación del accionar empresario en la “gestión de los negocios”.  Por el contrario, como reza el dicho popular: “un mal arreglo es mejor que un buen juicio”, un acuerdo (evitando el default) posibilitará construir los equilibrios macroeconómicos (fiscal y externo) que habiliten el pago de los intereses de la deuda pública-privada y faciliten la renovación del principal.

De esta manera: el proceso inversor resultante con el consecuente crecimiento de la economía, hará disminuir la proporción de las acreencias, periodo a periodo, en relación al Producto Bruto Interno.

 Finalmente el consenso entre la dirigencia sindical, empresarial, política y religiosa, demostrando como señala Su Santidad el Papa Francisco que “la unidad prevalece sobre el conflicto”, permitirá concretar un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) orientado a la producción, basamento del progreso en comunión del Pueblo Argentino.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero

Agradecemos la colaboración de Marcos Von Ifflinger

Impuesto a las Ganancias: para la 4ta. categoría, un parche de cuarta

“El hombre debe someter la tierra y dominarla, porque como ´imagen de Dios´ es una persona, es decir, un ser subjetivo capaz de obrar de manera programada y racional, de decidir acerca de sí y que tiende a realizar. Como persona, el hombre es sujeto del trabajo “.  Esto escribió el papa Juan Pablo II en la Carta Encíclica Laborem Exercens.

En este marco, la reciente reforma de la Ley del Impuesto a las Ganancias recepta de manera insuficiente las críticas señaladas en “El salario no es ganancia”  referidas a la necesidad de atenuar la carga impositiva de los trabajadores. Allí, señalábamos que la imposición al trabajo personal, “debe adquirir vigor gradual desde un umbral de bienestar, el cuál podemos identificar en:

  • el escalafón más alto de todos los Convenio Colectivo de Trabajo que entran en la órbita paritaria a nivel nacional, constituyéndose en una suerte de “paraguas protector” sobre todos los asalariados, incluidos aquellos que se encuentran fuera de él, pero con ingresos inferiores al tope y,
  • que las deducciones permitidas se realicen sobre “bases reales”, para evitar gravar sus gastos esenciales y de esta forma propender de manera efectiva a la captación de las grandes rentas que están muy por encima de un nivel adecuado de bienestar. 

Por el contrario, la modificación aprobada (Ley 27.617, modificatoria de la Ley de Impuesto a las Ganancias 20.628) consistió en un incremento de la Deducción Especial, que anula el pago del impuesto para aquellos que obtuvieron un salario bruto de hasta $150.000, escondiendo una severa desigualdad entre los siguientes trabajadores:

  • dependientes que superen el límite propuesto, al no contar con un incremento de la Deducción Especial.La Ley 27617, artículo 6, faculta al Poder Ejecutivo con la potestad de: “definir la magnitud de la deducción adicional prevista en este párrafo en orden a promover que la carga tributaria del presente gravamen no neutralice los beneficios derivados de esta medida y de la correspondiente política salarial” cuando los haberes brutos superen el límite y se encuentren entre éste, y los $ 173.000. A la fecha, se desconoce el mecanismo de atenuación.
  • autónomos que, al haber sido excluidos, son absurdamente discriminados.

La notable inequidad entre iguales (producto de una técnica tributaria deficiente) ya constatada en el denominado “Aporte Solidario”, vuelve a hacerse presente en esta modificación del Impuesto a las Ganancias, con un silencio que aturde.

Igualar hacia abajo no es lo correcto

Un plan económico debe contener, en sincronía, un esquema tributario. Por el contrario, su inexistencia obliga a la implementación de simples “medidas paliativas”.

El Cuadro compara los ingresos brutos y netos (mensual y anual respectivamente) de trabajadores en relación de dependencia, entre ellos y con respecto a un autónomo.

Ahora bien, el umbral teórico del “ingreso protegido” respecto del IG, se logra con la interacción concurrente de dos conceptos fundamentales:

  • un mínimo no imponible que garantice el sustento personal y familiar de un asalariado, propendiendo a la mejora del bienestar material y,
  • una escala progresiva que grave con mayores alícuotas a las más altas categorías.

De lo mencionado, nada ha ocurrido. Se utilizó el “atajo” del incremento de la Deducción Especial, condicionándola solamente a un límite de sueldo bruto de $ 150.000 que funge como una barrera de exclusión, determinando asimetrías para los dependientes que lo sobrepasen.

Asimismo, se verifican peores condiciones para los trabajadores autónomos con igual nivel de ingreso, al no haber sido obtenido en la reforma.

Tal como mencionamos en “Respirar …y también comer. Parte II” se debe terminar con las “medias tintas” y “hacer lo que hay que hacer” que, en este caso, implica desistir de “parches sobre una rueda cuadrada”.

Impuestos justos para una “justa” distribución del ingreso

La carga fiscal que recae sobre los individuos debe estar en armonía con los principios básicos de la tributación: la capacidad contributiva y la equidad horizontal. Su inobservancia a través del uso de extrañas metodologías técnicas conlleva una situación manifiestamente injustas, ya que coloca debajo del “manto” a algunos, y desprotege a otros.

Por lo ut supra mencionado, una correcta normativa del Impuesto a las Ganancias  que contemple, entre otros aspectos, una tasa de imposición razonable, una escala progresiva y un mínimo no imponible plausible, permitir que los trabajadores dependientes y autónomos maximicen la utilización de sus recursos.

Por ello el diálogo, como “constructor” del plan económico entre el Sector Público y el Privado, implica la necesaria búsqueda del consenso en la política tributaria, que prohíja: la redistribución del ingreso y el estímulo de la actividad empresarial al interior del entramado productivo .

De esta forma, las familias incrementarán su patrimonio a partir del ahorro, y las empresas evolucionarán en su envergadura, de micro a pequeñas y si lo desean, a medianas, en un entorno próspero que sustente la ampliación de la base material de la Nación, articuladas sistémicamente, en un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno,  Dr. Gastón Bres y Lic. Leandro Cárcamo Manna

Pacto de precios, salarios y tarifas: respirar…. y También Comer (Parte II)

Hace justo un año en “Respirar… y también comer ” expresamos la necesidad de que, la “aparente dicotomía entre salud y economía no se resolviera por la eliminación de una de las partes” y afirmábamos también: “La adaptación de las soluciones generales a las especificidades de cada sociedad, se erige así en una de las claves para la resolución exitosa de esta crisis o, al menos, para la mitigación de los daños que inexorablemente provocará.”

Es que, así como hay poblaciones expuestas a mayor riesgo en términos epidemiológicos, también existen las que padecen vulnerabilidades extremas ante cualquier trastorno de la vida económica. De allí que, la protección simultánea de todos los segmentos poblacionales amenazados requiera de procesos decisionales multidisciplinarios, pero actuar, del adecuado balance en la intersección entre las ciencias de la salud y las económicas. ”

 El transcurso del tiempo nos dio la razón: jamás las antinomias que enfrenta el ser humano, en el curso de la historia, han podido ser resueltas satisfactoriamente por la apuesta a uno de los polos en cuestión.  Viene al caso, como elemento para el discernimiento, la recomendación dada por el Papa Francisco a sus viejos Compañeros Jesuitas en la última Congregación General, donde refiriéndose a su misión, expresó: “Este esquema mental de unir tensiones , la salvación y perfección propia y la salvación y perfección del prójimo, desde el ámbito superior de la Gracia, es propio de la Compañía ”.

Lamentablemente, las decisiones tomadas desde el inicio de la pandemia por parte del Poder Ejecutivo tuvieron mucho más que ver con la elección de uno de los extremos, de la aparente contradicción, que con “unir tensiones”.

Los errores de “tipo uno” que no se deben repetir

El Gobierno enfrentó la crisis sanitaria con una única estrategia: Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), suponiendo que de esa manera evitaría los peores rasgos de la pandemia.  El DNU 297 del 19/03/2020 estableció el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) . En su artículo segundo expresa: “durante su vigencia… las personas deberán permanecer en sus residencias habituales o en la residencia en que se encuentren a las 00:00 horas del día 20 de marzo de 2020, momento de inicio de la medida dispuesta. Deberán abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo y no podrán desplazarse por rutas, vías y espacios públicos, todo ello con el fin de prevenir la circulación y el contagio del virus COVID-19 y la consecuencia afectación a la salud pública y los demás derechos subjetivos derivados, tales como la vida y la integridad física de las personas ”. Luego , en el sexto lista las excepciones: “… las personas afectadas a las actividades y servicios declarados esenciales en la emergencia, según se detalla a continuación, y sus desplazamientos deberán limitarse al estricto cumplimiento de esas actividades y servicios:…”.

Para que fuera exitoso, recluyó en sus casas a una porción exagerada de la fuerza productiva, infringiéndole un daño muy profundo a la economía. Mas allá de los avances de la tecnología, el trabajador sigue siendo la pieza clave en el esquema productivo, y su ausencia obligada del puesto de trabajo determinó como resultado la recesión.


 Los errores de “tipo dos” que tampoco se pueden repetir

El Poder Ejecutivo, bajo una aparente vocación dialoguista, convocó a “ciertos” expertos para que lo asesoraran, pero desconoció que el impacto de la pandemia era generalizado y sistémico al interior de la comunidad. Pero también se podría afirmar que, por razones ideológicas la interacción con el “Sector Privado” estuvo teñida de una desconfianza tal, que impidió aprovechar aquellas sapiencias que hubiesen evitado importantes pérdidas (familiares o empresariales) patrimoniales.

Ello es así, ya que en su transcurso innumerables agentes económicos debieron tomar decisiones sobre sus planteles y operaciones sin un “norte que los guiara”. Buena parte del empresariado sabe, por haberlo experimentado, que para salir fortalecidos de una situación singular deben continuar (incluso con la “piedra de Sísifo del quebranto latente) invirtiendo para mejorar su posición relativa.

 Al negar un Plan Económico, el oficialismo “clausuró” la posibilidad de orientar la toma de decisiones y, en consecuencia, potenció el riesgo productivo. De modo que, el resultado está a la vista: una crisis en lo sanitario y un agravamiento de la “Supercrisis” que ya transitábamos.

Ahora, ¿medidas de fondo o paliativas?

El Gobierno se enfrenta a semanas decisivas y ver si hace lo que hay que hacer, que entre otras cuestiones demanda:

  • La búsqueda del Superávit Fiscal Primario que se obtendrá que se obtendrá, entre otros elementos, a partir de: un sistema de Derechos de Exportación complementados con una nueva ley de arrendamiento, en la pampa húmeda, que grave solo la renta extraordinaria de la tierra y no la producción.
  • concretar un robusto saldo positivo de la Balanza Comercial,
  • un acuerdo asequible con el Fondo Monetario Internacional y finalmente,
  • un pacto de precios, salarios, tasa de interés y tarifas que aliente la rentabilidad empresarial y mejore el ingreso familiar.

O transita con medidas paliativas hacia el ocaso, donde una de sus “estaciones mediatas” serán las próximas elecciones generales de medio término.

El “unir tensiones”, recomendación de Su Santidad, implica abordar integralmente los desafíos (sanitarios y económicos generados por el “Covid 19” y sus mutaciones), antes que la imposición de la realidad defina una dirección autónoma de la voluntad política de los gobernantes.          

En este marco, sólo la primera opción garantiza un abordaje (de corto y mediano plazo del vector macroeconómico) que permita sentar las bases fundacionales de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción, imprescindible para la continuidad de nuestra Patria y su Pueblo como tal.

Autores:  Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero

Sobre la electricidad: “hágase la luz”

La relevancia del nivel tarifario, dentro sector energético, está conferida por ser uno de los principales vectores de competitividad como detalláramos en “La política energética y el segundo mejor negocio“, BAE Negocios del 14 de marzo. El otrovector es el alimenticio, con “bienes salarios”, de calidad homogénea y precios internacionales que definen el poder adquisitivo de los ingresos populares.

Por lo tanto, su correcta determinación, basado en un pormenorizado estudio de costos, impulsará:

  • la actividad económica, dado que constituye un insumo difundido para la producción,
  • la industria manufacturera, promoviendo su hegemonía dentro del mercado interno y el incremento de su participación en los externos, a partir de la merma de los costos primos y el aumento de la competitividad sistémica,
  • los ingresos fiscales, debido al mejor desenvolvimiento económico local como también al crecimiento del intercambio comercial internacional y,
  • el ingreso disponible de las familias, consecuencia del menor gasto en el servicio recibido.

Considerando lo ut supra mencionado, abordaremos el estado de situación del subsector eléctrico, para luego adentrarnos en el diseño de su estructura de costos.

Ajustando “el foco” sobre la última década

De manera sucinta, el Cuadro presenta un conjunto de variables en rededor de lo acontecido desde el 2011 al presente.

Fuente: CAMESSA, ENRE, Instituto Argentino de Energía, Secretaría de Energía

De su lectura, podemos inferir, entre otras observaciones, las siguientes:

  • la variación (9,3%) del consumo eléctrico es inferior al crecimiento (10,0%) vegetativo de la población,
  • la disminución del valor del Cargo Fijo (indistintamente del consumo y devengando mensualmente) estaría compensando por un quantum superior de usuarios,
  • los mayores subsidios reales, respecto del Producto Bruto Interno (PBI), vis à vis una escasa transparencia de la estructura de costos de las usinas generadoras y,
  • el alza del Cargo Variable, en moneda constante, de entre 3 a 4 veces el valor existente en el año base.

Por ello, es imperativo que la matriz energética sea funcional tanto a una distribución progresiva del ingreso como al incremento de la competitividad del entramado empresarial.

Iluminando el futuro

Oportunamente, como explicáramos en “La socialdemocracia no es solución” publicado en BAE Negocios el 27 de julio, para los inicios de la década de los ´90 se abandonó el discurso clásico, de tarifas asociadas a los costos, en favor de una narrativa de profunda ligazón con el pensamiento económico “neoliberal” o “socialdemócrata”, donde la competencia determina los precios.

De esta manera, el valor del servicio o bien, se fijaría entre aquello que oferente y demandante pactasen entre sí.

Esta perspectiva “subjetiva del valor” no se impuso al interior de las empresas que producen para el mercado, ya que siguieron calculando sus costos totales. Ahora bien, parecería ser que aquellas personas jurídicas que lucran con la concesión de servicios públicos, evitan realizarlos o en su defecto darlos a conocer.

Sería imperioso que las compañías que conforman los distintos eslabones del subsistema eléctrico incorporen la práctica de calcularlos.

¿Podrían acometer la tarea, las empresas generadoras? ¡Sí!, considerando las características tecnológicas de cada una de ellas, dado que:

  • las térmicas, no presentan mayores dificultades para el cálculo de los costos (tanto los fijos como los variables resultan de los asientos contables), y a su vez las amortizaciones de los equipos utilizados poseen una vida útil definida y un precio cierto en el mercado,
  • en las hidráulicas, la amortización de la obra no debería computarse, ya que la inversión fue del Poder Ejecutivo en una planificación plurianual. El resto de los costos (incluidos los de mantenimiento), se registra en los estados contables,
  • las renovables, presentan las mismas características para su análisis que las usinas térmicas descriptas anteriormente y, por último,
  • las nucleares, replican en su estructura de costos, el caso de las hidráulicas. En Atucha III, se invertiría 7.900 millones de dólares para obtener una potencia de 1.000 Mw

El siguiente eslabón del sector: transporte, debe incluir en su cuantificación, amén de sus costos (fijos y variable), el desarrollo, la construcción y el mantenimiento de la red de alta y media tensión.

Finalmente, la distribución, proveedor del servicio a la “última milla”, asienta sus costos totales en los registros financieros y contables.

Va de suyo que, para definir el nivel tarifario final, a cada una de las compañías integrantes de los tres segmentos del subsistema de energía eléctrica, se le debe adicionar, a los Costos Totales, una suma correspondiente a la tasa de ganancia, justa y razonable, sobre el Capital Total Empleado (CTE), que es el capital aportado por los accionistas o el mercado (financiero o no), para la fundación, desarrollo y consolidación de la empresa.

Asimismo, se requerirán organismos de control profesionales, sin conflicto de intereses, con una Dirección donde estén representados: la nación, las provincias, los trabajadores organizados, el mundo académico y los usuarios.

En este marco, el capital controlante de las empresas no es lo relevante, para que el sistema funcione en el entorno descripto deberá estar integrado de manera armónica en un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres

Inflación argentina: qué hacer para ubicarla en los estándares internacionales

Argentine money, a background

La inflación, entendida como el aumento sostenido y generalizado de precios, es una de las principales perturbaciones de la economía argentina.

Así lo demuestra, el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero ’21 que alcanzó el 4% de variación, y que proyectado anualmente equivale al 60%.  El Índice de Precios al Consumidor (IPC) calculado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) mide la variación de precios mensuales (con relevamiento presencial, telefónico u online) de una canasta fija de bienes y servicios desarrollada a partir de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo) 2004/05

Su impacto inmediato, entre otros, es:

  • el deterioro de los Ingresos Populares (IP): sueldos, salarios, jubilaciones, pensiones y asignaciones,
  • la dificultad del análisis de factibilidad de los proyectos de inversión,
  • la distorsión generada en los Estados Contables de las sociedades y,
  • el diferencial de apropiación del excedente generado, según la envergadura de los actores involucrados, al interior de la cadena de productiva.

 En este marco, analizar sus determinantes para definir las políticas que tiendan a ubicarla dentro de los estándares internacionales (del 1% al 3% anual) se convierte en una obligación irrenunciable.

Primero… hay que saber diagnosticar

Como ejemplificáramos en ”Les hablé con el corazón, me contestaron con el bolsillo” (04/03/18, BAE Negocios)si se intercambian solo dos bienes, en una economía de trueque, la escasez de alguno de ellos requerirá una mayor cantidad del otro para adquirirlo, esto implicará una modificación de los valores relativos.

Al incorporar el dinero, como facilitador de las transacciones, puede suceder que “uno” de los bienes aumente su precio al margen de lo acontecido con el “otro”.

Por lo tanto, es hasta obvio, que sin moneda fiduciaria no habría inflación.

De allí, que alguna “escuela” de la disciplina sostenga que: “la inflación es siempre y en todo lugar, un fenómeno monetario” (Friedman, Milton y Schwartz, Anna (1963) “Historia monetaria de los Estados Unidos, 1867-1960”)

Una afirmación correcta, pero sólo en aquel imaginario momento “donde estaremos todos muertos” (Keynes, John Maynard (1923) “Ensayo sobre la reforma monetaria”): el largo plazo.

Ahora bien, en el horizonte cercano “donde estamos todos vivos”, existen diversas explicaciones para el fenómeno inflacionario:

  • por exceso de demanda (ya sea gasto privado, público o externo) que tiende a expandirse más allá de la frontera de producción, “recalentando” el aparato productivo.
  • por incremento de los costos totales por unidad vendida. Explicado tanto por los costos variables incurridos: materia prima, mano de obra y energía plus, tipo de cambio (al impactar sobre las amortizaciones o insumos importados) etc., como por el desplazamiento positivo de la proporción de los costos fijos sobre los bienes producidos cuando disminuye la cantidad total de unidades comercializadas.
  • por expansión de la oferta monetaria expresada, con claridad, en la teoría cuantitativa del dinero. Las transacciones de bienes y servicios (T) a un precio promedio ponderado (P), necesitan de una cantidad de medios de pagos (M) que circula de persona en persona (humana o jurídica) a una determinada velocidad (V).  Así se formula la siguiente ecuación: 
  •                  P x T =   M x V   
  • Como las transacciones y la velocidad de circulación suelen ser estables, en el corto plazo, el incremento de la emisión que impacta en M se trasladará (al mantenerse la identidad) a P.
  •  por estructura productiva, cuando una empresa con participación relevante en un determinado sector alcanza su límite de capacidad y opta por aumentar el precio de venta en vez de ajustar por cantidad (incremento de inversión), la decisión, se trasladará “aguas abajo”, hacia toda la cadena involucrada

La interacción simultánea o secuencial de las causales ut supra mencionadas, dieron por resultado (desde la década del ’60) una Argentina donde la inflación emerge como el indicador de una estructura económica en permanente tensión, y alejada de su tasa de crecimiento potencial.

Después… planificar y ejecutar  

Como señalamos oportunamente en ”Impuesto “inflacionario” y crédito: qué déficit fiscal se espera para 2021” (21/02/21, BAE Negocio) “el plan”, explicitado por el Sector Público, es el imprescindible diálogo que mantiene cotidianamente con el SectorPrivado.

Su falta de formulación deja librada al azar, la necesaria confluencia de objetivos que deben darse entre e intra sectores, impidiendo la coordinación decisional entre los agentes económicos y, a su vez, perjudicando la armonía comunitaria.

El abordaje y resolución de la temática inflacionaria “exige el diálogo” (el Plan), y como requisito de origen la concreción por parte del gobierno de los equilibrios macroeconómicos: fiscal y externo.

A partir de allí, el cálculo de los costos totales incurridos para la elaboración de los bienes y servicios ofertados se transforma en un dato clave para la correcta gestión empresarial, generándose por añadidura la base analítica para abordar y resolver los diferenciales negativos de productividad vis a vis el resto del mundo. 

Asimismo, la observancia de una política monetaria consistente permitirá al Sector Privado acceder al financiamiento de capital con una tasa de interés que se encuentre, en orden de magnitud, similar a la internacional y, en conjunción con un adecuado nivel tarifario facilitará el incremento de las transacciones cotidianas.

El “desorden” actual, hace insuficiente cualquier esfuerzo tendiente a alcanzar niveles inflacionarios pertinentes con el objetivo del bienestar general.

Solo el “orden económico” incentivará la búsqueda del consenso indispensable, que permitirá la restauración de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

 * Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Leandro Cárcamo Manna y Dr. Gastón Bres

Sin rentabilidad no hay paraíso

Tal como expresáramos en La negociación con el FMI: su impacto en la inversión, “el horizonte de certidumbre y los proyectos rentables (financiados entre otros por el ahorro privado nacional en moneda extranjera) son la potencia latente del aparato productivo argentino “. La inversión requiere un plazo de maduración que debe prever la asimilación de los costos (fijos y variables) y la amortización del capital, más un “justo y adecuado” margen de ganancia.

Por el contrario, la infracapitalización de las empresas impide tanto la expansión de la producción como la obtención de una rentabilidad adecuada por el incremento de la influencia de los costos fijos en el total facturado. Así, el nivel de producción de bienes y servicios, junto con su distribución y comercialización final, definen el quantum de actividad económica (AE).

A su vez, “el plan”, como afirmamos en “El plan, la sarasa…”, explicitado por el sector público es imprescindible para “dialogar” con el privado. Allí es donde se manifiesta con precisión “hacia dónde se desea ir”. Incluye el diagnóstico de situación, la prognosis (que alumbra los lineamientos de acción tácticos y estratégicos) y los objetivos que se intentan alcanzar.

Ahora bien, el estado actual de la macroeconomía argentina se caracteriza por la permanencia de la supercrisis, derivada de la conjunción del déficit fiscal total y de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que a su vez repercute en lo microeconómico, entre otras consecuencias estafa:

  • una presión excesiva impositiva
  • una tasa de inflación exacerbada que imposibilita el certero cálculo empresarial
  • un crowding out (desplazamiento) del crédito desde el sector privado hacia el sector público.

Impactando todo ello en una franca declinación de la inversión privada que se verifica de forma sustantiva en la disminución de su empleabilidad.

En el marco descripto, el sector público no puede “transformarse” en el vehículo que reemplace la acumulación de capital en el sector privado.

Las acciones de gobierno que deberían equilibrar y darle previsibilidad a la economía nacional, en un camino de reencuentro entre la producción y el trabajo, se contrapone a las acuciantes horas que vive nuestro país.

Local: se vende, alquila o se remata

El cuadro con índices ad hoc (2015 base 100) refleja sucintamente la AE durante el pasado lustro.

El resultado del último ciclo económico denota el retroceso económico y social.

Comparando vis à vis las variaciones de los índices seleccionados concluimos que:

  • la venta minorista cayó en similar proporción al Producto Bruto Interno (PBI), afectando al giro comercial según lo demuestran los cheques rechazados y los locales ofrecidos
  • las empresas aportantes a la seguridad social disminuyeron
  • se incrementó la cantidad de desempleados en el sector privado.

En este contexto, es indispensable que el sector público favorezca el accionar del privado intentando que expanda el volumen de sus transacciones y así modificar la realidad circundante.

Argentina: de negocios de ocasión a “tierra de oportunidades”

Nuestro país, lejos de estar “quebrado”, padece

  • una tasa de inflación mensual del orden del 4%, superior al promedio mundial anual del 3,2% (1),
  • un desempleo (correctamente calculado) del 16,5%, mayor a la media internacional del 6,5% (2)
  • una inversión del 13,8%, menor al promedio mundial del 26,1%1,
  • un riesgo país (1.566 pb) que supera la media (327 pb) de los países comparables
  • una elevada caída del PBI del 14,0% (3) respecto de la merma global del 4,2%.

El desorden económico es la consecuencia de haber desvirtuado las causalidades básicas de la disciplina. Esto generó, entre otros perjuicios, la destrucción (a escalas inéditas) del valor de las compañías, un nivel de inversión inferior al necesario para afrontar la amortización de las máquinas y herramientas utilizadas en el proceso de producción, el desfinanciamiento del aparato productivo, el incremento de la tasa de interés aplicada sobre la deuda externa a pocos meses de su reestructuración y, de manera destacada la sumisión del “hombre de negocios” en una desesperación tal que le impide concentrarse en su “capacidad creadora”.

El momento histórico nos indica que el orden solo se conseguirá con un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (Modepys) con orientación a la producción que restaure un contexto para que el sector privado, verdadero generador de la riqueza nacional, despliegue su potencial en un sendero que asegure en nuestra patria las oportunidades para todos sus hijos.

* Lic. Guillermo Moreno Dr. Gastón Bres Lic. Leandro Cárcamo Manna

FMI, reservas y tipo de cambio

Oportunamente, en El domo del FMI”  tratamos la “original” relación que se había entablado entre la gestión Cambiemos y el organismo multilateral, que se vio reflejada en la adenda que modificó sustancialmente el crédito “Stand By” firmado solo algunas semanas antes . Así afirmábamos: “lo que verdaderamente se deduce de las nuevas pautas del acuerdo, es que también el Fondo considera insostenible la política económica en curso, y ante el final irremediable, apuesta a transformar la explosión en implosión”.

“Por ello, la prohibición de expandir la base monetaria tiene como objeto evitar que se dilapiden los fondos desembolsados, como ocurriera durante la presidencia de Caputo en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), y que se apliquen a garantizar su finalidad original , esto es, el pago de la deuda soberana a los tenedores no residentes, considerando que es posible establecer una renegociación voluntaria con los locales ”.

Complementariamente, en “Bitácora del fracaso”  habíamos escudriñado la génesis de la situación referida: “el acuerdo alcanzado, por un monto inusitado (que representa 11 veces la cuota que aporta por su participación en nuestro país), implicó que los fondos a girar a la Argentina por el FMI sirvieran como garantía de los créditos otorgados por entes extranjeros, reemplazando un acreedor (el sector privado) expuesto a la posibilidad de cesación de pagos, por otro (el organismo multilateral) que está prácticamente blindado a esta alternativa ”.

“A la supervivencia de los déficits fiscal y de sector externo en niveles de colapso, se agregó la delirante actuación del BCRA dilapidando el primer desembolso del préstamo recibido” y agregábamos: “para setiembre (del 2018), la suba del” riesgo “y del tipo de cambio, certificaban la insustentabilidad del plan en curso y el deterioro de la autoridad que debía implementarlo ”.

Posteriormente en “Muerto el acuerdo con el FMI, viva el acuerdo con el FMI” (BAE Negocios 29/09/19) y, ante la evidencia de que producto del colapso del “acuerdo de mutuo” firmado, se iniciaba el tránsito hacia su reconversión en un Acuerdo de Facilidades Extendidas (AFE)   advertíamos: “… si ese es el tipo de contrato que le conviene a nuestro país y, especialmente, si es verdaderamente viable, ya que las condicionalidades que impondrá el prestamista serán las clásicas, basadas en ajuste y reformas “estructurales” como la laboral y la jubilatoria ”.

“El AFE (SAF en inglés) fue creado (según el FMI) para ayudar a los países que experimentan graves problemas de Balanza de Pagos debido a deficiencias estructurales oa un lento crecimiento y una situación de la Balanza Comercial muy debilitada; respaldan programas integrales que contemplan las políticas necesarias para corregir desequilibrios estructurales durante un período prolongado.

Finalmente esta contradicción se objetivó en la nueva gestión, y en “La negociación con el FMI: su impacto en la inversión”  veíamos la consolidación en el seno de la alianza gobernante de un sector acuerdista y otro que no lo es y alertábamos que esa postura llevaría al ejecutivo a laudar entre ellos, con las implicancias que serán evidentes: habrá cambios de formas, de fondo y posiblemente de equipos de gobierno.

Ahora bien, acercándonos sin prisa y sin pausa al momento del desenlace en la negociación con el FMI, y pareciendo que ese final está aún abierto, pero teniendo certeza que ya la suerte está echada, se hace necesario analizar aquellas aristas de la problemática que pronto o disminuyen los grados de libertad de los decisores.

Están las reservas en jaque: ¡que no sea mate!

¿A qué se denominan Reservas Internacionales? A aquellos activos externos de disposición inmediata que están bajo el control de las autoridades monetarias.

Dada su “aparente” importancia, en los últimos años las diversas gestiones gubernamentales han enfocado su accionar en preservarlas. Sin embargo, no solo no han logrado cumplir su objetivo, sino por el contrario, su quantum continúa disminuyendo como se refleja en el cuadro.

Evolución de las Reservas Internacionales del BCRA

Al 15 de marzo de 2021, las Reservas Internacionales Brutas alcanzaron los U $ S 39,9 mM , comparándolas con las observadas a fin del año 2019 ( U $ S 44,8 mM ), sufrieron una disminución de U $ S 4,9 mM (10,9%).

Si a su vez les descontamos las Cuentas Corrientes en U $ S, el Swap con la República Popular China y los préstamos del Banco Internacional de Pagos, se obtienen los U $ S 3,1 mM de Reservas Netas .

Ahora bien, al restarle la “Liquidez Mínima Necesaria”, se pueden calcular las Reservas Disponibles en unos U $ S -5,5 mM .

Este último guarismo alerta sobre la fragilidad del Sector Externo y la inexistencia de “margen de maniobra” del oficialismo actual para no estar sujeto al cumplimiento de lo normado en los estatutos del FMI. Resulta impensable que se evalúa la opción de incumplir con el FMI e incurrir en default con el organismo, las consecuencias fueron devastadoras.

 En este marco, es el imperativo del ahora, diseñar los cursos de acción de la autoridad monetaria, que contengan “criterios mínimos prudenciales” .

Las medidas implementadas desafían los criterios prudenciales

El BCRA , haciendo caso omiso a una gestión responsable, continúa vendiendo dólares para el ahorro en moneda extranjera, pero obtura su acceso a los actores de la economía real. De manera insólita parecería ser que si los intercambia por pesos al tipo de cambio oficial es delito (denuncia ante la justicia federal por parte del actual Poder Ejecutivo sobre la anterior gestión), pero si lo hace a través del Mercado Electrónico de Pagos (MEP) o del Contado con Liquidación (CCL), aprovechando la brecha cambiaria existente, no lo es .

Su justificación es “quitarle presión alcista” a las cotizaciones de las divisas en los mercados alternativos ( MEP y CCL ) ofertando dólar billete. Las registraciones contables que se deriven de esos movimientos (cuando el Directorio de la Institución y su Cuerpo de Auditoría lo determinen) serán un “corpus” digno de estudio, ya que quizás hayan conseguido implementar una “lujuriosa contabilidad creativa” superando la “técnica de la partida doble “.   

En síntesis: vende dólares, a todas luces una medida insostenible y contradictoria, para equilibrar los movimientos financieros.

En este marco, sería deseable que las autoridades fortificaran la cuenta ” Reservas Internacionales” aunque para ello deban asumir los “costos políticos” que su propia gestión generara.Finalmente, sea a partir de la acción (decisiones políticas del elenco gobernante), o de la inacción (imposición de la realidad), se edificarán las bases ordenadoras de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero Publicado en BAE Negocios el 06-04-2021